Nicky Hilton da el 'sí, quiero' con un espectacular vestido de Valentino

Después muchos meses de preparativos ¡y de nervios! ultimando hasta el más mínimo detalle para que todo saliera como ellos soñaban, por fin, Nicky Hilton y James Rothschild se han convertido en marido y mujer.

La pareja se daba el 'sí, quiero' en la tarde de este viernes, 10 de julio, en un lugar de mágico al aire libre, The Orangery, ubicado ni más ni menos que en el Palacio de Kensington, donde tienen su residencia en Londres los Duques de Cambridge, en Londres.

Ella es heredera de una gran cadena hotelera –además de diseñadora de moda y socialité-; él es heredero de una de las familias de banqueros europeos con más nombre y fortuna. Así que, como es de esperar, su enlace será todo un despliegue de lujo y exclusividad.

El secreto mejor guardado, como siempre, el vestido. Una creación para la que Nicky ha confiado en las manos del gran Valentino, que ha diseñado para ella un espectacular vestido de encaje con cuello alto, manga larga y una espectacular falda bordada, cuyo valor podría alcanzar, según han publicado algunos medios británicos, los 70.000 euros. Esta es la primera imagen de la novia antes de convertirse en una mujer casada, cuando abandonaba el hotel Claridge's, donde se estuvieron arreglando y vistiendo para el gran evento. Para la ceremonia, las damitas que acompañaban a la novia llevaban vestidos de la firma de moda infantil de Marie Chantal Miller.

Paris, la hermana de Nicky, ha sido otra de las grandes protagonistas del enlace que ha acaparado todas las miradas. Así de feliz y sonriente la veíamos abandonando el hotel, como una radiante dama de honor.

Desde primera hora de la mañana, los alrededores de The Orangery eran un hervidero de gente, camiones, cajas y más cajas... Así, hemos podido ver a algunos trabajadores descargando ramos de peonías blancas y llevando cajas de bebidas, a otros montando la carpa en el jardín en la que probablemente los novios disfrutarán del banquete con sus invitados... Todo tenía que salir a pedir de boca, y así ha sido.

El enclave elegido por los novios para celebrar su día más especial no es un lugar cualquiera, se trata del que en su día fue el invernadero de la reina Ana de Inglaterra –pensado para que las naranjas aguantaran el invierno londinense- y que hoy tiene licencia para oficiar enlaces civiles. Es el único Palacio Real de Londres abierto para celebrar bodas, disfrutar de platos ingleses, tomar el té de las cinco o celebrar eventos, por lo que ha sido el escenario de desfiles, presentaciones comerciales, espectáculos de ballet o como fiesta pre-Wimbledon, el pasado mayo.

Una foto publicada por IZAAK AZANEI (@izaakazanei) el

Fuente: Hola

ARB