El acuerdo de la AN para la solución política de la crisis

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Este martes 13, día de mala suerte en el conocimiento popular, la Asamblea Nacional acuerda “apelar a la comunidad internacional para que juntos ejerzan la presión legitima necesaria sobre el régimen de Nicolás Maduro Moros, de tal manera que permita su salida a través de una transición democrática ordenada e inmediata”.
La hoja de ruta incluye: la ayuda humanitaria de forma inmediata, la liberación de todos los presos políticos y militares (incluido por el autor), el retorno de los exiliados, el levantamiento de la inhabilitaciones, el restablecimiento del Estado de Derecho (Constitución 1999), la renovación de los poderes públicos (CNE, TSJ entre otros), la disolución de la Asamblea Nacional Constituyente, y unas elecciones libres justas y democráticas para escoger el presidente de la Republica, Gobernadores, Alcaldes, diputados regionales y concejales.

Todas estas acciones suponen el reconocimiento que a partir del 10 de enero de 2019, en Venezuela no habrá un gobierno legítimo de origen, por lo que el único poder legitimo será la Asamblea Nacional. Para ese día, la AN habrá tenido que nombrar un gobierno de transición que se encargue de restituir la democracia en Venezuela.

El trabajo preliminar del gobierno de transición debería iniciar lo más pronto posible para ir allanando el camino democrático después del 10 de enero, coordinando los programas y acciones necesarias para abordar además de la gobernabilidad del país, la seguridad que será uno de las áreas clave de atención del nuevo gobierno. En esta área, la coordinación de esfuerzos con los gobiernos de Estados Unidos, Colombia y Brasil será determinante. Asimismo, el gobierno de transición deberá coordinar con China, Rusia y Cuba la revisión de las relaciones bilaterales, privando los intereses del país sobre cualquier proyecto político internacional que existiera.

Además, los equipos técnicos del gobierno de transición deberán integrar las soluciones financieras producto del las reuniones con los organismos multilaterales, los tenedores de los bonos soberanos y corporativos, China y socias de las empresas mixtas en la explotación petrolera, para que la viabilidad financiera y económica de nuevo gobierno sea exitosa.

Asumir el acuerdo del AN como un medio para correr la arruga el 10 de enero, entrampándonos en un dialogo político sería un error, porque condena al pueblo venezolano a vivir en las peores condiciones humanas que el continente americano ha conocido. Además, de fortalecer las condiciones para seguir la “somalización” del país que costaría las vidas de inocentes.

Maduro y su nomenclatura saben que no tienen mañana y tratan de apretar lo más que pueden para sostenerse en el poder. Sin embargo, llegaron al momento que la prensa no da más vuelta y el país se les va entre los dedos. Sólo un cambio de gobierno permitirá reconstruir la patria de Bolívar.

A lo mejor este martes 13 cambia la suerte y es el inicio de la Venezuela que anhela el 90% de los venezolanos. La Venezuela inclusiva, donde todos caben a pesar de las diferencias.

Tomemos el acuerdo de la AN en ese sentido, hagámoslo de las mayorías y no permitamos que los partidos de la oposición que han sostenido a Maduro lo secuestren, porque lo que viene es joropo.
Antonio de la Cruz