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Asdrúbal Aguiar's blog

La lista

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Unos 200 funcionarios y ex funcionarios, militares y civiles, forman la lista de los señalados por la presunta comisión en Venezuela de crímenes de trascendencia internacional (narcotráfico, corrupción, lavado de dineros, violaciones graves de derechos humanos). Ha sido elaborada, año tras año, por Estados Unidos, luego de la primera Orden Ejecutiva 13692 dictada por Barack Obama en 2015, y a la que se agregan en 2018 los nombres de 14 personas identificadas por Canadá y otras 11 por la Unión Europea.

Los ingresos de Zapatero

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Cada vez que leo el nombre del expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, Zapatero a secas, mi atención no se desvía. Pero vuelvo a 1998, cuando advierto al Departamento de Estado – ya bajo influencias de Thomas Shannon – sobre la colusión que cocina Fidel Castro entre Hugo Chávez, candidato, y los entonces gobernantes árabes fundamentalistas de Libia e Irak. El propósito ya era claro: Usar el petróleo venezolano para confrontar al Imperio y provocar un cambio en el régimen democrático de partidos instalado desde 1958. Chávez calzaba como anillo al dedo para el experimento.

Corrupción y narcotráfico

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La exacerbación de la podredumbre, de la corrupción y el acusado entendimiento de parte de las élites políticas latinoamericanas –arguyendo necesidades de paz y gobernabilidad– con las manifestaciones más perversas de la criminalidad transnacional contemporánea: el narcoterrorismo y el lavado de los dineros sucios, está produciendo un hartazgo en nuestras sociedades. Acaso algo bueno podrá salir de ello, en revancha. La perspectiva es hoy más clara y rasgadora que en el pasado reciente, sin lugar a duda, pues hasta ayer se creía que todo se reduce a la corrupción de siempre.

Las fuentes del problema venezolano

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En su hora agonal, que replica al calco nuestra hora corriente, el Padre Libertador –paradigma del primer mito nacional que luego exacerban los plumarios al servicio de las autocracias y que ocupan el tiempo mayor de nuestra vida republicana, el del César democrático– le escribe a su tío Esteban Palacios concluida su proeza revolucionaria.

Mis preguntas sobre Venezuela

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¿Tiene salida la crisis venezolana? ¿Hay alternativas razonables y factibles al respecto?
Hoy vive Venezuela bajo la explosión del desorden. Se encuentra afectada por la anomia social y el desarraigo ciudadano. Su urdimbre institucional ha desaparecido. La humana, la que le da auténtica textura al país por sobre los “amos” que se lo apropian políticamente o como botín personal, está a punto de perderse.

El círculo del miedo en Venezuela

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El miedo hace parte de nuestra especificidad como venezolanos. Ninguno lo acepta, pues ofende o resta honor, pero es obvia la apelación popular constante al padre bueno y fuerte, al gendarme o líder mesiánico de factura bolivariana, prohijador en la orfandad, quien nos encarna, en un contexto de amenazas y de males que él mismo, paradójicamente, crea y recrea para no dejar de ejercer su rol tutelar.

No tengáis miedo

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El título es de Juan Pablo II. Lo fija en 1978, sobre una experiencia que rasga su piel: conoce al mal absoluto en su Polonia nativa, el comunismo, régimen que doblega los espíritus y anula el sentido mismo de la existencia social entre seres diferenciados –que ese es su real propósito–. Los hace antagónicos y divide (buenos y malos, amigos y enemigos). Les fractura el tejido común. Los vuelve presas de una angustia superior al miedo, que no les permite más que dar cabida a la hipocresía, a la doblez, a la desconfianza, al término a la traición entre compatriotas.

La serena urgencia de la oposición venezolana

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Construir un esfuerzo de resistencia en Venezuela –que no de oposición– exige varias condiciones: saber que se lucha en un contexto no democrático; entender que se trabaja para restablecer la democracia y para cuando dentro de ella sus factores naturales puedan jugar a plenitud; ser conscientes de que se defiende a un pueblo que es víctima y no para beneficio de sus parcialidades; tener raíces morales a las que aferrarse para cuando se requiera volver la mirada hacia atrás, corrigiendo el rumbo, sin dejarse atrapar por las circunstancias; en fin, seguros de dónde se viene para tener claro e

Yo primero, después la patria

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Me dejo atrapar por una impresión coyuntural, que me aterra en su desenlace probable.
La comunidad internacional, unánime, condena la dictadura de Nicolás Maduro, y la opinión nacional celebra el hecho, mientras el silencio mina a parte de los “voceros” que se dicen intérpretes de la oposición. Otros, claramente, señalan no estar dispuestos a hacerle comparsa al dictador y su simulacro de elecciones. Saben, finalmente, que la democracia no es fingimiento.

Aristeguieta, el milagro de la unión

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Hacia 1783 ya se habla de los Aristeguieta, Aristiguieta, Aristigueta o Aristeiguieta, al señalarse que Juan Félix Jéres y Aristiguieta, presbítero y doctor, bautiza, pone óleo y crisma, y da bendiciones a Simón José Antonio de la Santísima Trinidad, párvulo que nace el 24 de julio, hijo legítimo de Don Juan Vicente Bolívar, quien a punto de frisar los 30 años le tuerce la mano a la república naciente de Venezuela y la envía por unos desfiladeros que no dejan de hacerle mella, aún, en los agoniosos días que nos acompañan.

