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José Luis Zambrano P.'s blog

2017 es una hoja blanca de fe

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Inaugurar un año no es como estrenar una vestimenta o un noviazgo furtivo. Tal vez se parezca más a cuando estrenamos palabras complicadas en nuestro vocabulario o disfrutamos de una película novedosa de ciencia ficción en una sala saturada de espectadores eventuales, encontrándonos más confundidos por lo imprevisto y lo complicado del dominio emocional.

Las alas del ángel

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En el cielo todo era paz y tranquilidad. La espesura y densidad de las nubes servían de hermosos almohadones a todos los ángeles que habitaban en el celestial lugar, quienes entonaban canciones y tocaban los clarines para alabar a Dios.
Entre esos hermosos serafines, existía uno que todavía no había logrado sus alas doradas, por ser demasiado joven para tan grandiosa distinción. A cambio de ello, poseía unas pequeñas alas celestes que minoritariamente se distinguían en la diáfana y enorme toga blanca, las cuales apenas le permitían saltar de nube en nube.

A sintonizar “La hora de que salgas”

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Siempre he proclamado que tengo una incapacidad infranqueable para bailar salsa. Recuerdo las noches de desolación que con sigilo inadecuado, me escabullía para huir cuando en esas reuniones interminables, sonaba ese peculiar ritmo tropical y trataba de ahorrarme el disgusto de demostrar que poseo tristemente dos pies izquierdos para esos compases.

Ahora el Presidente volvió a tener otra de sus desdichadas ocurrencias de fantasía. Como si su popularidad estuviese en una galaxia menos estrellada, ha decido tener su propio programa de radio.

La marioneta se quedó sin hilos

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Llegó la noticia en el umbral del fin de semana. Después de años de especulaciones inusuales, los noticieros rebosaron de asombro. Ha fallecido Fidel Castro. La primera impresión fue la del debilitamiento de un lastre sobrecogedor en una parte importante del globo terráqueo. El peso del enjambre de intenciones resulta ahora más etéreo. Las sales aromáticas que han provocado infecciones hemisféricas pierden su calibre aniquilador.

La mesa angosta de los desacuerdos

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Los rostros eran el poema inmemorial de las contusiones políticas. Los dos bandos habían combatido sus pareces en la informalidad del debate privado. Sus representantes yacían con expresiones complejas, unos esbozando una socarrona sonrisa de triunfador sin complejos, mientras otros delataban en sus miradas desabridas y tenues, haber sido vulnerados en sus propios orgullos.

La ilusión por un diálogo en estéreo

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Se hizo el llamado para esta supuesta conversa medicinal y cuya receta extravagante servirá para librarnos del catarro político del socialismo. ¡Otra mesa de discusiones!, después de tantas entabladas con la misma conjunción silenciosa de olvidarlo todo con el tiempo y retornar a los mismo abusos, a la misma incomprensión de los pesares diversos y a ese sistema vil, ladino e insolente, que sólo ansía darle credibilidad a sus malabares para asirse al poder.

Tenemos un Presidente adolescente

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Nunca pensé que de tajo pudieran abrirse las puertas del aturdimiento. Cómo se desinfló la gramática en pocos vocablos y se dictó cátedra magistral a la ignorancia. Cuando lo escuché por primera vez pensé que era el pintoresco personaje de “El Júnior”, del desaparecido programada “Radio Rochela”, quien con sus descalabros académicos batía en duelo irremediable a los repertorios más aclamados de nuestra lengua.

Cambiando los números a la baraja

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No sé quién habría esperado un resultado distinto. Aunque se nos impregnara de polvo los pies por tanto andar en marchas atiborradas de reclamos, retumbaran estrepitosas cacerolas a horas inapropiadas o batiéramos el pensamiento más osado, ellos permanecerían imperturbables, con su tumultuoso propósito de no perder ni un diámetro de sus andaduras en el poder, ni su hegemonía a querer tenerlo todo, pese a yacer hoy una nación suspendida en la nada.

