La histórica Toledo acoge la colección del cubano-estadounidense Roberto Polo

La histórica Toledo acoge la colección del cubano-estadounidense Roberto Polo

El antiguo convento de Santa Fe de la histórica ciudad de Toledo ha dado un salto en el tiempo para acomodar a sus nuevos residentes: 250 obras de arte moderno y contemporáneo que van desde las vanguardias históricas hasta el siglo XXI y que forman parte de la Colección Roberto Polo.

Este coleccionista cubano-estadounidense acompañó a Efe en una visita guiada por las doce salas de este convento del siglo XIII en las que se ultima el montaje de parte de su colección de unas 7.000 obras, cedida a la región española de Castilla-La Mancha (centro-sur) durante quince años y que se inaugura el próximo miércoles.

El museo Roberto Polo (el nombre oficial es 'Colección Roberto Polo. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha') establece un recorrido cronológico por las vanguardias históricas y los realismos del periodo de entreguerras, además de mostrar obras abstractas y las más contemporáneas, desde 1990 hasta hoy.

Dada el enorme volumen de la colección, las obras se mostrarán de forma rotatoria. Para esta primera exhibición parcial, Polo no quiere mostrar en España lo que ya se conoce, sino aproximar al público a la pintura del norte y centro de Europa, con especial atención a la pintura belga.

Y en esta idea aspira a "llenar lagunas" en el panorama museístico español. Por ejemplo, con la abstracción o con el surrealismo.

Entre lo que se verá a partir del miércoles hay una pintura del precursor ruso del arte abstracto Vasili Kandinsky, 'Una calle en Murnau', que tiene incluso la huella de un pulgar del autor, pasando por obras más contemporáneas de la escultora holandesa Maria Roosen o la pintora belga Marthe Donas.

Otra obra destacable es un Cristo contemporáneo de nueve metros de longitud, del italiano Nino Longobardi, que está ya montado en el suelo de la capilla del convento.

Esta primera parte de la colección incluirá también alguna pintura muy destacada del siglo XIX, como la 'Mujer del pescador en la playa', del francés Eugène Delacroix.

Nacido en La Habana en 1951, Roberto Polo defiende que su colección está basada en la investigación, pero también está muy ligada a su vida: "Una adquisición que no signifique que yo aprenda algo no tiene gran interés", afirma a Efe durante la visita.

No solo conoce cada una de las obras de su colección y explica su significado y su importancia, sino que detalla aspectos de los autores que son importantes para poner en contexto la pieza.

Polo considera que este nuevo museo será "interesante" para muchas personas que no esperan encontrar "obras de tal modernidad" en fechas tan tempranas del siglo XX, y reivindica que el papel de un museo también debe ser "enseñar, sorprender".

Otro punto importante es la instalación de obras contemporáneas e una Toledo, una ciudad famosa por su rica historia y sus monumentos antiguos, algo que considera "muy provocador".

Porque en Toledo hubo vanguardia hasta la década de los años treinta, y Luis Buñuel o el mexicano Diego Rivera pasaron por la ciudad, pero después cerró las puertas a la modernidad.

"La idea de un museo de arte moderno y contemporáneo donde ese tipo de arte nunca ha puesto un pie es lo que en realidad me interesó. Porque, como siempre he dicho, las vanguardias existen solamente donde son rechazadas", explica Polo.

A su proyecto en Toledo se ha entregado por completo, hasta el punto de trasladar su residencia y cerrar su galería en Bruselas, y considera "un gran honor" estar en la ciudad. "Me he venido a Toledo a vivir para dedicar el resto de mi vida a este museo", afirma el coleccionista, que en agosto cumplirá 68 años. EFE

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