"Lucharemos por el país a pesar de los tropiezos", afirmó el diputado Biagio Pilieri

Entre recuerdos remotos del matrimonio de Biagio y María Livia, el nacimiento de los hijos, las crónicas de la ciudad de Chivacoa, el primer cine, las calles y aconteceres en la sastrería de don Vincenzo y los cuentos familiares, transcurrió la mañana en el hogar de los Pilieri.

Le brillaban los ojos en medio de colegas y recuerdos de viejos tiempos, y aun cuando narró sus macabros veinte meses tras los barrotes, su regocijo permaneció intacto por tener en casa al equipo de EL IMPULSO.

Allí, el arquitecto Juan Manuel Carmona, director de este rotativo, y los periodistas José Ángel Ocanto y Ángela Ameruoso, jefe de Redacción y coordinadora de Redacción, respectivamente, conversaban con Pilieri
y sus familiares con preguntas relacionadas con su infancia, juventud, estudios, proyectos y hasta "qué haces en medio de este encierro: ¿yoga, tai chi, lees, practicas algún ejercicio?", al tiempo de escucharse sólo risas entre los presentes.

-¡No, no, no!... respondió Biagio mirando a su esposa María Livia y solicitando a su vez la mano de su pequeño Chucho, para confesar: Leo poco porque mi casa parece una procesión.

-La gente acude a hablar conmigo desde que Dios amanece y al anochecer. De modo voluntario hacen vigilia en la puerta por temor a que vengan a sacarme y trasladarme a la cárcel nuevamente, reveló.

Elegido en cinco oportunidades

Era comerciante y comenzó la carrera política en la cámara de este gremio. Allí inició una lucha por las reivindicaciones y los gobiernos que no cumplían.

Resultó electo concejal en dos oportunidades, luego diputado ante el Consejo Legislativo de Yaracuy, para luego ser alcalde del municipio Bruzual, "y estando secuestrado por el Gobierno, salí elegido diputado a la Asamblea Nacional con casi cien mil votos".

A pesar de su entereza, Biagio Pilieri mostró preocupación y tristeza por las otras ocho personas a quienes se le sigue un juicio "arbitrario y político". Cuatro son damas y "de ese honorable grupo, tres son padres y madres a la vez, de ellas, una tiene un hijo muy delicado de salud, otra atiende un negocio donde venden velas, otra es secretaria de un asistente administrativo y la otra posee un negocio de dos metros por dos y medio con una fotocopiadora, lo cual evidencia que son gente humilde a quienes este proceso les ha destruido la vida y a sus familiares".

-El Gobierno tiene una extraordinaria oportunidad de dar señales o pasos democráticos, que además limpien el rostro del sistema de justicia, permitiendo que salgamos en libertad y respetando que se de nuestra inmediata incorporación a la Asamblea Nacional, puntualizó Pilieri.

Fue enfático en señalar que tanto el caso del diputado José Sánchez "Mazuco" y el suyo, "es una cuestión de honor del Gobierno nacional, de no dar su brazo a torcer. Hay dos claros mensajes del Presidente: yo puedo hacer con estos diputados lo que me venga en gana y ustedes pueden elegirlos pero yo soy quien manda, recado expreso para los legisladores oficialistas también".

¿De qué se le acusa?

A Biagio Pilieri se le acusa de malversar fondos públicos por alrededor de 200 millones de bolívares de los viejos, pero también de peculado doloso, cuya acusación "se basa en el pago a cuadrillas de limpieza fantasmas que inventé para robarme ese dinero".

Precisó que el Concejo Municipal de Bruzual, recibió una solicitud del despacho del alcalde en el mes de septiembre de 2004.

Pilieri notificó que faltaban tres meses para finalizar el año, y la proyección de gastos en cada partida, reflejaba el sobrante de recursos de cada una.

Está establecido, advirtió, que se puede invertir en otras partidas relacionadas con el pago de personal de mantenimiento dedicado a infraestructuras públicas y escolares de la jurisdicción, "no en viáticos, compras de vehículos, por ejemplo".

