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Egildo Luján Nava's blog

Transición

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Hay dos palabras que se disputan actualmente en Venezuela un espacio de peso influyente, como de una exigente influencia ante las demandas comprometedoras del futuro.

Por una parte, la Diáspora. Que le agrada a muchos, aunque no puedan interpretar cuál es su alcance. Y, por la otra, la Transición.

Los Abuelos y la Reserva Moral Venezolana

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Usualmente, y sin contar con accidentes anormales de conducción política impuestos o inapropiados, tales como procesos dictatoriales, guerras, falsas revoluciones o cualquier tipo de gobierno impuesto a la fuerza, el desarrollo social e histórico de todo país obedece a una sucesión de avances culturales como tecnológicos, y el paso del tiempo obliga a un relevo generacional.

La política es un fastidio

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Antes de que el 2018 se despida de los mortales que son sacudidos cada segundo por quienes convirtieron la política en un oficio, su sistema de vida y hasta en una cómoda manera de enriquecerse al amparo de la fragilidad moral de los administradores de las normas, por esta parte del mundo habrá dos hechos que no pueden perderse de vista en Venezuela. Se trata de la asunción de sus cargos como presidentes de Brasil y de México.

El 2018 fue malo y el 2019 pudiera ser peor

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La mayoría de los venezolanos aviva la esperanza de poder reversar, corregir, recuperar la paz, seguridad, justicia y el bienestar social de todos los ciudadanos. Se trata de los que, además, propician el retorno de esos que llaman "la diáspora venezolana". De los que conforman grupos familiares y seres queridos, que han tenido que emigrar en búsqueda de una esperanza y poder ayudar desde afuera.

La solución es económica y política la perdición

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Actualmente en Venezuela, con excepción de los que denominan "enchufados", un alto porcentaje de los venezolanos está de acuerdo en que las principales y más graves calamidades que los aquejan, son: el hambre, la salud, la miseria y la inseguridad. Se trata de problemas que sólo se resuelven con dinero. Y el dinero únicamente se consigue con trabajo, educación, iniciativa y perseverancia. Nada de esto se resuelve imponiendo ideologías ni religiones y, mucho menos, dictaduras. Tampoco degradando al hombre como tal, con una tabla rasante igualitaria o un Comunismo solapado.

¿Quién es Peor: El Doctor Jekyll o el Señor Hyde?

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La novela del escocés Robert Louis Stevenson, publicada en 1886, viene como anillo al dedo cuando se le relaciona con Venezuela. Versa sobre dos maléficos personajes. El doctor Jekyll, un médico malvado que elabora un brebaje que, al consumirlo, se convierte en el señor Hyde, temible y siniestro personaje de armas tomar.

Zapatero a tus zapatos

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Cada día, menos asombro. Es la Venezuela de hoy. La del pan que aparece y desaparece, gracias a los cargamentos de harina que llegan de Turquía. La de los circos con enanos gigantes, y animales que se resisten a extinguirse.

No sorprende, entonces, que haya niños con los mismos nombres que se les “presentaron” en las jefaturas civiles. Muchos, inclusive, casi han nacido en las calles del país, por lo que es normal que se les vean en las calles venezolanas.

Hambre, magnicidio y homicidio

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Cualquier psicoanalista estaría asombrado de la capacidad de aguante de la ciudadanía venezolana.

Porque, entre tantas cosas extrañas que se escuchan en cualquier sitio del país, repentinamente, emergen comentarios sorprendentes, como absurdos. Y siempre apoyándose en la cómoda apreciación de que, “de buena fuente”, inclusive, hay quienes afirman que le estarían añadiendo "Estrógeno"(hormona del género femenino) al agua, y que esa es la razón por la que los hombres no reaccionan ante tantas adversidades.

El dragón asiático y el oso ruso arrugaron

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La historia económica mundial está llena de experiencias hiperinflacionarias. Han sido, obviamente, el motivo de ruinas; de destrucción social en una multiplicidad de países de todos los continentes. Sin embargo, las causas no han sido las mismas. En algunos casos, como consecuencia de guerras internas o externas. En otros, por una conmoción natural o algún cataclismo. Y, más recientemente, por la desenfrenada ambición humana de unos pocos falsos salvadores, empeñados en construir supuestos bienestares a partir de ilusos igualitarismos.

Quién entienda esto que lance la primera piedra

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Rumbo a lo Desconocido; El Insólito Universo; Ni lo Uno Ni lo Otro, Sino Todo lo Contrario. Y así muchos títulos y expresiones que podrían ser aplicables a la actual situación venezolana.

