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Leandro Area Pereira's blog

Confesión

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El porvenir se asoma parecido a una luciérnaga inconstante. Se prende y se apaga como el parpadear de los ojos de una muchacha bonita a la que le inventamos que es a nosotros a quien mira.

Pero resulta que atravesamos una noche de desesperanzas y traspiés que nos acongoja. Dígame usted dónde no se mece el desaliento que no sea en los dominios del poder que nos acecha.

La nostalgia como utopía

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Uno de los abismos más profundos que ha dejado el socialismo del siglo XXI en el planeta de los venezolanos es el de la pérdida del sentido de pertenencia y por ende de identidad orientadora en su gente.

Las raíces que fraguan los pueblos con y en su historia son los pilares con lo que se soportan las sociedades frente a los avatares del tiempo y permiten enfrentar, distraer o evitar, las fuerzas que surgen contra la estabilidad y funcionamiento de una nación.

Comenzar otra vez

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Comienzo de año, otra vez, con una reflexión sobre los distanciamientos, ante todo políticos, que se miran como causa y consecuencia de un estado existencial contaminado, personal y colectivo, que nos atañe en lo que hemos llegado a ser por reiterado: selva que nos traga, barbarie, cada quien en su árbol.

Hasta cuándo y aún

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La sociedad venezolana, en caso de que aún exista, huye de sí misma y se refugia en la nostalgia. El presente es una interminable calle ciega. La vida no fluye sino que yace estancada en un pozo. Escribimos telegramas sin destinatario conocido. No hay dirección alguna. Hablamos incongruencias que se repiten en el río de un silencio que rebota en nuestro interior y se desploma. Hasta cuándo y aún.

Feliz Muchacha Navidad

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Doña Eternidad, como si fuera a terminarse de repente el tiempo, amaneció celosa con mayúsculas. Lleva días así cual azogue.

Sorprendidos le gritan los muchachos con esa voz apuradita que entra por las ventanas para que salga a jugar a la calle pero está demasiado vieja y sorda para entender.

Tanto así que se quedó vestida de niña para siempre y todo el mundo la confunde y adopta, mima y lleva donde vaya.

De padres desconocidos, los perros no le ladran. Ya es tan de uno que se nos olvida que existe si no fuera porque traga y malgasta luz como ninguna.

“En esta aduana no se habla mal de Chávez”

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Cuando pienso en la relación colombo-venezolana respira en mí dubitativo la sempiterna frase o letanía suspensiva e inconclusa de “lo que nos une, lo que nos separa”, que se rellena cambiante de calificativos acordes con los tiempos, las circunstancias, los intereses y a la que le calzan cómodas todas las preposiciones posibles.

Tiempo de guasones

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Entre los fanatismos y la pasividad se engendran los guasones, populistas, dictadores, jokers, oportunistas todos. ¡Qué más da! Allí esperan, comen a su gusto, reencauchan pesadillas y arrojan aplaudidos la apetecida carnada. Lo mejor que hacen no es disfrazarse, sino mostrar las vísceras de las víctimas y comer del muerto en plena vía pública, que los vean, para solazarse luego en la venganza compartida representada en imágenes que Goya ya plasmó hace tanto, en la que los (nos) retrata desnudos.

¡Qué viva la política!

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Propenso a la reflexión me detengo y dispongo nuevamente a escarbar y opinar, más allá de chismes y miserias, sobre las espantosas dificultades del presente venezolano, con el deseo febril de encontrar explicaciones adecuadas y salidas eficientes al fracaso cotidiano que nos toca vivir desde hace tanto tiempo, a fin de procurar el oxígeno necesario con el cual cimentar voluntad ciudadana mayoritaria, hoy ensimismada, que deberá ser democrática, indetenible, plural, sólida, emprendedora y útil.

Al tiempo de hoy

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El régimen venezolano da muestras de un proceso de descomposición acelerado e irreversible que se sostiene solamente en el poder de monstruos autocráticos mundiales.

