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José Luis Zambrano P.'s blog

El termómetro de los miedos

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Existen diferencias drásticas entre la ficción y las realidades más inverosímiles, como las padecidas por completo por una población ansiosa de respuestas. Lo figurativo de una película saboreada en las cómodas poltronas de una sala de cine, es que al salir de ese recinto se retorna al cotidianismo, muchas veces ajeno completamente a la trama del celuloide. Pero en nuestro contexto de país, cómo escapar del acontecer diario de una Venezuela castigada sin remedio por los afanes inclementes de un desvergonzado socialismo.

Generales para defender un plato de lentejas

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Qué sentirán los cadetes con sueños recurrentes por ser altivos y marciales en su defensa de la patria. Sus mentes tendrán un revoltijo de premisas sin resolver. Le movieron sus ecuaciones castrenses, aquellos objetivos remotos de uniformes impecables, reglamentos eternos por cumplir y respeto infranqueable hacia los altos mandos, sin quebraduras ante las pruebas por acatar como humildes subalternos en proceso de crecimiento.

Una marcha más para un tigre

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Dicen que será histórica, inédita y planificada, atiborrada de ciudadanos y colmada de expectativas. Que será la consagración popular, para acelerar los procesos y devolverle la solemnidad a un pueblo, de cuyos derechos ya no queda ni el polvo.

Carta de desamor y ausencia

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Me persigue un abatimiento inaudito desde cada rincón de la casa. Soy un sonámbulo extenuado, a quien le llegan tus recuerdos como telegramas antiguos. Ansioso estoy por esos paisajes glamorosos de nostalgias imperturbables. Me sumerjo en momentos inolvidables bautizados de sonrisas, pero a su vez de muecas de disgusto. Hasta esa última Navidad, no me arropó de imprevisto la penumbra. No nos sorprendió esa bocanada de pánico y desaliento, a pesar de todas las desafortunadas situaciones que vivimos, en la efervescencia de nuestras contrariedades.

No soy agricultor

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La tosquedad de mis manos apenas sirve para empuñar las pretensiones de escribir. No son capaces de abrir surcos infalibles ante una siembra desfallecida y un campo descuidado por el ingenio, atorado de promesas truculentas de este gobierno que sólo le ha avivado la ingenuidad al campesino, al saturarlo con cuentos de terratenientes injustos y promesas de prosperidad cultivada.

Olimpíadas Lloro 2016

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A pocos días de escenificarse en la ciudad brasileña de Río de Janeiro la justa competitiva con más disciplinas en el planeta y atiborrarse de tantos señalamientos de un descontrol más político y económico que deportivo, nuestro país vivencia su más peculiar y poco ortodoxa manera de ejercitarse y combatir su conservación en el riguroso contexto nacional.

El gran bazar del arte estomacal

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Los comentarios exclamativos revolotean sin cesar, mientras la admiración hacia cada insumo sobrepasa los niveles de lo inaudito. El Zulia puede ostentar sin tantos aspavientos, el convertir a sus supermercados en una gran galería de exhibiciones contradictorias, pues sus estantes comienzan a tener productos impropios que sólo pueden ser preciados objetos de muestra, para corroborar a ciudadanos incrédulos de su existencia, sin lograr sufragar sus costos ante una economía con una sinrazón de marca mayúscula.

El taxista de los alimentos

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En Venezuela se vive la civilización de lo inimaginable y cada día sale a la calle un filósofo de la supervivencia; un maquinador de la ingeniosidad al descubierto. Wilson Ramírez es un ciudadano común, complicado como todos en responder a los apremios domésticos y quien asume con valentía su profesión de taxista.

Posiblemente sale cada mañana como un bólido frente al volante, oteando el horizonte y contabilizando los tiempos en sus recorridos por una ciudad tan convulsa como Caracas.

La Sociedad de los Hambrientos Muertos

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Hace unos años jamás hubiésemos imaginado en el más cruento de los escenarios, que en el país de mayor propensión a la bonanza por la fecundidad de sus riquezas de subsuelo, podrían estar sus ciudadanos andando como zombis hambrientos, esperando bolsas decadentes y siendo alimentados con las migas del estiramiento presupuestario.

Bolsillos pegados al espinazo

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La valentía siempre es relacionada con la enérgica frase de “arreguindarse los pantalones”, así caigamos fulminados por el incorrecto impulso de la apariencia y acariciemos por minutos los insondables caminillos del temor. Pero en esta desbordada calamidad nacional, nos ataviamos con la vestimenta de las urgencias, mientras caen a los lados los pedazos de una nación aturdida por la inconsciencia de otros.

Burla a los fantasmas de la historia

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Nuestro país tiene un raro olor a subterfugio. Se tensa en la piel esa empalagosa sensación a calamidad, con el gotero indeseable de la agonía de quienes van al cadalso; el paredón de la despiadada congoja del hambre, repartida a las masas con el descomunal esquema del engaño.

Las radicales apetencias gubernamentales sobrepasan las esferas de esta dimensión. Se afanan en sus tretas por regalar polémicas en los medios, culpar en su opereta al más ingenuo y ensartar implacables y descarados dictámenes en la balanza desequilibrada de la justicia venezolana.

