Heidi Klum: Mi consejo para las mujeres maduras es: ¡No adelgaces demasiado!"

En menos de un mes, el nombre Heidi Klum ha incendiado las redes sociales, televisiones y periódicos. Y por partida cuádruple. Leemos que ha salvado a su hijo de morir ahogado en una playa de Hawai; vemos cómo las activistas de Femen irrumpen en su programa, “Germany’s Next Top Model”; contemplamos sus perfectas posaderas –aunque algo quemadas por el sol– en una foto que ella misma cuelga en Instagram; e, irremediablemente, nos enteramos de que el Ayuntamiento de Los Ángeles censura una publicidad de su otro programa, “Project Runaway”, por obscena (aparece cual María Antonieta sentada en un trono dorado, rodeada de modelos desnudos). Y es que no hay un día sin Heidi. Es noticia hasta cuando cambia de peinado (este verano, trenzas a lo Bo Derek). Heidi Klum (Bergisch, Alemania, 1973) es una de las primeras estrellas multicanal. Omnipresente.

“Mi cara y mi cuerpo se han convertido en una marca registrada”, confesó durante la presentación de la undécima temporada de “Project Runaway”, el concurso para aspirantes a diseñadores de moda que conduce, con mano férrea, en la televisión estadounidense. “Día a día me doy cuenta de que mi ámbito de responsabilidades se va ampliando lentamente. Estoy feliz de que América me haya recibido con los brazos abiertos. Y me encanta que mi despedida en el programa, “Auf Wiedersehen”, se haya convertido en una expresión casi de culto”. Heidi se mueve en el medio catódico como sirena en el agua.

Pero no solo de televisión vive una “celebrity” multimedia. Klum anuncia todo tipo de productos, Coca-Cola incluida, y tiene alianzas con marcas masivas y de prestigio. New Balance y Amazon colaboran en la comercialización de su propia línea de ropa. QVC lanzó Wildlife, su colección de joyas. Su perfume, Heidi Klum Shine, lo editó Coty, y su línea de calzado, Birkenstock. Ha diseñado dos colecciones de moda premamá, Lavish y Loved, para la firma A pea in the pod, y una para bebés, Truly Scrumptious, que está disponible en Toy’s ‘R Us. Por supuesto, tiene su propia línea cosmética de tratamiento: In an instant. ¿Su secreto para estar en todo? Las listas. “Soy una mujer muy multitarea, como todas las madres de familia numerosa... Pero tengo que hacer las cosas inmediatamente. Lo que hago es escribir listas. Tengo listas para todo: plazos que cumplen, lo que debo comprar en el día, ideas sueltas... Cada poco debo empezar una libreta nueva”.

¿La próxima Oprah Winfrey?

Como actriz, ha participado en “CSI: Miami”, “Sexo en Nueva York” y “Spin City”, e interpretó a Ursula Andress en “La vida y muerte de Peter Sellers”. También apareció fugazmente en “El diablo viste de Prada”. Incluso AOL ha apostado por ella y le ha servido en bandeja su propio “microsite”, en el que da consejos de todo tipo a toda mujer que quiera escucharlos. Y quieren. A millones. De hecho, Heidi aparece ya en las quinielas que tratan de dilucidar quién será la próxima Oprah Winfrey.

Los que han trabajado con la alemana afirman que puede igualar a la reina de la televisión americana, al menos en cuanto a determinación. “Tengo una inmensa voluntad y las cosas muy claras. No dejo que ningún detalle escape a mi control cuando estoy en el plató. Lo que dicen es cierto: soy una freak del control”.

Por toda esta actividad “extrafashionista”, Heidi Klum ha dejado de aparecer en el popular ranking de las tops mejor pagadas del circuito. Definitivamente retirada como modelo –en 2010 se jubiló como ángel de Victoria’s Secret–, juega ya en la liga de los magnates, con unos beneficios anuales que podrían superar a los de la inamovible Gisele Bündchen, acomodada desde hace años en el número uno, con 20 millones de dólares ingresados en cada ejercicio. Aun así, sigue siendo una de las mujeres más requeridas por las portadas de todo el mundo. “Las lectoras adoran ver a una mujer que no intenta parecer una veinteañera y que, además, irradia un irresistible optimismo”, dice de ella Rankin, el fotógrafo que más la ha inmortalizado. “Lo que más me gusta de ella es que siempre da el cien por cien de sí misma”.

