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Asdrúbal Aguiar's blog

La máscara del coronavirus

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Avanzo algunos párrafos de mi libro en edición Crónicas de Facundo, Bajo la usurpación de Nicolás Maduro (EJV, 2020). El miedo otra vez hace cuna entre nosotros por obra de una pandemia global de origen chino. Se suma a las pandemias anteriores y recientes, las culturales y las políticas que han significado la disolución de las seguridades modernas y el ingreso -diría Zigmunt Bauman- a la “modernidad liquida”.

La integración de necesidades y sus soluciones

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Hace más de cuatro décadas hube de trillar con las cuestiones de la integración regional –así, en 1974, participamos de la fundación en el IESA, con apoyo del BID y el Intal, del primer máster latinoamericano que suma a varias legiones de extranjeros y venezolanos– y nos era inevitable aceptar que su fuente intelectual, en el caso de las Américas, procedía de una visión estructuralista sobre las relaciones asimétricas entre los países centrales y periféricos.

¿De qué habla usted, camarada Santos?

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Los vínculos del ex presidente colombiano Juan Manuel Santos con la guerrilla narcoterrorista, disoluta, utilitaria, sin ética democrática, de factura cubana, son máxima de la experiencia. La historia reciente devela, a cada paso, datos y anécdotas, confirmando lo que se ha escrito al respecto. Desnudan al premio Nobel de la Paz, quien, con admirable habilidad, superior al peso de su tradición familiar, supo colarse en los intersticios de la derecha o el conservadurismo para implosionarlos desde adentro.

El tercer entorno

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Los partidos son hoy colchas de retazos, en Occidente. Su crisis ocurre, incluso, en Estados Unidos, como lo muestran su Congreso, las incidencias internas de aquellos, y las complejas relaciones de uno y otros con el presidente Donald Trump, quien gobierna a través de Twitter.

Los pilares que fueran el Partido Socialista y la Democracia Cristiana italianos son piezas del museo romano. No los destruye una peste bubónica medieval, menos traficantes de ilusiones adherentes al posmarxismo globalizador o practicantes de la religión posdemocrática.

El bumerang llega a Madrid

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Recién ordeno y cierro, por lo pronto, mi obra periodística y de ensayos acometida a lo largo de los últimos veinte años. Son 8 volúmenes y casi 5.000 las páginas en las que me muerdo la cola para entender y denunciar a la mutante revolución que se cuece entre el Foro de Sao Paulo y sus escribanos de Valencia, España.

El Papa millenial y Venezuela

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Vuelvo a S. S. Francisco –recuerdo con gratitud al cardenal Jorge Bergoglio– dada su proximidad decembrina a nuestro sufrimiento como pueblo: “Probado largamente por tensiones políticas y sociales”. Pide que Jesús bendiga a quienes se prodigan “para favorecer la justicia y la reconciliación”.

No se separa el Papa de la narrativa europea que nos mira compasivamente y omite nuestra madurez alcanzada. Nos reduce como realidad que deja de ser promesa, la del Mundo Nuevo, desde cuando nos soltamos de su mano tutelar.

Poshumanismo

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Intento entender a fondo lo que ocurre en América Latina, de modo general en el Occidente, preñada de sismos sociales en expansión, atrapada entre la ruidosa violencia callejera y el subterráneo amortiguado de las narco redes de la mentira que se expande y es lo más perverso.

Un paso más atrás reparo en la actuación de las Naciones Unidas sobre Venezuela, uno de los ejes del Foro de São Paulo que explota, azuza y estimula a conveniencia el señalado escenario, para robarse los derechos de autor de un fenómeno de mayor calado y complejidad.

Venezuela 2030

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El título de esta columna identifica el encuentro que sostuvimos con los estudiantes de SciencesPo, en París, auspiciado por Plan País, el originario, nacido en Estados Unidos hace una década. Les manifiesto que los venezolanos hicimos entrada al siglo XIX en 1830 y al siglo XX, pasadas sus primeras 3 décadas. Y que en 1989, casualmente, se cierra el ciclo de nuestra república democrática formal inaugurada 30 años antes, en 1959; construida en los 30 años previos, a partir de 1928, por su generación universitaria.

La traición de la confianza

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Hasta el siglo XX, desde mucho antes de que se produjese el gran quiebre de la historia en 1989, cuando se derrumba la Cortina de Hierro y emerge con fuerza inusitada la inteligencia artificial, los Estados territoriales –ahora piezas de museo– si eran democráticos se organizaban sobre la base de la división del poder, del ejercicio de contrapesos entre sus distintas manifestaciones: la legislativa, la judicial, la administrativa o de gobierno.

La sabiduría digital

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La ciencia, desde siempre, escruta hasta en sus profundidades a la naturaleza que nos rodea: a la madre tierra, para desentrañarla, para comprenderla mejor, tanto como persiste en su empeño milenario de ampliar la temporalidad de la vida humana.

