La oposicion de la oposición

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Hace mas de dos años escribí un articulo en este mismo diario que se titulaba “Recordar lo que nos une”, en el cual señalaba lo fundamental que era para los miembros de la oposición venezolana reconocer “que la coalición opositora es producto de una situación única y circunstancial, que no es otra que la disconformidad con el régimen; y que si esta razón no existiera, por seguro estarían en bandos contrarios y posiblemente enfrentados políticamente unos con otros (…) y que si buscáramos puntos de desencuentro entre los integrantes de la Unidad, encontraríamos miles de ellos, e incluso se caería inmediatamente en una depresión profunda, por cuanto pareciera que en ciertos casos, se tienen mas diferencias entre sus integrantes que contra los que se oponen.

Igualmente señalaba que “…que buscar diferencias sería improductivo e inoficioso, cuando la urgencia de un cambio clama por la Unidad de todos los sectores que conforman el país, ya que la crisis día a día se agudiza y golpea sin distingo alguno (…) por lo que (…) recordar lo que nos une y no lo que nos separa, es la clave para crear una verdadera Unidad; saber que no es el momento de tener aspiraciones, ni sed de protagonismo y muchos menos de hablar de repartición de cargos o cuotas de poder; sino por el contrario es el momento de reconocer y respetar las diferencias, dejándolas a un lado y dando un paso al frente por el bien del país. Si se reconoce y se recuerda en todo momento cual es la razón de existencia de la Unidad y lo indispensable que son todos los que hacen vida en ella; y si se escucha y se respeta el mandato del pueblo, se tendrá una mayor y mejor Unidad; si por el contrario, se pretende seguir la confrontación interna y desconociendo la palabra santa del pueblo venezolano (…) pues el fracaso estará asegurado; ya que sin Unidad no existe posibilidad alguna de una verdadera victoria, y cuando hablamos de victoria, no nos referimos solo a la electoral, sino a la conquista de las reivindicaciones sociales y al cambio democrático que exige el país…”.

Hoy, dos años después, pareciera que esas líneas están mas vigentes que nunca; ya que si bien observamos que a partir del 23 de enero de 2019 hubo una consolidación del liderazgo opositor alrededor del Presidente Guaido y de la ruta clara que éste presento ante el país (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres), no es menos cierto que desde hace un par de semanas se han empezado a notar pequeños resquebrajamientos de esa unidad, algunos por intereses personales, otros por luchas de poder y otros tanto por caer en el juego de la incertidumbre y cizaña que desde el mismo régimen se ha pretendido sembrar entre los miembros de la oposición venezolana.

Aunque esas pequeñas separaciones o rupturas no pueden considerarse sustanciales, ya que la mayoría de la oposición sigue unida, fuerte y comprometida con el cambio que el país necesita, no es menos cierto que la exteriorización de esas pequeñas fracturas han generado en cierta parte de la población un sentimiento de incertidumbre, desánimo e incluso molestia y lo vemos diariamente expresado en redes sociales. Y si bien es natural que los ciudadanos se manifiesten y que puedan expresar su descontento, corremos el peligro, como ha ya ha pasado, que el régimen utilice su aparato comunicacional, para posicionar este sentimiento en la opinión pública y en la psiquis de la población y lograr magnificar estos sentimientos y utilizarlo como una herramienta para desanimar a la gran mayoría de la población.

Si hay algo que el Chavismo ha aprendido en todos estos años, es a saber que no pueden enfrentarse a sus enemigos si no están unidos entre ellos y eso los ha ensenado a manifestarse hacia el exterior como una unidad monolítica, aún cuando a lo interno existan muchas fracturas.

La oposición debe dejar de ser su propia oposición y en vez de exteriorizar sus diferencias, deben recordar cual es la razón que los une y se debe trabajar en conseguir un medio efectivo para resolver las diferencias entre los diversos factores, sin que se ponga en riesgo la unidad y los logros hasta hoy obtenidos.

Por eso debemos recordar que es imposible luchar contra el enemigo común sino podemos ponernos de acuerdo entre nosotros mismos y ponernos de acuerdo no significa no manifestar nuestras diferencias, sino por el contrario resolverlas a lo interno o dejarlas a un lado y buscar los puntos de encuentro de manera de conseguir los objetivos propuestos. Solo en unidad se podrá lograr el cambio que todos esperamos.
Angel Dominguez