-Esta autorización fue aprobada unánimemente, en sesión extraordinaria número 9, de fecha 21 de septiembre de 2004, por los siete concejales que integraban el Poder Legislativo local. Fueron ellos Amer Deviez, Juvenal Rojas, Demetrio Hernández, Alirio Rivero, Hilder Calderón, Fredy Mendoza y Yudith Velásquez y luego publicada en Gaceta y plasmada en el libro de actas del ayuntamiento.

Explicó no entender cómo se puedo argumentar que el traslado fue ilegal, cuando "esa acta no ha sido impugnada en seis años. Pero también pasaron después por el cargo dos alcaldes más y ninguno la impugnó y cinco presidentes del cabildo y tampoco objetaron nada, entonces no existe malversación porque los recursos destinados fueron aprobados", arguyó.

Pilieri acotó que hasta el presente, los acusadores no han presentado una sola persona que diga o demuestre que no trabajó en las cuadrillas de mantenimiento o que cotejen las nóminas y encuentren nombres y números de cédulas fantasmas. "Eso no ha ocurrido porque es una vil farsa muy mal montada, al contrario de mí, que sí mostré como testigos a los obreros que trabajaron en esas cuadrillas, a pesar que admitieron a veinte solamente y luego los eliminaron".

-También llevamos como testigos a los directores de las escuelas, a las asociaciones de vecinos donde se hacían los trabajos, con tan demoledoras pruebas pero arbitrariamente fueron desconocidas por los jueces, sostuvo al tiempo que agregó: "Exigí a la Fiscalía que me averiguaran las cuentas bancarias y bienes, míos y de mis familiares".

"Este gobierno asfixia"

Todos los jueces que han seguido mi causa, desde aquel que ordenó la privativa de mi libertad, hasta la última designada, saben que han actuado incorrectamente, y lo saben, porque lo percibí, debido que durante las audiencias y ante nuestros argumentos, lo único que hacían era bajar la cabeza, refirió Pilieri.

No tengo duda que el terrorismo judicial está presente en cada acción de los tribunales, prosiguió el parlamentario, pero tampoco los disculpo con la apreciación de que si no hacen lo que el régimen ordena, terminarán como la jueza María Lourdes Afiuni.

-Ahora son un símbolo de la falta de probidad, de ética, de moral, de principios, de la decadencia de un sistema corrupto y secuestrado políticamente por un régimen, calificó Pilieri.

Antes de despedirse, Biagio Pilieri, en representación de su esposa, hijos, su padre, hermano y un primo, todos presentes, esbozó su profunda complacencia: "Muchas gracias, nos sentimos muy honrados de este gesto que ustedes han tenido para con nosotros, es una honorable visita y un gratísimo gusto compartir con ustedes en nuestro hogar".
Se despidió con un efusivo abrazo y su mirada íntegra.

Tras los barrotes

Veinte meses estuvo Biagio Pilieri entre barrotes, "pero primero en el Internado Judicial de San Felipe, en un área no mayor a los catorce metros por ocho, que compartía con cuarenta y cinco personas".

-Allí, dormía en el piso del baño, sin colchón por once días, porque jamás me dejaron pasar ni una almohada. Más tarde, el gobernador por miedo, le instó al tribunal traslado del sitio de reclusión, donde nos envían a un calabozo de la Comandancia General de la Policía, describió Pilieri.

El nuevo antro de reclusión medía dos metros de largo por tres de ancho, que compartía con 16 personas y un baño común para 91 reclusos. "En esas condiciones estuve veinte meses, compartiendo con homicidas, narcotraficantes, secuestradores, ladrones, entre otros, pero jamás atentaron contra mi integridad y la de mis otros tres compañeros".
Sin privilegios estuvo Biagio Pilieri, como un delincuente más, pero en medio de respeto de los internos y de varios custodios.

Ya en su casa, muchas personas le han mostrado la posibilidad de la evasión "y hasta me la ponen fácil para que me vaya porque hay días que no están los policías. Pero si cada uno de nosotros, al primer tropezón con el Gobierno, nos vamos del país, entonces no quedará nadie peleando".

