Paradigma Constitucionales: Usurpación o Vacio

Angel Dominguez's picture

Antes los últimos sucesos que han marcado un hito en la historia republicana de nuestro país, es necesario hacer mención a dos de las figuras jurídicas que mas han tenido protagonismo en los últimos días, la usurpación y el vacío de poder. Estas dos figuras, han sido citadas continuamente no solo por juristas, políticos y periodistas; sino que se han convertido en tema común de los ciudadanos de a pie, quienes tratan a través de ellas de dar una explicación a la situación política y social que se vive en Venezuela en los actuales momentos.

Sin embargo, dicha cotidianidad ha conllevado a que exista una confusión sobre la utilización de dichos conceptos, así como sobre sus causas, aplicación y consecuencias; incluso en muchos casos, se hace referencia a dichas figuras de manera indistinta, como si fueran una sola figura o producto una de la otra.

En este sentido, es necesario señalar que existen dos análisis sobre la existencia de la usurpación o del vacío de poder en Venezuela, el primer de ellos, desde el punto de vista netamente jurídico y el segundo desde el punto de vista político pragmático. Esta distinción en los análisis es necesaria, por cuanto se pueden distinguir las causas que originan la misma y las consecuencias que conllevan.

Así las cosas, desde el punto de vista jurídico, nos referimos a que existe vacío de poder cuando no existe persona alguna que pueda ejercer el cargo; en este caso que no exista persona que pueda asumir la Presidencia de la República, esto producto de alguna de las causales contenidas en el artículo 233 de la CRBV, referidas a la falta absoluta del presidente de la República, es decir la muerte, su renuncia, la destitución, o la incapacidad física o mental permanente decretada por el TSJ y aprobada por la Asamblea Nacional, ya sean previas a la toma de posesión o posteriores a ella. Siendo que, en el caso que la falta absoluta se de previo a la toma de posesión, se debe convocar a una nueva elección universal, directa y secreta, dentro de los 30 días consecutivos siguientes. De igual manera, se procederá a una nueva elección si la falta absoluta se da dentro de los primeros cuatro años de gobierno. No existirá en cambio vació de poder, cuando se produzca la falta absoluta del presidente de la República dentro de los dos últimos años de mandato, por cuanto el Vicepresidente Ejecutivo, podría finalizar el mandato.

En otro sentido, existe usurpación cuando una persona ocupa ilegítimamente un cargo para el cual no ha sido electo o nombrado de conformidad con la Constitución y las leyes vigentes; ya sea porque lo haya ocupado por la fuerza o porque haya actuado en desconocimiento de las autoridades legítimamente constituidas o en contravención a los mecanismos constitucionales y legales para ocupar el cargo (usurpación del cargo) o cuando una persona sin ostentar el cargo, ejerce las funciones y atribuciones inherentes al mismo (usurpación de funciones).

Expuesto lo anterior, desde el punto de vista jurídico, las diferencias principales entre una figura y otra, es que el vacío de poder se origina por la ausencia de alguien que asuma el cargo y su consecuencia natural es que el Presidente de la Asamblea Nacional asuma la Presidencia de la República y convoque a una nueva elección directa, universal y secreta dentro de los 30 días continuos a la falta. En cambio, en la usurpación el cargo o las funciones se encuentran ejercidas por alguien que no goza de la legitimidad para hacerlo y por tanto la consecuencia es que todos sus actos son ineficaces y nulos; por ende de conformidad con el artículo 333 de la CRBV se debe desconocer dicha autoridad y todos los ciudadanos investidos o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de la efectiva vigencia.

Ahora bien, desde el punto de vista político pragmático, es necesario señalar que independientemente de que exista usurpación o vacío de poder, en ambos casos existe una ruptura del hilo constitucional y por ende, todas las autoridades legítimas, así como todos los ciudadanos tienen el deber de defender la constitución y de buscar el restablecimiento por cualquier medio, de la democracia y el Estado de Derecho.
Ángel Domínguez