La verdad oculta de la situación de los niños en la frontera EE.UU y México

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El tema de inmigración ha sido el comodín político que por años se ha venido utilizando en Estados Unidos y en la región para favorecer intereses partidistas y para atacar oponentes. Lamentablemente no se invierten los mismos esfuerzos para lograr medidas efectivas y eficientes que solucionen una problemática que existe, por la crisis que viven los países centroamericanos y también porque hay mafias organizadas que se han dedicado a vender la idea de que pasando la frontera ilegalmente tendrán otras posibilidades para ellos y sus familias, con el propósito de aprovecharse de la esperanza de estas personas.

En la actualidad, hemos visto con horror los niños que han sido separados de sus padres. Los medios se han dedicado a difundir verdades a medias, que generan aún más confusión sobre el tema y que lejos de contribuir a ejercer presión para el cambio de políticas públicas, avivan la lucha entre intereses políticos.

Por su parte, me llena de satisfacción, cómo tantas personas se han conmovido con la problemática porque habla de nuestro humanismo, pero me preocupa que nos hagamos eco de distorsiones y que en consecuencia, hagamos exigencias imprecisas que simplemente lo que producen es un ruido comunicacional, tendencioso, pero no una solución real.

Los hechos, que son omitidos por el 95% de los mensajes por los cuales nos enteramos de esta situación, son:

- La Ley Federal que establece la separación de los niños de sus padres, fue aprobada por el Congreso hace casi 20 años. No es una política del gobierno de Donald Trump. Corresponde y ha correspondido desde entonces al propio Congreso proceder con un cambio de Ley. El Ejecutivo (Presidente) únicamente puede firmar una acción TEMPORAL, pero la SOLUCIÓN PERMANENTE ha estado en manos del Congreso por años.

- La razón por la que esa ley se aprobó de esa manera, no es porque los norteamericanos sean inhumanos, es porque si una persona mayor de edad está cometiendo un acto ilegal, debe ser puesto a derecho y no se consideraba adecuado para el mejor bienestar de los niños, que estuvieran en el mismo centro de reclusión con otros cientos de adultos. Por un período de tiempo por “flexibilización humanista” de políticas de inmigración, se detenían a los adultos que cruzaban ilegalmente y si iban acompañados por niños, los terminaban soltando.

Esto produjo que se incrementara la inmigración con niños exponencialmente (con los terribles riesgos que esto implica) y que incluso como se ha reportado se “rentaron” niños para el mismo fin, quienes por cierto terminaban a la deriva solos y abandonados en EE.UU porque entraron con personas que solo los usaron.

- Según las cifras emanadas de la Casa Blanca y consideradas oficiales, compartidas por Helen Aguirre Ferré (Directora de Asuntos de Prensa de la Casa Blanca) ha aumentado 315%, la cantidad de adultos que pasan la frontera de los EE.UU con niños que no son de ellos.

- De los 12 mil niños que cruzaron la frontera y de los cuales se habla ahora, el 80% llegaron al país sin adultos. Esto quiere decir que la separación ocurrió desde sus países de origen.

- El Presidente de EE.UU Donald Trump, le ha hecho un llamado al Congreso para que presente una nueva Ley.

- Entre el Congreso y el Presidente continúan las discusiones y presiones mutuas respecto a DACA y el muro, condicionando cualquier situación a una u otra postura.

Veo estos hechos y me surgen muchas preguntas:

¿Cómo es que durante casi dos décadas no se ha revisado esta ley?

Si EE.UU es un país que siempre se ha caracterizado por apegarse a sus leyes sin importar de quien se trate (el país del orden) ¿cómo es que ahora se está esperando que el propio gobierno vaya en contra de su ley? ¿Acaso lo que corresponde no es precisamente un cambio inmediato de esa ley? Entonces, ¿a quién le corresponde entonces este cambio? La respuesta es simple, al Congreso.

En la Administración pasada, el Presidente Obama llegó a la Casa Blanca con una cantidad de promesas en materia de inmigración que no cumplió y no se le exigió con el mismo empuje, su cumplimiento. Me pregunto: ¿Por qué ahora sí? Y esta pregunta me la hago, no porque apoye a uno o a otro, sino porque debemos ser críticos ante todo lo que vemos y entender qué intenciones hay detrás de los temas.

Han pasado 9 años y no se ha hecho una reforma migratoria. No es que no se ha hecho en este gobierno, es que tampoco se hizo en el pasado. Entonces ¿Hasta cuándo el uso de este tema para fines políticos?

Finalmente, esta problemática no se trata únicamente de la posición de EE.UU, sus políticas y leyes. La razón de fondo es la situación en la que están los países centroamericanos, cuyos ciudadanos sienten sus condiciones tan precarias que deciden dejarse llevar por mafias que cometen los actos más crueles que podamos imaginar en la frontera para buscar justamente una oportunidad en el país donde hay orden y se cumplen las leyes.

Aquellas personas que sienten que su situación es tan crítica que se someten a los crímenes de los llamados “coyotes” para entrar en EE.UU

Las leyes norteamericanas tienen la figura del asilo para aquellas personas víctimas de algún problema político, quien quiera emigrar a cualquier país deben apegarse a la legalidad, y no serán separados de sus hijos mientras se determine su elegibilidad y estarán en el marco de la ley.

Mi llamado es a que activa y proactivamente con incluso más empeño del que utilizamos para condenar lo que ocurre en la frontera de EE.UU, tomemos el control de lo que nos corresponde, hagamos exigencias en nuestros países de origen y trabajemos arduamente para mejorar las condiciones de los mismos. Esto por supuesto pasa por tomar decisiones asertivas en materia de nuestros gobernantes, para evitar el mayor deterioro de la región que derive en buscar salvamento en otro país, volcando hacia el mismo penurias y lamentos que no le corresponden. @alfonzobolívar
Alfonzo Bolívar
Activista en Derechos Humanos.