La crisis financiera y política fuente de ideas para el cine de América Latina

La crisis económica y política es una fuente de ideas para el cine de América Latina, que encuentra en esas circunstancias nuevas temáticas alejadas de las ya reiterativas películas sobre violencia, sexo y narcotráfico.

Los legados de cintas como la brasileña "Ciudad de Dios (2002)", la colombiana "La vendedora de rosas (1998)" o la argentina "La noche de los lápices (1986)" se mantienen vigentes en una región plagada por escándalos de corrupción que tocan las más altas esferas del poder y a los que se suma un futuro económico incierto.

Pero el agotamiento de los clichés ha abierto espacios a nuevas producciones de directores que le dan cabida a historias salidas desde las entrañas del realismo mágico.

"Las distintas realidades en nuestros países permiten que no se fantasee mucho. Se escribe una historia muy vinculada a la realidad y puede parecer una película de ficción", dijo a Efe el chileno Manuel Basoalto, quien presenta "Neruda, El Fugitivo" en el festival Bogocine de la capital colombiana.
Para Basoalto, el cine latinoamericano "muchas veces ha estado muy prisionero de las temáticas que afectan a nuestros países".

"El cine latinoamericano ha estado siempre buscando nuevas temáticas, nuevos lenguajes (...) Pero está surgiendo temática nueva sin dejar de lado elementos que componen nuestra realidad", sostuvo.
Para el realizador, aunque se mantienen producciones que abordan temáticas de ilegalidad, el fin de las dictaduras y los cambios generacionales y tecnológicos crearon un movimiento con rumbo incierto, con "temáticas diversas" influidas por el descontento ciudadano ante la política.

"La mala política genera una situación de desesperanza. Tiene que haber un rescate de estos sueños. El cine tiene una tarea importante", acota.

Los celulares inteligentes, internet y los sistemas digitales se convierten en las herramientas "que mucha gente joven con ideas y ganas" utilizan para "empoderar al ciudadano" a través de imágenes y sonidos, asevera.

En el mismo sentido apunta el puertorriqueño Alex Santiago Pérez, quien presenta en Bogocine su ópera prima "Las vacas con gafas".

Para este director de 45 años, las nuevas formas de hacer cine "coexisten" con las crisis de la región, pues actualmente, afirma, "es muy barato" hacer una película, ya que los costos, debido a las nuevas tecnologías, se han reducido hasta en un 85 %.

"En Puerto Rico estamos pasando la mayor crisis económica de los últimos 60 años, pero es muy curioso porque se ha dado con la nueva forma de hacer cine", indica a Efe el realizador, quien sostiene que actualmente las producciones para la gran pantalla no tienen que ver con el presupuesto "sino con lo que se tenga que decir".

"A pesar de las crisis financieras que hemos tenido, la gente busca el cine como un escape", dijo a Efe el director y documentalista mexicano Carlos Alcocer, guionista y director del cortometraje "La mejor oferta", también presente en Bogocine.

De acuerdo con el mexicano, el impacto de la crisis se verá reflejado en una reducción en los fondos públicos que los países destinan para la producción de largometrajes.

El enfoque del cine de América Latina que lo aleja de los lugares comunes tiene que ver con la perspectiva de los guiones y la edición, entre otras, según dijo a Efe el realizador brasileño Alexandre Paschoalini, de 32 años.

"Mientras haya crisis política, financiera, el rodaje debe resistir para crear, para decir", añade el guionista de "Asco", un filme que también está en Bogocine, festival que reúne hasta el 28 de octubre a más de 350 producciones de 60 países.

Aunque el futuro del séptimo arte de América Latina, de acuerdo con los directores, depende puntualmente del fortalecimiento de las redes de distribución para aumentar la visibilidad de las obras locales, todos coinciden en la oportunidad que representan los retos comunes del continente para nuevos proyectos e ideas.

"Donde no se sufre no hay arte. El arte es un proceso doloroso (...) De repente la frase puede ser que lo mejor que le puede pasar al cine de Latinoamérica es que la crisis haya llegado para quedarse", concluyó el puertorriqueño Pérez.

EFE / LD