Entre líneas

-Sí tengo miedo, pero no me acobardo
-La incertidumbre es la peor de las situaciones
-El espíritu de la gente me alimenta y me fortalece
-Estuve veinte meses tras los barrotes, pero jamás dejé de creer
-Tres mágicos elementos siempre me acompañan: Dios, mi familia y la gente, eso me reconforta poderosamente
-Hablo con el corazón pero también con la razón
-Me alimenta la solidaridad de la gente

Biagio Pilieri
De Ragusa a Chivacoa

Ragusa está situada al extremo sur de Sicilia, isla ubicada al extremo sur del territorio italiano, al cual pertenece.

En el año 1952, en la dura etapa que le siguió a la II Guerra Mundial, muchísimos italianos emigraron a varios lugares del planeta en la búsqueda de mejores condiciones de vida, porque el país había quedado destruido por el enfrentamiento bélico.

La familia Pilieri ingresó a los planes de inmigración que organizó para la época el general Marco Antonio Pérez Jiménez, a objeto de traer mano de obra calificada.

Vicente Pilieri y Gina de Pilieri, (padre y madre de Biagio Pilieri) llegaron en una primera etapa a San Felipe y luego se instalaron en Chivacoa. El clima se parecía a su Ragusa natal, aunque las características del pueblo eran muy distintas.

Un hermano de Vicente Pilieri, Salvatore, ya estaba instalado en Chivacoa, fue el primer barbero que llegó. El llamado familiar hizo que todos se reunieran en la tierra de la Reina María Lionza.

Vicente fue el primer sastre en Chivacoa y pronto comenzó a elaborar elegantes trajes de caballeros que dejó deslumbrados y elegantemente vestidos a los lugareños.

El matrimonio conformado por Vicente y Gina tuvo dos hijos: Giuseppe y Biagio Pilieri, quienes crecieron jugando por las calles de un tranquilo pueblo como Chivacoa, se educador allí y cuando se hicieron adultos formaron sus propias familias.

Vicente Pilieri, quien en la actualidad tiene 87 años, junto a su hermano Salvatore tenían una pasión por el cine, y proyectaron películas en el Cine Diana, el primero en Chivacoa, luego hicieron lo mismo con el Tropical y Lido.

Las películas llegaban desde Barquisimeto, recuerda Vicente Pilieri. "Las mandaba Julio Gallardo".

-Pasamos todas las películas del cine mexicano, las de Pedro Infante, María Félix, Pedro Almendáriz, Jorge Negrete, Arturo de Córdova, Dolores del Río, Libertad Lamarque...

Cuando estaba en la sastrería, que quedaba cerca del cine y llegaba la hora de la película, dejaba todo e iba a ayudar con la boletería. Las puertas se quedaban abiertas, jamás se perdió ni un hilo, ni una aguja. A veces los clientes se sentaban y esperaban que yo regresara del cine. ¡Que tiempo aquellos...!

Biagio, al crecer, se dedicó al comercio, fue presidente de la Asociación de comerciantes de Chivacoa, a la organización social y luego se graduó de comunicador social. Ya la vena política se había despertado lo cual hizo que se lanzara como alcalde de Chivacoa, cargo que ejerció desde el 200 hasta el 2004.

Se casó con María Livia Vasile y tuvo dos hijos con ella, Vicente que estudia comunicación social y Jesús Alfredo, quien cursa 5º grado. Desde que estuvo en la cárcel y luego pasó a arresto domiciliario, no ha podido visitar la tumba de su madre, en el cementerio de Chivacoa. Quiere hacerlo pronto.

Por su parte, el patriarca de la familia, Vicente, se levanta todos los días a las seis de la mañana, compra EL IMPULSO y se dedica a la lectura y al cuidado de sus nietos.

Está esperando que la justicia libere a su hijo Biagio, no para regresar a Ragusa, sino para seguir luchado por el país que escogieron cuando salieron de la Sicilia natal.

Fuente: Luis Alberto Perozo Padua/ http://www.elimpulso.com/pages/vernoticia.aspx?id=115164

DJ

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