El negocio de la dictadura venezolana, tan próspero en ganancias y lealtades durante 20 años, al día de hoy ya da inevitables traspiés evidenciados en traiciones, desacatos, delaciones y fugas.

Se sienten, se les ve, derrotados. La película se les acaba y se levantan apresurados de sus asientos mientras los venezolanos nos morimos de hambre y de padecimientos.Allí está su legado. Ruinas.

Venezuela: un ensayo explicativo (2ª. Parte)

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El capítulo sobre la “orfandad” estará dedicado a reflexionar sobre primero de los cuatro “miradores” propuestos y anunciados anteriormente para el establecimiento y discusión de un esquema perspectivo y prospectivo desde donde analizar el proceso político venezolano e incidir sobre él.
Como recurso excesivo y provocador a los fines de esta segunda entrega me serviré de la mención que se hace de tal cuestión en el Acta del 19 de abril de 1810, más de doscientos años hacen ya:

“La batalla por la paz” de Juan Manuel Santos

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Pragmatismo con principios: Soy un venezolano, la identidad importa, que acaba de leer el libro más que autobiográfico de Juan Manuel Santos, “La Batalla por la Paz”, que pareciera escrito desde “el territorio en el que se suspende el juicio moral”, como nos dice en otro contexto Milan Kundera en su novela “Los Testamentos Olvidados” (1993), pero que he considerado útil traer por los cabellos y soltar aquí sobre el tapete para ayudarnos tal vez a imaginar la región-paradigma, el estado mental en el que Santos parece sentirse cómodo consigo mismo escribiendo su obra, blindado y anclado en un

Venezuela: Un ensayo explicativo

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Abrumados por el hartazgo de los días que no terminan de llegar aún a parte alguna y estancados en su letargo insostenible, a pesar de las luces que se asoman, se apremian el espíritu dolido y el intelecto deseoso por encontrar explicación humana suficiente y válida a las razones por las que Venezuela se encuentra atorada en esta ignominia de ejemplo, de hambre, dolor y de vergüenza.

Política con "P"

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Sucede que en las universidades u otros conventos en los que se enseñan los misterios de la política se habla de ella en términos valorativos: la política es buena y los hombres la envilecen.

A esta concepción “platónica” la entienden los adolescentes y pocos la practican a lo largo de su vida, convirtiéndose en ejecutores de cosas, polifacéticos mantenedores de cargos o buscadores de fama. ¡Qué más da!

Chávez, la derrota inconclusa

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Según se ventila en el cotarro, su muerte, digamos prematura, ocurrió en misteriosas y plurales fechas, supuestamente en Cuba, bajo los auspicios y cuidados intensivos, milimétricos y de exclusiva administración de los hermanos Castro, en circunstancias médicas además de tortuosas y enmarañadas, aún anómalas, anónimas y apócrifas.

Esos son los hechos susurrados, verídicos no me atrevería a testificar, menos aún en manos de aquellos y de estos. En fin, engorrosos eventos expuestos en inmejorables y oficiales párrafos increíbles.

Colombia y Venezuela: Ideas para la transición

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Se cumplen en estos días complejos, difíciles pero promisorios de cara al futuro para la relación colombo-venezolana, 30 años de una experiencia cardinal que duró una década y que puede ser considerada como un hito destacado, si no el mayor, de lo más fértil, próspero, sincero y ejemplar de nuestra vida en común.

Ese esfuerzo monumental, convertido en modelo por tantas naciones, se inicia en febrero de 1989 con el gobierno de Carlos Andrés Pérez y sucumbe definitivamente, aunque en teoría siga hoy vigente, en 1998 con la llegada al poder de Hugo Chávez.

Venezuela: Delirios y cegueras

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Deberían sentirse avergonzados, derrotados, pero cómo exigir o esperar esas virtudes. Pena tendría que darles el oprobio al que han llevado al país, a cada uno de los venezolanos, a cada uno de los que nacerán pronto y no se merecían un destino de jaula.
Mis opiniones, cálculos y posturas no son las del especialista en cifras y cuadros estadísticos, garabatos que demuestran, dicen los entendidos, tendencias desastrosas, fracasos y grises perspectivas.