Los caballeros de la mesa sin forma

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En estas pláticas pavorosas no se encuentran involucrados el rey Arturo, los avatares medievales de espadas ceñidas, las órdenes de caballería y, mucho menos, la intrincada corte de Camelot, con sus indomables vasallos franqueando sus servicios feudales, o un Lancelot apertrechado de proezas o las fabuladas del mago Merlín.

El hambre que mece la cuna

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Los funcionarios policiales la increpan y esperan algún desliz en sus argumentaciones. Llevan horas de extensos interrogatorios, cuyos pormenores se repiten una y otra vez. Ella permanece casi inmóvil, con el alma torcida y el entendimiento perdido. Las respuestas siempre giran en el mismo vértice. Su hijo murió sin remedio por hambre. El único pecado es tener la despensa vacía y la necesidad robustecida. El pequeño de dos años falleció atorado en un llanto que nunca pudo ser despejado; entumecido por el padecimiento de no tener nada qué llevarse a la boca.

El termómetro de los miedos

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Existen diferencias drásticas entre la ficción y las realidades más inverosímiles, como las padecidas por completo por una población ansiosa de respuestas. Lo figurativo de una película saboreada en las cómodas poltronas de una sala de cine, es que al salir de ese recinto se retorna al cotidianismo, muchas veces ajeno completamente a la trama del celuloide. Pero en nuestro contexto de país, cómo escapar del acontecer diario de una Venezuela castigada sin remedio por los afanes inclementes de un desvergonzado socialismo.

Generales para defender un plato de lentejas

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Qué sentirán los cadetes con sueños recurrentes por ser altivos y marciales en su defensa de la patria. Sus mentes tendrán un revoltijo de premisas sin resolver. Le movieron sus ecuaciones castrenses, aquellos objetivos remotos de uniformes impecables, reglamentos eternos por cumplir y respeto infranqueable hacia los altos mandos, sin quebraduras ante las pruebas por acatar como humildes subalternos en proceso de crecimiento.

Una marcha más para un tigre

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Dicen que será histórica, inédita y planificada, atiborrada de ciudadanos y colmada de expectativas. Que será la consagración popular, para acelerar los procesos y devolverle la solemnidad a un pueblo, de cuyos derechos ya no queda ni el polvo.

Carta de desamor y ausencia

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Me persigue un abatimiento inaudito desde cada rincón de la casa. Soy un sonámbulo extenuado, a quien le llegan tus recuerdos como telegramas antiguos. Ansioso estoy por esos paisajes glamorosos de nostalgias imperturbables. Me sumerjo en momentos inolvidables bautizados de sonrisas, pero a su vez de muecas de disgusto. Hasta esa última Navidad, no me arropó de imprevisto la penumbra. No nos sorprendió esa bocanada de pánico y desaliento, a pesar de todas las desafortunadas situaciones que vivimos, en la efervescencia de nuestras contrariedades.

No soy agricultor

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La tosquedad de mis manos apenas sirve para empuñar las pretensiones de escribir. No son capaces de abrir surcos infalibles ante una siembra desfallecida y un campo descuidado por el ingenio, atorado de promesas truculentas de este gobierno que sólo le ha avivado la ingenuidad al campesino, al saturarlo con cuentos de terratenientes injustos y promesas de prosperidad cultivada.

Olimpíadas Lloro 2016

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A pocos días de escenificarse en la ciudad brasileña de Río de Janeiro la justa competitiva con más disciplinas en el planeta y atiborrarse de tantos señalamientos de un descontrol más político y económico que deportivo, nuestro país vivencia su más peculiar y poco ortodoxa manera de ejercitarse y combatir su conservación en el riguroso contexto nacional.

El gran bazar del arte estomacal

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Los comentarios exclamativos revolotean sin cesar, mientras la admiración hacia cada insumo sobrepasa los niveles de lo inaudito. El Zulia puede ostentar sin tantos aspavientos, el convertir a sus supermercados en una gran galería de exhibiciones contradictorias, pues sus estantes comienzan a tener productos impropios que sólo pueden ser preciados objetos de muestra, para corroborar a ciudadanos incrédulos de su existencia, sin lograr sufragar sus costos ante una economía con una sinrazón de marca mayúscula.

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