La intervención china

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No terminaban de acallarse los indignados clamores del Grupo de Lima y todos sus gobiernos en contra de Luis Almagro y el reclamo a contra vía del auto denominado “Frente Amplio” del único sector verdaderamente opositor que sobrevive en Venezuela – Soy Venezuela – pidiendo una intervención armada de los Estados Unidos para desalojar al sátrapa y tirano Nicolás Maduro, cuando ya un imponente barco de las fuerzas armadas chinas disfrazado y protegido de hospital flotante con los símbolos de la Cruz Roja se apostaba en La Guaira y tomaba posesión estratégica del principal puerto de ingreso a Venezuela. A pocos kilómetros del Palacio de Gobierno. El solo sobrevuelo de una nave de la fuerza aérea norteamericana implicaría una confrontación de los dos principales imperios del orbe. El matón mayor asoma sus garras para proteger al matoncito del barrio en problemas. Para aclarar cualquier duda, de inmediato el ministro de guerra de la satrapía iba a rendirle pleitesía a su tripulación de enfermeros, todos armados hasta los dientes con sendas metralletas de alto calibre. Una inyectadora más que disuasoria. ¿Hospital o fortín flotante? La carcajada del tirano traga aldabas debe estar sacudiendo las paredes de Miraflores, la sonrisa oblicua y burlona del presidente chino debe estar adornando las paredes del Palacio de la Revolución en La Habana y los países miembros del Grupo de Sao Paulo estarán celebrando con champaña chilena y argentina por todo lo alto. Mientras, los leguleyos y pusilánimes defensores del derecho de no intervención de los pueblos se estarán sobando las nalgas en la capital peruana. Mayor y más oprobiosa burla del castro comunismo venecubano, Rusia y China a los tontos serios de Lima y a los charlatanes de Washington, imposible. ¿Tercera Guerra Mundial? ¿Para qué?

Como el impacto es demasiado poderoso y se produce a horas del regreso de Pantagruel y Gargantúa de su carnívoro viaje a la Gran Muralla, el hipo ha enmudecido al Departamento de Estado. Reviso la prensa internacional y no encuentro un solo comentario de los presidentes líderes del tan mentado Grupo de Lima, que hasta ayer se alzaban indignados contra los predicamentos imaginarios de Donald Trump . Occidente se ha quedado sin habla. Dicho en el claro y grosero lenguaje de los barrios bajos latinoamericanos: los chinos le han tocado el trasero a Donald Trump , seguramente en respuesta a su tira y encoje con Corea del Norte, y desmintiendo de manera categórica e irredarguible la famosa sentencia de John Quincy Adams , atribuida al presidente James Monroe en 1823, “América para los americanos”, han puesto en claro que América ha comenzado a ser de los chinos. En los sesenta, los rusos negociaron Turquía por la intangibilidad de Cuba. ¿Será que los chinos acaban de negociar Norcorea por la intangibilidad de Venecuba?

Son importantes interrogantes. Esperemos por las respuestas. Macri, Temer, Piñera, Vizcarra y Duque nos las deben. @sangarccs
Antonio Sánchez García