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Ni con sudor se gana el pan

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La vida cotidiana se ha convertido en un particular naufragio de los esfuerzos. Ese complejo e insustancial plan quincenal de los gastos, sólo sirve de satírico recordatorio que alguna vez cumplíamos con el recetario alimenticio familiar. Pero el colmo llega al desfiladero de la amargura, cuando las solemnes palabras celestiales de sostener la vida en pareja con la hechura de los bríos laborales, se convierte en simple palabra bíblica y no en la justa, digna y honrosa demostración que el pan se obtiene con un tesonero trabajo.

Del asueto al zoológico urbano nacional

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El hogar tiene ambiente de santuario. Quizá se pague una promesa con ese incierto complejo de lo inconveniente. Se ha santificado la casa, no con los aromáticos inciensos particulares de los tiempos de reflexión espiritual, sino con una forzada andanada de velas y velones. No se venera ninguna sagrada imagen o se levantan plegarias para evitar una antediluviana profecía de catástrofe mundial. Sólo son candelillas improvisadas ante la promulgación de los apagones como acción cotidiana.

El silencio de los medios inocentes

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Las plumas parecen acallar su reflexiva informativa. La tinta enmudece en el panorama adusto de los perversos. El poder con su actitud socarrona y su espectáculo vulgar e inconmovible, manipula y enmudece a quienes con justicia van cosiendo con finas palabras el acontecer noticioso. Se muele un sistema a conveniencia de unos pocos, sin importar los significados de libertad de expresión y democracia.

Una llave verde para una jaula de hierro

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Cada vez que observo con sordidez y pesadumbre la imagen afectuosa del nuestro Libertador, estampada en su solemnidad en los billetes devaluados de cien bolívares, irrumpe en mi reflexiva como en tropel, desgastados insultos a estos jerarcas sin oficio, quienes en sus artimañas por el poder han empañada nuestro estandarte monetario, minimizado en una economía hecha migas, cuyo único valor se asienta en las carteras atestadas de dólares.

Radiografía de un país en desgracia

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Un sol secular e incandescente se asoma como intruso en el ventanal de la habitación. El insomnio fue acompañante de una noche complicada por sopores de preocupación. Alfredo se levanta de su lecho maltrecho y se mira al espejo con pesadumbre, observando su rostro más desencajado. Ha perdido varios kilos de una dieta forzada por una realidad nacional que degüella una quincena, desaparecida en apenas dos días.

Tantos motores para una lancha de piedra

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En el reluciente y casi monárquico salón de reuniones se emitió el anuncio esperado. El mandatario nacional esculpió unas medidas económicas calzadas más a los caprichos ideológicos que a una solución magistral al estatu quo agobiante del venezolano, pareciéndose a una bomba atómica sin límites en su expansión.

Somos un país exportador… pero de Zika

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Abrir un periódico en Venezuela se convierte en un destornillado, irascible y desconcertante acercamiento a un sinnúmero de contradicciones ganadas a pulso; con la desenvoltura del descaro convertida en ley y el alboroto de un Gobierno sin la menor idea de cómo desenredar la madeja económica que atosiga hasta al más desentendido ciudadano del país.

Desafortunadas clases de literatura en la AN

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Ya había vaciado casi la integridad de su discurso, sin haber zanjado en conformidad su deuda como funcionaria pública, cuando trató de concluir su informe de gestión. Titubeó un poco e hizo una pausa leve, como para tomar ese aliento distintivo de quienes emiten frases históricas. Atenazó con sus dedos el legajo de papeles y leyó pausadamente cada palabra, insuflándose de letrada y experta en el área literaria.

Si Récords Guinness visitara Venezuela

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Imagino con desventura llegando a una comisión de “Guinness World Records”, bajando con sus aperos por la escalinata del avión, con un compendio de incógnitas barajadas en sus cavilaciones diversas y decenas de libretas vacías, para ser llenadas sin vacilación con la sorprendente lista de peculiaridades que azota a nuestra nación.

Visitando a la Economía en la UCI

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Yace sin aliento en un catre desvencijado, acostada boca arriba y con líneas de su decrepitud marcadas en la faz, en un territorio de gestos mancillados por malas decisiones facultativas. Uno de los últimos dictámenes era el padecimiento de una guerra no sé si de caricaturescas bacterias o de virus, supuestamente germinados desde un oculto laboratorio imperialista o en el recoveco más maligno de los arruinados empresarios de este país.