El terrorismo acabó con la política

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Quise tiular distinto – “La degradación de la política en Venezuela” – y me corregí, pues ver degradada la política supone que algo de ella sobrevive. Algo puede hacerse entre sus actores actuales, concertando éstos, para revalorizarla como “elevada forma de caridad”, según las palabras de Joseph (Benedicto XVI) Ratzinger.

Treinta años de agonía

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No sé lo que podrá salir de esa negociación con el narco-régimen instalado en Venezuela, en la que se empeñan los partidos del siglo XX, los nacidos a su término, o los que en el siglo XXI son apenas una división o prolongación de aquéllos y de éstos. Lo que sí puedo señalar es que mal pueden darle gobernabilidad y estabilidad democráticas al país por ese camino.

Venezuela, ¿república de virtudes?

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Dos cargas genéticas parecen condenarnos a los venezolanos como actores de una tragedia que, de ser tal, no tendría solución. Ellas predican la república como botín y, tanto para su solución como para su fatalidad, la inevitabilidad del caudillo; morigerado bajo la supuesta figura del “padre bueno y fuerte” que encarnaran El Libertador y el general Juan Vicente Gómez, durante los siglos XIX y XX.

Los derechos no se negocian, se reclaman

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El próximo domingo 10 se celebra el día internacional de los derechos humanos. Para los venezolanos no habrá celebración sino luto, congoja, mucha indignación. Parte de la llamada oposición, que se considera a sí democrática, negocia nuestros derechos con la dictadura, preferentemente “sus” derechos político-electorales.

Se acabo el Siglo XX venezolano

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Hablar de la finalización de dicho siglo y del agotado papel de sus generaciones – me incluyo dentro de ellas – para la construcción de los espacios públicos del porvenir, es señalar el definitivo ingreso de Venezuela, ahora sí, al siglo XXI, el de la Aldea global, el de la inmediatez y fugacidad de los hechos en la política, el de la libertad como hito dominante que amarra al conjunto socialmente invertebrado que somos, el de la libertad desenfadada pero existencialmente irrenunciable.

El Tribunal Supremo legítimo

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La instalación en Washington, en el Salón de las Américas de la OEA, del Tribunal Supremo de Justicia legítimo de Venezuela, juramentado previamente por la Asamblea Nacional democráticamente electa en diciembre de 2015, fija un precedente innovador en el campo de las relaciones internacionales contemporáneas; sobre todo para las que se cuecen en los hornos de la globalización, en el marco de sociedades cultural y políticamente líquidas, cuyos espacios materiales se desvanecen bajo la fuerza de lo trascendente, a saber, del reclamo por la calidad de las democracias y una razonada expansión d

El señor de los cielos

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El Consejero Adjunto de Seguridad Nacional de USA, Rick Wadell, habla de Venezuela como “estado fallido” a la vez que señala que se convertirá “en la segunda dictadura de Latinoamérica”. Hace oficial, así, el diagnóstico de un cáncer que se instala en el cuerpo de las democracias de la región, sin más, y que irá contaminando hasta hacer metástasis si no llega a tiempo la medicina adecuada.

Narco política y constituyente

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Es realidad trágica, silenciada o trivializada, la de la colusión del narcotráfico con la política en América Latina. La denuncia más relevante, al respecto, es la que formula en 1995 el ex presidente de Colombia, Andrés Pastrana, secuestrado años antes por el patrón del mal, Pablo Escobar, señalando la relación del entonces candidato y luego gobernante Ernesto Samper Pizano, hasta hace poco Secretario General de la UNASUR, mimado del Palacio de Miraflores, con el Cártel de Cali.

La Declaración de Lima, otro hito de la democracia

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La adopción de la llamada Declaración de Lima, trabajada por 17 gobiernos a instancias del presidente Pedro Pablo Kucksinski, hecha propia por 12 cancilleres de la región y publicada con la presencia de los primeros, saca del sopor al sistema de seguridad colectiva de la democracia; casi llevado a la tumba por el Socialismo del siglo XXI y su ancla dentro de la OEA, José Miguel Insulza, de ingrata recordación.

IDEA y la OEA, ante una amenaza de la historia

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23 ex jefes de Estado y de Gobierno, en el marco de Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA) se han pronunciado desde México sobre el golpe de Estado sistemático que ocurre en Venezuela. Que muestra carácter terminal, según lo indican dichos ex gobernantes, luego de la convocatoria de una asamblea constituyente inconstitucional por Nicolás Maduro para ponerle punto final al voto universal, directo y secreto, única fuente y puerta de entrada a la experiencia de la democracia.

Habemus Franciscus

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Ha sido, para muchos, bastante complejo entender los aparentes movimientos zigzagueantes del Vaticano con relación a Venezuela, a su abierta y desenfadada narco-dictadura, y al sufrimiento sin límites de todos los venezolanos, incluidos quienes apostaran al éxito de la manoseada y vacua “revolución bolivariana”.

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