Gilberto Gil y Caetano Veloso, el yin y el yang de la música brasileña

Uno es zen, el otro angustiado. Uno adora dormir, el otro lo detesta. Uno queda con las manos heladas cuando sube al escenario, el otro calmo. Ambos tienen 72 años y han hecho de la música su vida. Gilberto Gil y Caetano Veloso arrancan este mes una gira por Europa que conmemora medio siglo de amistad.

Estos dos monstruos sagrados de la música popular brasileña, que lideraron el movimiento tropicalista en 1968 y se exiliaron varios años en Londres durante la dictadura militar, confesaron en una entrevista con la AFP que hacer un show a los 70 años es bien diferente de a los 30.

Del 25 de junio al 2 de agosto llevarán su música a 10 países de Europa (incluidos shows en Madrid y Barcelona) y a Israel (http://www.gilbertogil.com.br/sec_agenda.php).

PREGUNTA: ¿Aún sienten ansiedad antes de subir al escenario?

GILBERTO GIL: Yo quedo más nervioso hoy que antes, puedo asegurarlo con certeza.

CAETANO VELOSO: Me hace reír porque para mí es todo lo contrario. No me siento nervioso.

GG: Mis manos se enfrían, y a veces en algunos casos hasta tengo un poco de taquicardia. Pero es más fácil con él al lado. De todos los músicos, con quien me siento más tranquilo en escena es con Caetano.

P: Se les considera casi hermanos. ¿En qué son más parecidos y en qué son más diferentes?

GG: Somos realmente muy diferentes. Los gustos son parecidos, tenemos una influencia musical marcada por influencias parecidas (...) Él es Leo y yo soy Cáncer. La bossa nova nos aproximó.

CV: (Risas). Yo no hago yoga, no creo en la astrología. Creo que somos más diferentes que parecidos. Pero somos muy unidos por la vida y por la música. Nos conocimos en 1963, la primera vez que lo vi él cantaba en la televisión en Bahia y un amigo en común nos presentó.

- "Ser joven es una ventaja inmediata" -

P: Ustedes son de la generación sexo-drogas-rock'n roll. ¿Extrañan todo eso?

CV: Extraño la juventud y ser joven. Ser joven es una ventaja inmediata. Es una alegría del cuerpo joven...

GG: Que el viejo ya no tiene más (Risas).

CV: (Risas) Pero soy una persona, y la persona atraviesa la infancia, la adolescencia, la madurez, la vejez. Y por todo siento una gran curiosidad.

GG: La edad avanzada me ha dado la posibilidad de no avanzar más en relación a expectativas y voluntades, cosas marcadas por el futuro, por el horizonte. Yo estoy tranquilo aquí.

CV: Al contrario de ti [hablando a Gil], tengo ansiedad en relación al futuro, aún quiero hacer mi vida. Yo no soy como tú.

GG: Entendí, entendí. Yo no. Yo soy conformidad conforme a la edad.

P: ¿Qué no han hecho hasta ahora que les gustaría mucho hacer?

CV: Gil ha realizado cosas musicales maravillosas, yo no. Yo quiero hacer cosas, algo que encuentre realmente genial. Tengo ganas de hacer películas, pero para eso se necesita más juventud que para hacer canciones.

GG: ¡Exactamente! (Risas).

CV: Gracias a Dios existen esas cosas inútiles como son los productos de la creación artística.

GG: Adoro la pintura, la literatura, el cine, pero no podría hacer nada de eso [si no fuese músico]. Tal vez poesía o filosofía. Podría dedicarme a pensar, en el sentido filosófico.

P: Gil, usted fue ministro de Cultura del expresidente Lula da Silva durante cinco años. ¿Es más fácil ser músico o ministro?

GG: Música es fácil, es realmente fácil. Es solo quererlo y listo. Sale. Son las otras cosas que son difíciles.

- Sexo, conversar, cantar... Y dormir -

P: ¿Cuáles son las tres cosas que más les gusta en la vida? ¿Cuándo se sienten realmente felices?

CV: Creo que con el sexo, conversando y cantando.

P: ¿En ese orden?

CV: Bien probablemente.

GG: A mí me gustan esas tres cosas, pero yo diría que acostarme a dormir es para mí lo mejor de todo.

CV: Ya ves, ¡para mí eso es el infierno! (Risas) Yo me duermo tardísimo, vivo luchando contra ese momento en que me acuesto y apago la luz, no lo soporto (...) Hago un esfuerzo, me quedo leyendo, mirando televisión, comedias americanas antiguas, solo me gusta eso. Apago, vuelvo a leer, me acuesto en la oscuridad y no lo consigo (...). No hablo con nadie, no salgo del cuarto. Vivo solo, con mi hijo del medio, pero duermo solo hace años.

GG: Yo no. Cuando me levanto, ya estoy pensando en la hora de volver a dormir.

P: Caetano, ¿usted sigue haciendo psicoanálisis?

CV: Hago. Regresé.

GG: Nunca hice, nunca pensé que debía hacerlo.

P: ¿No tiene nada para reparar?

GG: ¡No! Estoy muy conforme con lo que tengo torcido.

CV: Yo soy muy occidental. Es más una necesidad de conocimiento y de tolerarme, no de reparar. De tornarme capaz de tolerar lo que soy, lo que tengo. Me parecía que estaba llegando a lo intolerable. Y también siempre tuve una gran curiosidad por el pensamiento de [Sigmund] Freud, porque en la infancia tuve una intuición de eso. Era preadolescente, tenía unos 10 años y estaba angustiado y no tenía con quién hablar. Había en Santo Amaro [su ciudad natal, en el estado de Bahia] un médico que cuidaba de mi garganta, que me gustaba mucho, yo confiaba en él. Y yo pensaba que debería existir un médico también para cuando la gente está con miedo, con angustia. Cuando supe que existía...

GG: ¡Quedaste curiosísimo!

CV: Sí, yo lo había imaginado.

P: ¿Cuál sería su consejo para un joven hoy?

CV: Ya estoy en edad de repetir el consejo de [el gran dramaturgo brasileño] Nelson Rodrigues. ¡Envejezcan! (Risas).

AFP

ARB