Progreso con Ciudadanía: Dos nociones básicas para la próxima Política Exterior de Venezuela

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En los últimos años, tiempos de confrontación y polarización inútil, de chavismo, de pobreza, nuestra visión del mundo, de la historia y del presente, se han distorsionado de tal manera que ideología, improvisación y mala fe han convertido a Venezuela en un país vulnerable, desconfiable y peligroso, y presa fácil ante cualquier maniobra internacional, perdiendo así ejercicio pleno de soberanía, no sólo territorial (mire usted las fronteras), sino además y sobre todo de aquello que constituye deslinde de dignidad y respeto.

Guyana,Colombia y Venezuela

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Ahora que al gobierno venezolano y a tan poco del 10 de enero le ha dado por re encauchar el cuento del anti imperialismo yanqui y la defensa de la soberanía, es oportuno reflexionar sobre los límites y las fronteras territoriales venezolanas en su conjunto, en torno a las cuales arrastramos un expediente voluminoso de despojo y desvergüenza.

Feliz Muchacha Navidad

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Doña Eternidad, como si fuera a terminarse de repente el tiempo, amaneció celosa con mayúsculas. Lleva días así cual azogue. Sorprendidos le gritan los muchachos con esa voz apuradita que entra por las ventanas para que salga a jugar a la calle pero está demasiado vieja y sorda para entender Y es tanto así que se quedó vestida de niña para siempre y todo el mundo la confunde y adopta, mima y lleva donde vaya

De padres desconocidos, los perros no le ladran. Ya es tan de uno que se nos olvida que existe si no fuera porque traga y malgasta luz como ninguna.

En recuerdo de Lucho Gatica

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EL BOLERO es una forma especial de vivir y amar que en su contenido más profundo evoca una añoranza que se resiste a ser desatada de la memoria ingrata. Es vínculo de oro inaudible que se persigue y a veces nos encuentra sorprendidos en el deslave del presente en el que correr sin sentido ni elegancia es el ritmo de moda. Sin mal decir. Al escuchar un bolero nos damos cuenta de la distancia que existe entre lo que somos y lo que dejamos de ser. O puede también que sea motivo para presentir. En todo caso, es un radar.

Política con “P”

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Sucede que en las universidades u otros conventos en los que se enseñan los misterios de la política se habla de ella en términos valorativos: la política es buena y los hombres la envilecen. A esta concepción “platónica” la entienden los adolescentes y pocos la practican a lo largo de su vida, convirtiéndose en ejecutores de cosas, polifacéticos mantenedores de cargos o buscadores de fama. ¡Qué más da! Pragmáticos, dirían algunos. Aunque aún no sepamos dónde separar lo peyorativo de lo que en verdad sugiere dicho término.

Honrar la política

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Hay que elevar el sentido colectivo de la política provocando un sentimiento envolvente en torno a lo que podemos llegar a ser y hacer con ella. De lo contrario lo habremos perdido casi todo. Hay que democratizarla, ponerla al servicio de las mayorías, para que exijan, den y construyan, sacarla, en fin, de la jaula donde la han confinado los que quieren apropiarse de ella, satanizándola.

Progreso con ciudadanía: Un sentido político en común

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Me consigno entre los muchos venezolanos que aquí y por doquier debaten y se debaten a trompicones por un futuro promisorio de progreso y crecimiento de ciudadanía civil y democrática para nuestro país, lejos de perspectivas y aventuras mágicas. El tema, por distintas razones, ya no es solo nacional sino preocupación mundial.

La momia democrática

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A primera vista daría la impresión de estar viva, al menos eso se comenta en los pasillos. Se ha hecho de una existencia distante y presuntuosa. Nos mira desde su lejanía de sarcófago profanado y en su misterio mudo se comunica con nosotros a través de mensajes de telepatía encriptada que cada quien traduce a su manera.

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