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José Luis Zambrano P.'s blog

¿Cuánto vale un bigote marchito?

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Siempre se han desgañitado los más críticos de nuestro país en señalar que Venezuela parece un garito. Las apuestas desde hace décadas han sido como un plato consumido sin reproches por el ciudadano común, a sabiendas que las probabilidades de obtener las ganancias son extremadamente bajas. Peñas hípicas se atiborran de furibundos apostadores, mientras la ama de casa más silvestre se aviene a comprar su terminal de lotería para ver si logra el triunfo cantado, aunque el monto jamás le resolverá su apremiante vida.

El nuevo trofeo político

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El vuelo partió desde Aruba con un destino más allá del predestinado por los conocedores de la aeronáutica, por un desenlace adusto como el de un equilibrista que tiene el infierno bajo su cuerda y el calabozo al final de ella. Cualquier juego de dados va a marcar un número signado por esa descomunal lógica judicial; caprichosa e imperturbable que sólo sirve para aglutinar enemigos y no realmente culpables.

La verbena de los transformadores

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Toda la comunidad ha pasado una noche terrible. Los sopores por un calor agobiante llenaron de una sólida determinación a cada uno de los habitantes de esa calle, quizá poco afables entre sí, pero ahora unidos ante tan sorpresiva circunstancia. “No tenemos otra alternativa”, dijo con voz pastosa quien fungía como líder del sector. “Corpoelec no tiene transformadores. Nos dijo que lo compráramos nosotros o seguiríamos en penumbras”.

A las telecomunicaciones se le fueron los cables

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El fantasma del sarcasmo parece aturdirnos con una estrepitosa risotada, cuando los esquemas racionales tienden a dirigirse a una incompresible inversa. Suena burlesco recordar cómo decíamos en una cómica comparación de cantidad: “hay como arroz”. Hoy sería pecado mortal emitir tan impropia frase, pues este suplemento alimenticio yace perdido de los anaqueles comerciales y debe ser adquirido en fatigosas colas.

Un balazo a la vuelta de la esquina

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Si abaratasen los chalecos antibalas creo que se vislumbrarían colas como en los supermercados, así deba desbaratarse el presupuesto del hogar. Creo que si Robocop deambulara por estos predios, hace tiempo hubiese sido objeto de vándalos y ser desvalijado de su metálica indumentaria para ser vendida en el mercado de la indecencia al mejor postor.

El claustro de un inocente

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Cuando empezó a llegar información sobre la existencia de hordas rojas a las puertas del Palacio de Justicia, se podría entrever el dictamen final. El escenario era perfecto para otra jugada de desconciertos. La estratagema de provocar y atemorizar a quienes todavía expectantes, creían en la posibilidad de una sentencia a favor de un inocente, logró su resultado cuando dio pie al lanzamiento de bombas lacrimógenas por parte de los encargados del orden público.

Se apaga el bombillo de las ideas

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Las naciones se gestan con la suculenta iniciativa de la educación, concebida bajo el paradigma de lo correcto y la rica exuberancia de la historia. Los estudiantes deben estar embadurnados más allá de la común suciedad de los lápices, sacapuntas y borradores, de un hálito de tranquilidad para emprender sus reflexivas de lo aprendido.

Cómo se ordeña una vaca flaca

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No sé si empezar esta reflexiva tarareando la tonada del cabestrero o sentarme a ordeñar mis ideas sobre esta vida insufrible sin los bovinos. Lo cierto es que los libros y discursos de autoayuda nos estimulan a lanzar de bruces por el precipicio a esa vaca grotesca, causante de la falta de aspiraciones y vicios existenciales.

Preguntas al 20 por ciento

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Han pasado casi 17 años de aquellos comicios en los cuales nos imbuyeron en este sistema dantesco del Socialismo del siglo 21. Hemos evidenciado adoraciones caudillistas, manipulaciones asfixiantes, descrédito de personajes y hasta posicionamientos psicológicos sobre lo bueno y lo mano, pero el resultado es el esperado: Tener el afamado país del caos, donde los pobres son quienes prevalecen, por ser una mayoría crecida en el tiempo.

El supermercado de Trucutú

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Quizá no observemos el grotesco volar de Pterosaurios sobre rupestres y rocosas montañas o al rústico cavernícola dándole con el mazo por la cabeza a su amada para demostrarle su amor. No vamos tan atrás, aunque el retroceso va en furibunda marcha. A lo mejor el Neolítico o Edad de Piedra con la capacidad de producción incipiente, se parece un tanto a la economía de subsistencia evidenciada en el país, cuando los movimientos monetarios no son trascendentes –tal vez porque nuestra moneda tiene palidez mortuoria–, sino la consecución de determinados productos.

El circo de las inhabilitaciones

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Bienvenidos todos al gran circo nacional. Pasen todos que la función está por comenzar. Tenemos payasos a granel y un espectáculo burlesco sin igual. Los grandes malabaristas saltan al ruedo, para hacer alcanzar una quincena paupérrima, la peor del continente, haciendo equilibrio en la delegada cuerda de la inflación abrumadora. El éxito en taquilla es descollante, pues imperan las colas y colas para entrar a este majestuoso evento de la desazón y la angustia.

Se busca sheriff para un país

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No hace falta que irrumpa repentinamente en la entrada, con revolver en cinto, mientras bolas de estambres ruedan al compás del polvo sacudido por el viento brumoso. Ni que a galope intempestivo se dirija a detener una revuelta en la cantina o se bata en duelo con un buscado malhechor. Nadie exige que brille su placa en forma de estrella o escolte la diligencia que lleva nuestros sueños más anhelados por una patria justa y decente.

Enamorado de los verdes

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Somos una sociedad que trata exponencialmente de ser espiritual y de amoldarnos al accionar correcto. Pero el humanismo parece petrificado en el bolsillo, cuando se sale al mercado a adquirir los productos. La inflación, cual arma letal, sale disparada diariamente, sin visillos de lograrse un muro de contención.

Crónica cruenta de la Patria: Bachaquear o no, he ahí el dilema

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Era una tarde con un sol secular e incandescente, con una intensidad sin miramientos. El cielo azul profundo, despejado y abierto a los compases de esta estrella refulgente, serviría como telón de fondo a un día para el olvido. Saliendo de la jornada laboral, llego de forma fortuita al frente del supermercado. Las alamas emocionales se encienden al escuchar la llegada a ese recinto comercial del nuevo caviar nacional: pollo. Llamo a mi esposa para que se acicale e iniciemos una expedición para poder adquirir tan preciado producto.

El país de la igualdad demencial

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Cada vez son menos los zombis que deambulan por las calles, enmascarando sus pensamientos en una ideología casi inoculada con mensajes patrióticos. Perdió la contundencia el enarbolado sistema de igualdad, que sembró la reyerta contra quien tuviese más bienes e hizo pulular heridas escondidas; rencores subterráneos y envidias por la bonanza del prójimo.

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