No es fácil encontrarse con una mujer tan cómoda en su piel en el mundo de la moda, que se nutre más habitualmente de jovencísimas modelos casi adolescentes o treintañeras preocupadas precozmente por los efectos de la edad. Heidi transmite y contagia su seguridad. Habla de tú a tú a sus seguidoras. Y a ellas les gusta lo que dice. “El secreto de belleza definitivo para las mujeres que van cumpliendo años es: “¡No adelgacéis demasiado! Cuando te quedas en puro músculo, terminas demacrada, y eso echa cinco o 10 años encima. Al envejecer no mejoras ni empeoras, simplemente cambias. Y está bien, porque la vida se trata de eso: de cambiar. No es algo que me preocupe especialmente; no soy una adicta al botox. Quizá en un futuro sí lo sea, no lo sé... No creo. Me siento bien con quien soy y cumplir años me gusta. Acepto las arrugas que tengo y las que vendrán”.

Chica de catálogo

Pero no todo ha sido fácil en su trayectoria. Educada en la tradición alemana del sacrificio y el esfuerzo, aún recuerda cómo su padre, Günther, le daba algún cachetazo que otro si no hacía las cosas correctamente. De Erna, su madre, peluquera, aprendió la importancia de tener sus propios recursos económicos. “No dependas nunca de un hombre”, me decía. Así que comencé a ganarme la vida en cuanto cumplí los 18”. Fue entonces cuando ganó el concurso de modelos que la llevó a Nueva York con un contrato de 300.000 dólares y muchas ganas de triunfar. Pero ni su empuje ni su belleza pudieron con las circunstancias, y recibió muchas negativas para trabajos importantes a ambos lados del Atlántico. “Cuando empecé me rechazaban porque no me parecía a Kate Moss.

Ella era la sensación del momento. Las marcas no querían a una mujer orgullosa y fuerte con una sonrisa deslumbrante: a una mujer poderosa. Preferían a una chica machacada, desmoronada en una esquina; una chica hecha polvo que mira con ojos cansados y tristes”. Así que Heidi (una mujer de recursos) tuvo que encontrar otro camino. “Pensé que debía haber algún sitio en el que aún se buscara a personas con una apariencia normal...”. Comenzó a hacer catálogos, uno tras otro, hasta llegar en 1996 a Victoria’s Secret. Su desinhibición pronto trascendió las fronteras de la lencería: “Vengo de un lugar en el que no nos da vergüenza mostrar el cuerpo”, explica con llaneza. En 1998 se convirtió en la primera modelo alemana que aparecía en la portada del mítico número de bañadores de la revista Sports Illustrated. Su carrera corrió pareja al progresivo despegue mediático de Victoria’s Secret: ella ha sido su modelo más fiel, reconocida y longeva.

Pero mientras llegó, propulsada por el poder de la televisión, a la fama planetaria, Klum tuvo tiempo de triunfar en la faceta maternal. “Siempre quise ser madre. Siempre quise el sueño de la gran casa y la familia numerosa (solo me falta el perro). En Acción de Gracias disfruto de la compañía de mis padres, de los niños gritando... Siempre hay vida. Esa es mi pasión y mi preocupación, no si estoy más o menos delgada o cómo parecer sexy y joven para siempre”.

“¿Embarazada?¿Estás loca?”

Heidi tuvo a Leni (Helena), su primogénita, en 2004. Durante el embarazo se separó de su padre biológico, Flavio Briatore (con el que había mantenido un fugaz romance), y conoció su marido y padre adoptivo de la niña, el cantante Seal. En aquellos años, se encontraba en la cima de su carrera de modelo. “Mi representante se volvió loco cuando le dije que estaba embarazada. “No sé cómo te recibirá la industria de la moda después de que des a luz”, me decía”. Pero para Heidi la familia es lo primero. Embarazada de cuatro meses desfiló en ropa interior para Victoria’s Secret. Nadie se dio cuenta de su estado. Al año siguiente, ya casada con Seal, tuvo a Henry. Y más tarde vinieron Johan (2006) y Lou (2009) para completar su ansiada gran familia. Sus padres han estado en sus cuatro partos y ella les ha comprado una casa en Colonia, muy cerca de la que le regaló a su hermano y a sus tías.

Su divorcio de Seal en 2012, tras más de un lustro en el papel del matrimonio perfecto, produjo un gran impacto mediático. Por suerte, los siguientes meses trajeron buenas nuevas para esta “supermadremodelo”: un nuevo papel en la versión americana de “Tú sí que vales” (“America’s Got Talent”), y un noviazgo, que ya va para largo, con su guardaespaldas, Martin Kirsten, el mismo que protegía su integridad y la de sus hijos cuando aún estaba casada con Seal. “La gente me pregunta si no ha sido devastador pasar por un divorcio así y, la verdad, es algo que ojalá no hubiera tenido que sufrir la familia. Pero todos tenemos salud, la vida continúa y seguimos vivos. Si alguno de nosotros se pusiera muy enfermo, eso sí sería un verdadero problema. Un divorcio no es lo que yo quería (es lo que nadie quería), pero no es realmente un gran problema”.

Fuente: Mujerhoy

EA

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