De manos de las nuevas tecnologías ingresamos en una era que, además de conocer nuestro mapa genético, pone en entredicho el valor de los espacios territoriales y la misma materialidad, haciendo privar al imaginario humano, a la virtualidad, asumiendo como su paradigma la velocidad de vértigo.

La tecnología de la libertad

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Soy consciente en cuanto a que la modernidad y su optimismo se encuentran comprometidos; como comprometidas han estado siempre las promesas del humanismo, pues han de pugnar con quienes, como traficantes de ilusiones, prometen el paraíso en la tierra a costa de la cosificación de la persona. A la sazón, entre tanto, los amigos de la libertad nos miramos en el espejo retrovisor de la democracia.

Venezuela está en la ONU

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Los Estados permanecen, no así los gobiernos, menos los usurpadores. Estos pasan. Llegan a su término, si bien la realidad global también disminuye a los primeros –incluyendo a los organismos internacionales que forman– como suertes de cascarones, incompatibles con el deslave humano y la liquidez espacial que fijan la globalización y el Homo Twitter.

Fake news, ¿atentan contra la democracia?

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La Asamblea de la SIP, en Salta, adoptó el pasado año una declaración complementaria de su Declaración de Chapultepec, fijando los Principios de la Libertad de Expresión en la Era Digital. Allí leo lo siguiente: “El ecosistema digital ha generado nuevos espacios que empoderan a los usuarios para crear, difundir y compartir información. Todo ello contribuye a alcanzar las aspiraciones de la Declaración Universal de los Derechos Humanos para que la libertad de expresión se ejerza sin limitación de fronteras y exenta de amenazas y violencia”.

Venezuela, víctima de la izquierda europea

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El pasado 23 pudimos celebrar el activismo de la comunidad internacional alrededor de la grave cuestión venezolana que nos mantiene como presas, sin aparente solución.

Ello se logra por obra de una filigrana a manos de tres artesanos de experiencia, emisarios del encargado presidencial Juan Guaidó: su canciller, Julio Borges, y sus embajadores ante la OEA y Washington, Gustavo Tarre Briceño y Carlos Vecchio.

El caso es que el activismo señalado, que ha lugar en el marco de las Naciones Unidas, concita la reacción de los europeos, un verdadero monumento al cinismo.

Quo Vadis, Venezuela

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Así como es fácil observar que cada treinta años se cierra un ciclo político en Venezuela, destructor de paradigmas, podemos suponer que en 2019 habrá de concluir el período de incertidumbre que se inicia en 1989. Allí fenece la república civil de partidos, forjada treinta años antes, en 1958.

La iniciativa Tarre y el secuestro de Venezuela

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El embajador Gustavo Tarre Briceño, representante en la OEA del encargado presidencial venezolano, Juan Guaidó, ha puesto una pica en Flandes. Con el apoyo de 12 gobiernos –entre estos los geopolíticamente más importantes (Colombia, Brasil, Estados Unidos) al momento de resolver sobre la honda crisis, si así se le puede llamar en propiedad a la tragedia humana y humanitaria de proporciones abisales e infrahumanas que sufre Venezuela– ha invocado el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca o TIAR.

Entre la mentira y la ficción del consenso

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En varias de mis columnas vuelvo y repito, tanto como puedo, el análisis que un notable jurista además de periodista italiano, Piero Calamandrei, hace acerca del fascismo. Lo conoce en sus entrañas y lo padece.

Salvando las distancias, Cuba y Venezuela, su colonia, son hoy una réplica al calco, por más que sus corruptas y criminales burocracias se disfrazasen de socialistas del siglo XXI o progresistas.

La demolición de lo que somos

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Desde sus primeros días en el poder, mirando lo propio, resume su cometido aparente en el rescate para los militares de los fueros perdidos a manos de los civiles. Civil es la ofensa que se le profiere al cadete indisciplinado o temeroso. Se comprende, pues “el talento político no es más que confianza en los líderes” para Spengler, ya que, en el caso, “socialismo significa poder, poder y más y poder”. Nada más.

Venezuela, un Estado por construir

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La complejidad de la crisis venezolana reclama atender a su solución, en el menor tiempo posible, bajo riesgo de que las heridas, vejaciones, sufrimientos que padece la nación en su conjunto se agraven y la desaparezcan totalmente. No es fácil hacerlo. Se trata de una cuestión que desborda la política y la organización constitucional de las libertades.

Las contramedidas de EE UU

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Las medidas de retorsión o contramedidas –según el derecho internacional– adoptadas por la Casa Blanca contra la empresa criminal transnacional que mantiene bajo secuestro a Venezuela y destruye sus fundamentos como Estado, lleva a algunos políticos de medianía, más que a los afectados, a reaccionar con indignación. ¡Algo muy extraño!

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