La Casa de Papel 4: Exageraciones, fórmulas repetidas y más de lo mismo

La Casa de Papel 4: Exageraciones, fórmulas repetidas y más de lo mismo

Desde su aparición en Netflix, “La Casa de Papel” se ha vuelto una sensación a nivel mundial. La historia de un grupo de asaltantes que van a robar la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España con un plan rocambolesco impactó y se volvió tendencia.

A pesar de que en la segunda temporada el plan inicial y su historia finalizaban, sus creadores quisieron darle continuidad con una nueva historia y un nuevo atraco: robar el Banco de España. Una decisión arriesgada, pero que busca repetir el éxito de la primera historia. Tras el estreno de la cuarta temporada hay que analizar esta nueva aventura (Alerta de spoiler).

Nuevo asalto, pero misma fórmula

La historia comienza con todos los miembros del primer atraco escondidos por el mundo mientras disfrutan el botín que consiguieron. Pero un error de Tokio (Úrsula Corberó) hace que la policía capture a Rio (Miguel Herrán). Con esto se comienza un plan que busca forzar al gobierno español a entregarlo utilizando un asalto como método de presión. La historia del primer atraco se repite. El Profesor (Álvaro Monte) reúne a la banda en un lugar apartado, les explica el plan y nombra un nuevo líder llamado Palermo (Rodrigo de la Serna), mejor amigo de Berlín (Pedro Alonzo) y uno de los que planeó el asalto al banco.

Ya iniciado el plan se repite lo mismo que en la primera: La policía monta un campamento en la entrada del banco, se inician negociaciones que las maneja Alicia Sierra (Najwa Nimri) quien será la sustituta de “Lisboa” o Raquel Murillo, en las primeras dos temporadas (Itziar Ituño). Mientras, el profesor va dirigiendo el plan desde afuera para evitar problemas y equivocaciones. Por cierto, se repiten los trajes rojos con las máscaras de Dalí.

Si bien esta nueva historia tiene el agregado de que el nivel de dificultad aumentó para los asaltantes, las mismas formulas que se usaron en las primeras dos se repite: Se crea un momento de tensión, pero ya el Profesor ha pensado en eso y tiene su respuesta. No es hasta el final de la tercera en el que la cosa cambia un poco debido a que descubren la ubicación del Profesor y capturan a Lisboa que se encontraba con él. A su vez, le disparaban a Nairobi y la dejaban al borde de la muerte. Así cerraba la tercera temporada, con todo el plan pendiendo de un hilo y mucha tensión que buscaba hacerte esperar la cuarta.

Pero, como nos tiene acostumbrados esta serie, la cuarta comenzó resolviendo los problemas iniciados de la anterior. Nairobi es operada por Tokio siendo asistida por un médico a distancia, pero terminando la operación de forma inexplicable porque la señal del doctor se corta a mitad de la cirugía y no explican lo que sucede después. El profesor se da cuenta dónde tienen a Lisboa y empieza un plan para volver a tomar el control y todo se empieza a poner en orden, aunque una pelea con Palermo genera que el jefe de seguridad del banco se escape y empieza una persecución y batalla, eso sí, con su resolución final para dejarnos un momento de victoria previo al final y con mucha emotividad de la banda tras el asesinato de Nairobi.

Sí, en estas dos últimas temporadas las cosas no han sido tan fáciles para la banda y la aparición del jefe de seguridad del banco genera un problema y una tensión que no hubo en las primeras dos, pero su forma de dirigir la trama y su resolución final no cambian nada. Sí, el asesinato de Nairobi era inesperado, pero no se genera ningún cambio. Hay tristeza y ya, pero la banda se motiva para vengar su muerte. Sí, la detención de Lisboa tiene un objetivo, pero que todo termine siendo utilizado por el Profesor para su beneficio exagera al personaje y sus habilidad, y también genera que se repita la historia de que, en el capitulo final, lo descubran en su guarida.

Subtramas innecesarias

Las primeras dos temporadas tenían subtramas que se dividían en las necesarias para la historia como la relación entre el Profesor y la negociadora o la historia previa al asalto que explicaba los motivos de los protagonistas, y las innecesarias que se convertían en novelas que no cambiaban nada como la relación de amor entre Río y Tokio. Pero estas últimas dos están llenas de subtramas sin sentido y que no colaboran en la historia.

La relación entre Berlín y Palermo es la única subtrama que nos explica algo de la historia, de resto, todos los problemas amorosos que meten no hacen más que volver al atraco una novela de adolescentes y con un alto contenido emotivo que no era necesario alargar tanto. Sí, sirve crear relaciones de amistad y de amor entre los protagonistas para así darle motivaciones, pero no puede ser que una subtrama se alargue demasiado y termina sin explicar nada y mucho menos ayudará si esa historia se resuelve de la forma más simple o es causada por cosas que se notan que han sido forzadas. A su vez, la reaparición de Arturito (Enrique Arce) en el atraco es un ejemplo de la repetición de recursos que sirvieron antes y se quisieron explotar otra vez.

En conclusión, se ha repetido la historia con distintas ubicaciones y con un poco más de emoción, pero no se ha cambiado nada. Los problemas son resueltos de forma sencilla y la formula para mantener al espectador es la misma de siempre: presentar un problema, pero que el Profesor ya tenía prevista una solución.

Hay que aprender a terminar historias

En la historia de la TV y el cine hay bastantes casos de cómo finalizar bien una historia o cómo se han arruinado secuelas, un ejemplo de cada una son Bojack Horseman, serie animada que supo extender su historia lo suficiente para que durara más de tres temporadas, pero que supo cerrarla para evitar una sobreexplotación de la trama; y El Padrino que sacando su tercera película terminó cerrando una historia de la peor manera posible.

Hay veces que una historia no tiene que cerrar todas las tramas para ser buena. Ocasionalmente se tienen que dejar abiertas y a libre interpretación de la audiencia, y esto es exactamente en lo que ha fallado “La Casa de Papel”.

Con el triunfo del primer atraco la historia se cerraba bastante bien. Sí, posiblemente no es la mejor serie del mundo, pero su final estaba bien cerrando los arcos y las tramas principales. Si se quería hacer una tercera temporada era necesaria otra formula y otra historia, no se puede seguir explotando la trama de los asaltantes de bancos con mascaras de artistas españoles que se meten en un plan revolucionario que busca desenmascarar los males del gobierno. A veces hay que cambiar o no hacer más y esta nueva historia es un ejemplo de esto.

Como conclusión, puedo decir que es una serie entretenida para muchos, pero que no es arriesgada y que está explotando formulas viejas. Sí, a la mayoría la seguirá manteniendo atenta a lo que suceda, pero poco a poco esto se está oxidando y es necesario darle un final, ojalá la quinta sea la última. @dald96

Daniel Limongi – Informe 21