Natalie Portman: Las europeas obtienen placer del sexo. Me identifico con eso

Natalie Portman: Las europeas obtienen placer del sexo. Me identifico con eso

Hay entrevistas que empiezan con buen pie. Ésta no es una de ellas. Visiblemente embarazada (de ahí la pregunta, no crean), Natalie Portman (Jerusalén, 1981) se sienta y marca el territorio. «Aquí se habla de la película», parece decir su sonrisa. Y por si no queda claro, ella misma se encarga.

«Esta película es demasiado importante para perder el tiempo hablando de otras cosas. ¿No cree?». Por un momento, uno está tentado de decir que no, pero quién sabe... Quizá sea el ambiente alborotado de un festival como el de Toronto o el jet lag o o que, simplemente, Portman se exhibe descomunal en la película que nos ocupa... El caso es que, obedientes, le damos la razón. No me lo tengan en cuenta.

Sea como sea, la primera y de momento última vez que recibió un Oscar estaba embarazada. ¿Premonición, tal vez? «No soy de enseñar mucho el premio, prefiero reservarlo para la intimidad. Tampoco soy de exhibir mi vida privada». No queda claro que pregunta y respuesta tengan nada que ver, pero seguimos.Jackie, para situarnos, detiene la cámara delante del rostro de Portman. Y ahí se queda. La película del chileno Pablo Larraín con tres candidaturas a los Oscar (el de Portman incluido, obviamente) narra cuatro días en la vida de Jackie Kennedy. Exactamente, los que siguieron al asesinato de su marido el 22 de septiembre de 1963 en Dallas. Cuenta la actriz que la idea fue crear «una ficción desde la intimidad de lo privado». Y así es. Se trata no tanto de reconstruir o imitar la realidad como de recrearla por dentro y hacerla posible en los estrictos márgenes del mito. Pues básicamente, y por encima de cualquier consideración, Jacqueline Lee Bouvier Kennedy Onassis -ése era su nombre completo cuando murió- era y es una diosa pagana que encarnó como nadie la ilusión del poder cercano, por humano y herido. Nadie sufrió en público con tanta elegancia, con tanta espectacular humildad, valga el contrasentido.«Jackie fue fundamentalmente una persona rota. Mi trabajo consiste en recomponer esas piezas como si fueran diferentes aspectos de ella misma. Ninguna persona es sólo una cosa. Y eso es lo que convierte en estimulante el trabajo de una actriz. Es todo un reto intentar dar con todas las personas que habitan en una persona», afirma Portman, y lo hace doctoral y perfectamente sentada en escuadra en la silla. Con la espalda bien recta. «Creo que el trabajo de psicóloga y actriz se parecen», insiste ella, que lo es: actriz y psicóloga.

¿Diría que 'Jackie' fue lo más cercano a una feminista que ha pasado por la Casa Blanca?

No y sí. Ella habló duramente contra el feminismo. Declaraciones de las que luego se arrepintió. Pero sus actos dejan claro que siempre fue dueña de su propio destino con una idea muy clara del control de su propia imagen. Estoy convencida de que, inconscientemente quizá, fue feminista. Todo lo que hizo en la Casa Blanca fue completamente nuevo e inusual. Probablemente, tras Eleonor Roosevelt, fue la Primera Dama más importante... Además, dio a luz durante la presidencia.

Portman habla y, pese a los esfuerzos por contarnos la película y su personaje con un detalle que el propio director pondría en duda, algo nos dice que es el momento de volver a ella. ¿Es usted misma feminista? «Sí, sin duda», contesta, calla y pasa un ángel. O una manifestación de ellos. ¿Cree que Hollywood es un mundo de hombres? «No diría tanto, pero lo cierto es que faltan voces de mujer. No creo que el cine hecho por mujeres tenga que ser considerado un género, pero es otro punto de vista y se ignora demasiadas veces. Estoy cansada de llegar a un rodaje y ser la única mujer. Pondré un ejemplo. Las películas de Hollywood rara vez retratan relaciones de amistad entre mujeres. A esto me refería sobre la necesidad de otras voces, voces de mujer».Portman, de hecho, tras incorporarse al imaginario común con su debut en la pantalla con apenas 13 años en Léon y su posterior y muy turbia aparición en Beautiful girls, ha protagonizado una carrera en la que convive sin problemas Star Wars con Cisne negro. Y así hasta dirigir su propia película hace dos años (A Tale of Love and Darkness) o, ya afincada en París después de casarse con el coreógrafo Benjamin Millepied, aparecer en trabajos de alto riesgo como Planetarium, de Rebecca Zlotowski.

En ésta encarna a una mujer completamente libre. Lo opuesto a la vida vivida por Jackie...
Sí, hay algo que creo que diferencia históricamente a las mujeres americanas y europeas. Incluso hoy. Las americanas tienen una relación extraña con el deseo. Ellas no pueden simplemente desear comer o desear el sexo... es como si necesitaran una excusa, una razón. Las europeas, en cambio, tienen una relación más confortable con el deseo.

Obtienen placer de forma natural de lo que comen y con el sexo. Me identifico más con este grupo.

Fuente: elmundo / MF