Batas de médicos y enfermeras están infestadas de bacterias si no son lavadas con frecuencia

En la actualidad, el paciente espera que el médico o la enfermera, antes de tratarlo, se haya lavado profusamente las manos para no transmitirle una infección. Es poco corriente plantearse, en cambio, esta pregunta: ¿cuándo fue la última vez que lavaron su bata blanca? Pero ese gesto también es fundamental para luchar contra los microbios, advierte una investigación realizada en el hospital Shaare Zedek de Jerusalén y publicado en el American Journal of Infection Control de septiembre de 2011.

Los investigadores analizaron 135 batas (60 de médicos y 75 de enfermeras) de personal médico que trabajaba en los servicios de cirugía, ortopedia, urología, oftalmología, etc. Las muestras fueron tomadas, entre otros, en las mangas y los bolsillos. Los resultados indicaron que la mitad de ellas estaban infectadas.

De las muestras tomadas en los uniformes, 40% eran portadoras de una bacteria patógena y 10% de dos o tres bacterias patógenas. Tanto los médicos como las enfermeras fueron identificados como vectores de transmisión, pero son ellas las que recuperan un mayor número de bacterias resistentes a los antibióticos.

Uno de los datos más interesantes del estudio está relacionado con la diferencia entre los que se cambian de bata todos los días y los que se la cambian cada dos días. En este último caso, se hallan un poco más del 40% de los encuestados. Aquellos que se cambian cada dos días, multiplican por tres los riesgos de transmitir las bacterias resistentes. El riesgo está ligado a la frecuencia con que se lava la bata.

Fuente: RFI

EA

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