Subsistiendo en “The Walking Dead” Venezuela

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Quizá no nos persigan zombis sonambulescos roncando su monstruosidad en nuestros oídos y debamos, por razones de supervivencia, ensartarle un disparo encefálico para derribarlos y lograr camuflarnos posteriormente en un paraje para salir desapercibidos, mientras ese mundo terrorífico sigue haciendo de las suyas, pareciéndose sin mensura a esta realidad nacional deshumanizada.
Lo innegables es que esta serie televisiva tiene elementos similares a nuestras particulares circunstancias semiapocalípticas, en una Venezuela desmigajada y perturbada, al borde de una demencia colectiva.

La llegada de 112 reyes magos

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Desde que la estrella de la fe posó su ruta sobre el parlamento venezolano, existe un hálito de expectativa por la llegada de 112 reyes magos provenientes del clamor de la gente a todo ruedo, a pesar que el Herodes gubernamental de las malas políticas trata con artilugios de modificar su recorrido y con sentencias trasnochadas desea envilecer una decisión tomada por la gente.

Estrenar un año con la fe del cambio

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Cuando el triunfo tiene sabor a reto, se inicia el sempiterno peregrinar por los avatares y tropiezos de tan serpenteante camino a recorrer. Las triquiñuelas tras la victoria opositora desgastaron el escepticismo de una población que exige un cambio inmediato de rumbo de esta descascarada economía de lo inhumano.
Esta vez los regalos navideños no se anidaron debajo de un árbol en mi casa familiar. Ni se edificó una descolorida carta a papá Noel o se desentendió de la realidad nacional como muestra de un desaprensivo sentimiento de resignación.

Vivir con trozos de cielo en los labios

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A Dios no se descubre ni se conoce de sorpresa. Siempre ha estado allí, dando su amor sin condiciones. Me dijo “te amo” con mi primer grito de luz. Inició sus lecciones en mis primeros pasos y le puso espinas a mi camino de rosas para entender el dolor.

No sé si para algunos la religión sea opio, apio o legumbre política, mientras sirva de muleta de fe para andar el sendero hacia nuestro Señor.

Aclaratoria para silenciar la incertidumbre

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El especialista entró al amplio salón con pasos silenciosos y resueltos, para calmar la desmesurada incertidumbre de la audiencia. Tomó asiento y abrió una libreta de anotaciones, mientras posaba un lápiz en la sien, para soltar abruptamente sus alegatos. “El contar con las dos terceras partes de la Asamblea Nacional no los hace gobierno, pero les da una beligerancia inimaginable de recomposición democrática”, soltó acentuando cada vocablo, como si fuese una sentencia de tribunal.

La historia tiene votos de esperanza

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La contundencia emocional del proceso electoral del pasado domingo sobrepasa cualquier precisión conceptual. Ni en los sueños más optimistas hubiésemos programado una noche de tan festiva algarabía. El acostumbrado mutis que retoca la tensión en cada sufragio por parte del CNE, seguía hilando los nervios a un pueblo que tuvo la valentía de expresarse sin miramientos, aplomado con la idea de no dejarse engañar más por bufonadas de la fábrica roja.

A un dedo del cambio nacional

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El calendario se extenuó de nuestra mirada impasible. A pocos días del anhelado 6 de diciembre, tenemos el implacable poder de decisión en nuestras manos. Cada día discurrió con encuestas contundentes, pregonando el derrumbe impostergable de la hegemonía parlamentaria de focas destempladas, que aplaudían semana tras semana el derrumbe de la nación, con el saldo de una economía ejemplo en el planeta de cómo no deben manejarse los recursos, sin importarles un pito si se estaba ejecutando la fórmula fácil de la destrucción.

El museo de los enfermos

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Como ataviados a lo Sherlock Holmes –con sombrero ladeado, sobretodo a cuadros y una ampulosa lupa–, los aquejados por enfermedades apremiantes inician diariamente su agobiante peregrinar por boticas, farmacias, droguerías o cualquier establecimiento que proporcione el expendio de tan buscado y valorado medicamento.

Navegando entre DEA, OEA y SOS

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Han filmado una suntuosa película con la aprehensión del sobrino y el ahijado de la pareja presidencial. Esta historia cuenta con extravagantes narcos portando pasaportes diplomáticos, aviones de lujo, yates y hasta agentes encubiertos. Quizá extrajeron sin mesura un polvoriento capítulo de la serie “Miami Vice” o la realidad nacional sobrepasa la capacidad creativa del más suspicaz guionista.

¿Cuánto vale un bigote marchito?

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Siempre se han desgañitado los más críticos de nuestro país en señalar que Venezuela parece un garito. Las apuestas desde hace décadas han sido como un plato consumido sin reproches por el ciudadano común, a sabiendas que las probabilidades de obtener las ganancias son extremadamente bajas. Peñas hípicas se atiborran de furibundos apostadores, mientras la ama de casa más silvestre se aviene a comprar su terminal de lotería para ver si logra el triunfo cantado, aunque el monto jamás le resolverá su apremiante vida.

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