De generadores de remesas a dependientes de ellas

Angel Dominguez's picture

Durante muchos años Venezuela fue uno de los grandes receptores de migrantes en el mundo; ciudadanos de múltiples nacionalidades de los continentes Americano, Europeo, Africano y Asiático, eligieron a nuestro país como destino predilecto para echar raíces e iniciar una nueva vida lejos de sus países.

Las razones por las cuales estos ciudadanos decidieron emigrar de sus países y establecerse en Venezuela fueron múltiples, como los que huían y/o fueron desplazados por las constantes guerras civiles y conflictos bélicos que acechaban a sus países; o aquellos que huyeron de las guerras mundiales y de la devastación que éstas dejaron en sus lugares de origen; o los que escapaban de los conflictos económicos, políticos y sociales que se dieron en los diversos países de Latinoamérica y que se acrecentaron en los años 70, 80 y 90; o los que simplemente veían a Venezuela como una tierra de oportunidades, producto de su rápido crecimiento, desarrollo e industrialización, así como producto del “boom” de la explotación petrolera, minera y turística; que generaban múltiples empleos directos e indirectos, así como diversas oportunidades de negocios, de desarrollo y crecimiento aguas abajo y aguas arriba de dichos procesos; lo que llego a que dicha época, nuestro país fuera denominada “La Venezuela Saudita”.

Se estima que a lo largo de nuestra historia republicana, entre migrantes legales e ilegales, ingresaron varios millones de personas al país, predominantemente de Colombia, Italia, España, China, Libano, Siria, Israel, Perú, Ecuador, Chile, Trinidad, Haiti, República Dominicana, Cuba, Guyana, Alemania, Holanda y en menor proporción de México, Panamá, Argentina, Japón, Sur Corea, Polonia, Rusia, Rumania, Hungría e incluso Estados Unidos.

Durante años, muchos de estos inmigrantes, utilizaban parte de sus ingresos producto de su trabajo y negocios en el país, para enviar remesas y ayudas económicas a sus familiares en el extranjero, convirtiendo a Venezuela en generadora y fuente principal de remesas para estos países. De tal manera, no era extraño escuchar historias de Latinoamericanos y Europeos de cómo recibían las remesas de sus familiares desde Venezuela y la gran ayuda que las mismas representaban, principalmente por la fortaleza del Bolívar frente a otras monedas.

Sin embargo, la realidad hoy en día es distinta; la devastada economía, la inflación imparable y la devaluación extrema de la moneda, ha hecho que el país se encuentre subsumido en una de las peores crisis económicas, políticas y sociales de su historia, donde el ciudadano común no puede cubrir sus necesidades mínimas y básicas, ni mucho menos cubrir gastos de atención médica, familiar o educativa; lo que ha generado la mas grande movilización migratoria de Venezolanos hacia el exterior, la cual se calcula entre 3 y 4 millones de personas y donde en su mayoría sale huyendo de la crisis económica y en búsqueda de generar los ingresos suficientes para su subsistencia y la de sus familiares en Venezuela.

Y son estos mas de tres millones de Venezolanos en el exterior, quienes a través del envío de parte de sus ingresos, ya sean en remesas monetarias, o través de alimentos y medicinas, quienes permiten la subsistencia y el acceso a los productos básicos a una parte importante de la población, los cuales serían totalmente inaccesibles de no contar con esta ayuda; razón por la cual, las remesas se han convertido, no solo en parte importante del funcionamiento de la debilitada economía del país, sino que se ha convertido en una necesidad para una gran cantidad de Venezolanos.

De esta manera, pasamos de ser una de las fuentes principales y generadoras de remesas para muchos países, a ser receptores y dependiente de las mismas, donde si no existieran, sería casi imposible subsistir para parte importante del país.
Angel Dominguez