La quintaesencia británica se viste de gala en el Festival de Henley

EFE

Una estricta etiqueta de gala, los manjares más suculentos y una atractiva oferta musical caracterizan el lujoso Festival de Henley-on-Thames, idílica villa al oeste de Londres, que desde hoy y durante todo el fin de semana representa la quintaesencia británica.

Quintaesencia, se dice de aquello que es lo más puro, lo más fino, de una cosa. Una palabra con la que uno de los tantos asistentes, el empresario Clive Jackson, describió la cita.

"Me gusta venir cada año, ya que es una de las ocasiones más maravillosas, es la quintaesencia inglesa. Puedes traer tu barco, entretener a invitados fantásticos y tener una de las experiencias más maravillosas", explicó el inglés mientras levantaba su copa.

Se podría decir que la cita de Henley se convierte, durante los cinco días que dura, en la más pura esencia del ser británico, ya sea por los vestidos de gala, el entorno bucólico a la orilla del río o las barcas amarradas al embarcadero.

Para Abby Kent, procedente de Essex, que acudió hoy por primera vez junto a una amiga londinense, el contacto inicial con el festival también le evoca esta idea.

"Todo es encantador, la quintaesencia británica, pero muy bonito", declaró a Efe.

Otra de las asistentes, Hilary Barnet, natural de Reading (Reino Unido), aseguró que es una buena idea que para acudir a la cita sea obligatorio arreglarse.

"De vez en cuando, tienes que esforzarte (para vestirte de gala)", declaró a Efe, si bien explicó que la razón por la que se había decidido a ir era "la actuación de Grace Jones".

Su amiga, Anila Jones, matizó a Efe en referencia al código de etiqueta que es algo que "se tiene que hacer", puesto que "es Henley", y es que esta es una de las villas más ricas al oeste de Inglaterra, en el condado de Oxfordshire.

El código, obligatorio tanto para ellos -que suelen vestir traje con corbata o pajarita, aunque se ha podido ver a algún atrevido vistiendo un "kilt" tradicional escocés- como ellas -que lucen vestidos de los más variados colores junto a perlas y lentejuelas-, es la característica definitoria del evento, pero las atracciones no terminan ahí.

Junto a la gente mejor vestida se organizan espectáculos de humor, números circenses y galerías con las esculturas más vanguardistas, todo aderezado con los manjares más suculentos, y es que en el recinto se instalan numerosos restaurantes, donde el menú está cerrado y la entrada requiere de reserva.

No obstante, lo más importante son las actuaciones musicales.
Otra de las mujeres de gala en el recinto, Sam Taylor, declaró a Efe que había acudido para ver el concierto de Grace Jones.

"Es una artista de talla mundial en un recinto bucólico e idílico", indicó, al tiempo que añadió que es "el mejor festival del mundo", al que dice que ya había venido el año pasado.

La actuación de Jones fue el plato fuerte de la noche de hoy, y es que la artista actuó en el escenario flotante del recinto frente a miles de seguidores, quienes cantaron sus clásicos más imperecederos con una copa de champán en la mano.

No faltaron sus himnos de la época disco o sus coqueteos con la "new wave" de los 80, así como tampoco olvidó los temas cuyas versiones también la hicieron mundialmente famosa, como su rendición del himno de Edith Piaf "La vie en rose".

Otro de los curiosos, Andy Hobbes, oriundo de Henley-on-Thames, explicó a Efe que lleva veinte años seguidos acudiendo al festival, que define como "la mejor semana del año".

"Cuando vives aquí, es tremendo tener un festival con restaurantes y artistas internacionales en este entorno, por lo que sería de locos no acudir", señaló.

Sobre su vestimenta, Hobbes aseguró que tenía "cinco esmóquines distintos", que repartía para usar durante las cinco noches que dura el evento.

El Festival de Henley continuará hasta el domingo y contará con las actuaciones de Neil Rodgers, Yolanda Brown o la English National Opera, que deleitarán al público más selecto, si bien el lujo, la comida y el arte pueden ser motivos igual de válidos para desplazarse a esta localidad a unos sesenta kilómetros de Londres. EFE

ST