Sálvese quien pueda, que el país pareciera haber entrado en una anarquía en la que todos hacen lo que les viene en gana. Y los ejemplos abundan, para aquellos que deseen ejercitarse tratando de llegar al fondo de los casos:

El “Patriómetro” en Tiempo de Lluvias

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Existe una acepción convertida en expresión colectiva, según la cual la vida no es una fácil posibilidad. ¿Quién te dijo que vivir es fácil?. Se escucha preguntar entre conversaciones rutinarias o familiares. Y, por supuesto, cualquier respuesta es válida, como absurda, dependiendo de ese legítimo derecho al que puede apelar “todo vivo”, cuando trata de evaluar en qué consiste la dificultad existencial al que lo condujo el señalamiento inicial del presunto problema.

¿El bolívar hoy?: Ni fuerte, ni soberano… sólo ruina

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La devaluación abrupta y sostenida de cualquier signo monetario, y en el caso venezolano del caso del Bolívar, puede hacer más daño que una guerra. Estas causan muertes y pérdidas materiales, aunque, generalmente, las de hoy, por los adelantos tecnológicos que se dan en el ámbito bélico, son cortas. Y los países involucrados, ganadores o perdedores, se recuperan pronto.

El flaco bolsillo venezolano no mata el hambre

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Hoy es difícil para cualquier venezolano “hacer mercado”. Ir en procura de alimentos. Porque equivale a tener que ir de un lado a otro, acompañado de la angustiante sensación estomacal de estar montado en una montaña rusa, soportando el vértigo que provoca el hecho de constatar que tan sólo en días, los precios se inflan como sapos en el estanque en procura de apareamiento.

Celulares y odio: ¿Enemigos del afecto?

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Diversos prestidigitadores actuales, en sus múltiples variedades y recurriendo a sus innegables seguidores, coinciden en que el Siglo XXI es como una astilla clavada entre dos engranajes -¿o rolineras del tiempo?- que no son otros que el pasado y el futuro. ¿Como durante el Renacimiento?. No. Como el Siglo XXI. Y pudieran estar en lo cierto.

El analfabetismo y la ignorancia galopante

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Cuando se piensa en la situación país y las consecuencias de cómo repercute en la calidad de vida de sus ciudadanos, la inmediata referencia es: hambre, miseria e inseguridad.

Obviamente, son las causas de mayor impacto en el día a día de los venezolanos. Y de ahí que sea allí, en ese conjunto de motivos, en los cuales se aprecie la mayor dedicación, el esfuerzo inmediato.

Se trata de problemas existenciales propiamente dicho, y de satisfacer necesidades.

El karma y castigo de los gobiernos aporofóbicos

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En estos días de angustias, incertidumbre y temores, y en los que la principal preocupación, es no saber cómo lograr la compra de la canasta alimentaria imprescindible para satisfacer las necesidades familiares, saberse obligado a rezar para que ningún miembro de la misma se enferme y haya que entrar en la peregrina tarea de mendigar por algún medicamento, se planteó la valiosa oportunidad para sostener una inolvidable conversación.

Buscando en la Oscuridad y sin Brújula que te Asista

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Difícilmente, hubo un solo hecho relacionado con su particular manera de gobernar y que los seguidores y simples observadores se atrevieran a calificar, bien de manera simplista o ajustada a reflexiones adecuadas, para encontrarle sentido lógico –y hasta de innegable admiración- cuando el fallecido Hugo Chávez optaba por decisiones que, de inmediato, se convertían en motivo de inquietud, satisfacción o preocupación.

El canal humanitario y la reconciliación tienen que darse ya

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Venezuela entra hoy en una nueva etapa de su devenir histórico. Es el efecto de un hecho electoral sobrecargado de un sinfín de extraños detalles; también de particularidades absolutamente ajenas a lo que se debería estar convirtiendo en nuevas luces para unos treinta millones de ciudadanos.

Dichas luces no podrían ser otras que el de una respuesta esperanzadora, capaz de motivar la puesta en escena de todas las actitudes y disposición de su población, para revertir la situación de crisis humanitaria que vive y la sufren sus habitantes.

¿Y después del 20M qué?... Como papagayo sin cola

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En Venezuela, la posibilidad de considerarse ciudadano, es casi una quimera. Existe una Constitución, como en la mayoría de los países democráticos del mundo occidental. Pero mientras que en ellos dicho Documento registra en su articulado la base jurídica de los deberes y derechos que hace posible la convivencia civilizada, y hay precisiones inequívocas sobre las atribuciones y obligaciones por las que se guía la gestión del Estado, en esta parte del mundo, esa misma Carta Magna, sencillamente, es un instrumento al servicio de quienes detentan los cargos públicos

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