Reconocido crítico de gastronomía recomienda vinos para acompañar hamburguesas

En una de las escenas más famosas de la película Entre Copas, de 2004, Miles, el protagonista principal, echa por la borda todos los protocolos que giran en torno al vino y los maridajes. Deprimido, el tipo va y se baja su botella más preciada (un Château Cheval Blanc 1961) bebiendo de un vaso de telgopor, mientras come una hamburguesa en un local de fast food. ¿Sacrilegio? ¿Pecado? ¿Acaso dos pasiones populares como el vino y la comida rápida pertenecen a universos distintos?

Poniéndonos en el lugar del pobre Miles, en JOY decidimos reunir a dos representantes de ambos mundos. De un lado, Fernando Vidal Buzzi, reconocido crítico de vinos y gastronomía con más de tres décadas de experiencia en el rubro. Del otro, las hamburguesas más populares de McDonald’s, la cadena de comidas rápidas más grande del planeta y de la Argentina (donde cuenta con 187 locales) y que muchos relacionan automáticamente con el costado menos gourmet de la culinaria moderna.

“No va a ser un trabajo fácil”, admite Vidal Buzzi cuando recibe a JOY en su departamento de la zona de Almagro. Sobre una larga mesada están dispuestos todos los posibles maridajes: ocho productos de McDonald’s y ocho botellas entre las que se cuentan no sólo vinos (de gama media, con etiquetas que rondan los 20 pesos), sino también cervezas, ya que “es el maridaje más clásico”, según comenta el experto, antes de comenzar con la degustación.

“La mayoría de la gente cree que la hamburguesa sólo va bien con cervezas, pero eso es un error. Es cierto que la cerveza le da cierta prestancia al maridaje, pero las burbujas no son necesariamente lo mejor para un sándwich”, afirma, y le hinca un diente a un Cuarto de Libra con queso, no sin cierta dificultad (“tengo la boca chica”, se excusa) y luego toma un trago de Benjamín Nieto Malbec. “Este es un sándwich bastante sofisticado porque tiene tomate, cebolla, mayonesa, mostaza, ketchup, y bastante queso cheddar. Eso demanda una bebida que cubra los diferentes sabores con cierta elegancia y los amalgame”, justifica.

Más de un seguidor de Vidal Buzzi podrá sentirse sorprendido al escuchar que el mismo hombre que en su columna semanal de la revista Noticias y en su programa de televisión “Los Caminos de Vidal Buzzi” (Canal Gourmet) recomienda restaurantes de alta alcurnia y platos elaborados, ahora hable loas de los productos de Mac. Pero lo cierto es que no se trata del primer referente de la alta cocina que le tira flores al polémico fast food. Sin ir más lejos, Francis Mallmann, el cocinero argentino más respetado globalmente, admitió recientemente que cada tanto va a Mc Donald’s con sus hijos. Pablo Massey, otro referente de la cocina argentina de alta gama, fue durante un tiempo la cara visible de una campaña de Mac y desarrolló productos especiales para la cadena en toda Sudamérica.

MC NIFICA CON CABERNET

“Hace años que las hamburguesas dejaron de comerse de la misma manera que se comían al principio. Hoy la hamburguesa no es un genérico. Existe una serie de variedades: con más o con menos vegetales, con o sin queso, con carne vacuna, de pollo, de oveja… qué sé yo… hay de todo”, comenta, y pasa a la McNífica, similar al Cuarto de Libra, aunque también con lechuga y tomate fresco. “Este sándwich, al ser más complejo, precisa de un vino de más cuerpo y el Norton Cabernet Sauvignon, un vino clásico de la Argentina, podría ser un buen acompañante, ya que un Cabernet tiene mucha más consistencia y más cuerpo que un Malbec, por ejemplo. Cualquier Cabernet mendocino combinaría muy bien.”

“Ojo: esto no significa que sea una Biblia. Es un gusto personal mío. Una sugerencia. Otro lector elegirá otra cosa”, se apresura en aclarar antes de pasar al siguiente sándwich: el poderoso Premium Angus Deluxe: dos hamburguesas de carne Angus, con cebolla, pepino, lechuga, tomate, queso cheddar, mostaza y mayonesa.

