Por un pacto por la libertad de Venezuela

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Mientras le entrega el Arco Minero y PDVSA, ya en ruinas, es cierto, pero aún con las mayores reservas petrolíferas del mundo, al ex espía y mayor de la KGB Vladimir Putin, quien en un gesto de discreto agradecimiento le presta sus bombarderos nucleares para llamar la atención y provocar a Donald Trump, a Jair Bolsonaro e Iván Duque, Nicolás Maduro complementa la medida atacando de frente al electo presidente del Brasil y a sus principales aliados, a quienes acusa de montar una conspiración para invadir Venezuela y sacarlo del Poder. Y para terminar de apabullar a una oposición que constituye, junto a la Iglesia, el único poder real existente en un país convertido en tierra arrasada.

Es uno de los primeros artículos del manual de instrucciones del G-2 cubano: ataca a tus enemigos antes de que ellos te ataquen a ti e invádelos o amenaza con invadirlos cuando sospeches de que no te aprecian y podrían convertirse en tus eventuales enemigos. Todo ello, desde luego, después de aclarar que todos los países que aún no abracen el comunismo son tus mortales enemigos.

Nunca olvidaré cómo chillaba Hugo Chávez en los prolegómenos del primer Referendo Revocatorio de agosto del 2004 acusando a la oposición de falsificar los cuadernos electorales, mientras Jorge Rodríguez montaba el primer fraude electoral automatizado de nuestra historia. A Dios rogando y con el mazo dando. No sólo se ponía el parche antes de la herida: es que se lo ponía sobre heridas imaginarias para disfrazar las temibles heridas que nos estaba preparando. Es una de las típicas armas de combate del comunismo desde los tiempos de Ilych Ulianov: culpar al enemigo de los delitos que cometen o se aprestan a cometer ellos mismos. Siguen el sabio proverbio que previene contra los jueces de los ladrones: juzgan según su condición.

El 9 de diciembre recién pasado puso las cartas sobre la mesa, haciendo manifiesta la realidad que la tiranía pretende encubrir con todos los artilugios de la prestidigitación imaginables: no participó más del 11% del electorado en unas elecciones en las que en Venezuela ya nadie cree. Ningún bombardero ruso puede venir a resolver los insoportables problemas que padecemos. Ni siquiera espantar los espíritus de la resistencia y obligarnos a bajar la testuz ante la infamia y la ignominia de una tiranía de claro signo castro comunista. Los gravísimos problemas causados por la porfía e ineficiencia de un agente de la tiranía cubana no se resuelven con más tiranía, ni siquiera con la amenaza de involucrarnos en una guerra nuclear que en rigor nadie persigue. Ya quedaron atrás los tiempos de la crisis de los misiles e invocarla no conmueve al más temeroso y pusilánimes de los venezolanos. Y ante la cual caben algunas preguntas hasta ahora sin respuestas: ¿hasta dónde pretenden llegar Vladimir Padrino y sus altos mandos en esta devastación monstruosa e insensata que estamos padeciendo? ¿Carecen nuestros ejércitos de toda consideración humanitaria y han decidido librar finalmente su guerra a muerte, pero no contra un enemigo extranjero sino contra nuestro propio pueblo? ¿Han decidido llevar a cabo un holocausto? ¿Pretenden borrar del mapa a nuestra amada Venezuela?

Ya es suficientemente monstruoso considerar nuestra crisis en términos tan radicales del todo o nada. Y es explicable que quienes carecen de pretensiones tan antediluvianas – como Bergoglio y los gobernantes de la región – insistan en invocar la necesidad del diálogo y el acuerdo para salir del abismo antes de que sea demasiado tarde. ¿O es que Venezuela ya se convirtió en un hospital psiquiátrico? Luz, más luz, pedía Goethe al borde del sepulcro. Sensatez, más sensatez piden las víctimas de este apocalipsis.

Ni Rusia, ni China, ni Turquía tienen nada que buscar en esta crisis. Pero sí Cuba, su principal beneficiaria e instigadora y los países de la región, que deben velar por su estabilidad y progreso. Es urgente venir en socorro de Venezuela. Luis Almagro y la OEA tienen un rol principal que cumplir y lo están cumpliendo. Y desde luego los principales países del hemisferio: Canadá, los Estados Unidos, México, Brasil, Argentina, Chile, Perú y Colombia. Salir de la dictadura es un objetivo altamente humanitario. Un kanntiano imperativo categórico. Es el único Pacto de urgente implementación: un Pacto por la Libertad de Venezuela. @sangarccs
Antonio Sánchez García