Saqueos, hambre y lágrimas

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Que la taquillera película “Soy Leyenda” cuente con un escenario apocalíptico análogo a nuestras precariedades, no resulta una comparativa absurda, sino la secuela del desenfrenado interés por despedazar irremediablemente la estabilidad del venezolano.
El desplome alimenticio y el gemido de las despensas vacías no son cuentos de camino, ni infundios de noticias novelescas. El principal bocadillo del plato nacional ha sido el mango, devorado a mansalva ante lo incompleta que resulta cada comida en la mesa.

Saqueos, hambre y lágrima

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Que la taquillera película Soy Leyenda cuente con un escenario apocalíptico análogo a nuestras precariedades, no resulta una comparativa absurda, sino la secuela del desenfrenado interés por despedazar irremediablemente la estabilidad del venezolano.
El desplome alimenticio y el gemido de las despensas vacías no son cuentos de camino, ni infundios de noticias novelescas. El principal bocadillo del plato nacional ha sido el mango, devorado a mansalva ante lo incompleta que resulta cada comida en la mesa.

Tertulia de autobús y una carta con hambre

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Vicente siempre salía impecable de su casa, aromatizado con esencias de Francia o EEUU. Ahora logró bañarse a medias, acomodarse una camisa casi dañada de tanto zurcirse y con las esperanzas al borde del escepticismo. Sus emociones se templaban con los ardores de un sol intenso, en una parada de transporte público atiborrada de usuarios prestos a lanzarle cualquier insulto a quien osase quitarle el puesto en la unidad vehicular.

Dictaducracia sin excepción

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La silla presidencial parece redoblar su ensoñación monárquica, mientras el gobernante edifica su estratagema para agraviar la legalidad y alargar un mandato que debió silenciarse hace mucho. Lanza señuelos a diario para tratar de engatusar a quienes ya no creen en patrañas repetitivas. Baña de improperios por extenuantes cadenas televisivas, a enemigos imaginarios y a una oposición gastada en esfuerzos ante una justicia inexistente; un Tribunal Supremo que es un ardid burlesco del partido del Gobierno, soliviantado y desafiante a la propia constitucionalidad del país.

Cómo comerse un picadillo de perro

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La gastronomía venezolana ha virada su forma y estilo, para hacernos degustar del plato de la supervivencia, ante la arremetida atronadora de la necesidad casi espectral del hambre, cuya virulencia parece un dictamen en los hogares venezolanos, pues no se come lo debido sino lo conseguido, siendo en la mayoría de la veces de bajo nivel alimenticio.

Racionamiento irracional y la hora del diablo

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En la segunda ida intempestiva del fluido eléctrico del día, tenía el sueño engarrotado en las ojeras. Me asomé a la ventana y vi absorto una barricada en llamaradas, mientras vecinos altisonantes vociferaban su queja, estragados por la incomprensión de no entender un esquema de cortes manejados al antojo, como si fuese una ruleta burlesca de caprichos gubernamentales.

Biblioteca Virtual de Maracaibo

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Hoy Maracaibo hace historia. Dimos un paso trascendental hacia el futuro, al contar con la primera Biblioteca Virtual de Latinoamérica y del mundo con las características de un centro cultural, donde convergen diferentes manifestaciones del quehacer el hombre. Con firmeza apuntalamos una mirada aprobatoria hacia la tecnología y a entender la necesidad de adentrarnos al universo de lo digital, sólo con un clic desde cualquier computadora del planeta.

Necesitamos de un “RevocaTodo”

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Llegamos al límite del hastío; de recibir tanta infamia como obsequio a nuestra impasible, tozuda e inamovible ingenuidad. Se ha pregonado la realización de un revocatorio presidencial como la panacea al cambio total de esta desagradable realidad de lo inhumano.

Agarrar al actual presidente de la República por la solapa, ponerle fecha de vencimiento inmediato y vociferarle su infausto mandato en la cara, no asegura la solución real a todos los quebrantos nacionales.

Necesitamos de un “RevocaTodo”

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Llegamos al límite del hastío; de recibir tanta infamia como obsequio a nuestra impasible, tozuda e inamovible ingenuidad. Se ha pregonado la realización de un revocatorio presidencial como la panacea al cambio total de esta desagradable realidad de lo inhumano.

Agarrar al actual presidente de la República por la solapa, ponerle fecha de vencimiento inmediato y vociferarle su infausto mandato en la cara, no asegura la solución real a todos los quebrantos nacionales.

Ni con sudor se gana el pan

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La vida cotidiana se ha convertido en un particular naufragio de los esfuerzos. Ese complejo e insustancial plan quincenal de los gastos, sólo sirve de satírico recordatorio que alguna vez cumplíamos con el recetario alimenticio familiar. Pero el colmo llega al desfiladero de la amargura, cuando las solemnes palabras celestiales de sostener la vida en pareja con la hechura de los bríos laborales, se convierte en simple palabra bíblica y no en la justa, digna y honrosa demostración que el pan se obtiene con un tesonero trabajo.

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