“A la Bonarda –alecciona- deberíamos darle mas bola de lo que le damos, ya que, junto con el Torrontés, es el vino tinto emblemático de la Argentina: aquí esta uva da un producto diferente que no es fácil de encontrar en otra parte del mundo. Normalmente no se nos ocurriría beberlo con una hamburguesa, sino que lo pensaríamos más en función de un asado, pero con un sándwich consistente como el Angus iría perfectamente. El Bonarda es un poco más rústico. No es que sea ordinario: es elegante, pero más rústico. ¿Qué etiqueta elijo? Me gusta mucho el Valbona”.

MC NUGGETS CON CHARDONNAY

Mientras cata los vinos y las hamburguesas, abre el arcón de su memoria gastronómica y recuerda la primera vez que maridó bebidas de alta gama con el clásico emparedado de carne. “Fue hace más de 40 años en Punta del Este”, rememora. Un amigo los había invitado a él y a su esposa a tomar unos champagnes que había traído de Francia. “Este muchacho iba a encargar comida al restaurante de la vuelta de su casa, pero algo falló: hubo huelga, el dueño murió, no recuerdo… pero el tema es que el lugar estaba cerrado. Y lo único cerca que encontramos abierto fue un local de hamburguesas. Así que terminamos comiendo unos patys con Pommery”, se ríe.

Llega el turno de los vinos blancos, que “no son para las de carne vacuna, sino para las aves. Es decir: los pollos. Sólo en una ocasión comí una hamburguesa de pato”, vuelve a reír.

“El famoso McPollo podría ir muy bien con un Latitud 33 Sauvignon Blanc, que es un vino que tiene presencia. No es livianito. Tiene fuerza”. En la misma línea, asegura, están los McNuggets que, si bien combinarían bien con el Sauvignon Blanc, también maridan perfectamente con un Chardonnay como el de Santa Julia. ¿Por qué?, le preguntamos. “Porque a mí me gusta el Chardonnay”, replica lacónico y sin dar más explicaciones. “Es que en todo esto no hay una explicación. La explicación es el gusto de cada uno”, subraya.

HAMBURGUESAS Y MERLOT: MEZCLA PROHIBIDA

Sin embargo, deja en claro que los maridajes no son azarosos, ni mucho menos. “Lo que necesitás es contrastar sabores. No podés comer un bife de chorizo y tomar el mismo vinos que beberías si comés, por ejemplo, un salame: son dos cosas completamente distintas. Por ejemplo, un Merlot muy ligero se te va a morir cuando comés una hamburguesa de más consistencia. Los sabores son más intensos y se equilibran con sabores intensos. Sino, lo único que hacés es apagar el fuego y nada más.”

Ese es el contraste que busca cuando sugiere una Otro Mundo Golden Ale para combinar con la ensalada Caesar con pollo grillado. Los sabores frescos de la tradicional ensalada norteamericana se contraponen con los tonos frutales, la intensidad del lúpulo y la malta de esta cerveza Premium argentina. Caso similar ocurre con el sándwich más clásico de McDonald’s: el Big Mac, con dos hamburguesas, tres panes y miles de economistas que intentan explicar su precio a nivel mundial. Pero lo que Vidal Buzzi busca es algo más simple (o no tanto): cómo acaparar el sabor fuerte que demanda este producto. Por eso sugiere la combinación con el último lanzamiento de Antares: la Wee Heavy, compleja, de buen cuerpo y sabor fuerte, con aromas a vainilla, cacao y un dejo de frutas secas.

El maridaje finaliza con el producto más austero de Mc Donald’s. La simple y humilde “hamburguesa”, a secas, que apenas si trae un poco de salsa de tomate y cebolla. “Va bien con una rica y sencilla Heineken, que es mi cerveza favorita”, concluye el sibarita, respira hondo y se apoya contra el respaldo de la silla.

Fuente: Planetajoy

EA

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