20 años sin Sinatra

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Hace dos décadas se apagó “La voz”, apodo por el que cual se conocía muy apropiadamente al cantante estadounidense Frank Sinatra, quien grabó más de mil canciones, un centenar de ellas convertidas en grandes éxitos. Falleció de un ataque al corazón el 14 de mayo de 1998, a los 82 años, en Los Ángeles.

Había nacido el 12 de diciembre de 1915, en Hoboken, Nueva Jersey, de padres italianos. Fue el primer y único hijo de Antonino Martino Sinatra, nacido en Sicilia, y de Natalina Della Garaventa, oriunda de Génova, y a la que le decían Dolly. A pesar de crecer en medio de tiempos difíciles, como fue la Gran Depresión de la década de 1930, tuvo una infancia mimada.

Desde niño mostró gran interés en la música. Ya adolescente, sus ídolos eran Bob Eberly, Rudy Vallée y Bing Crosby, al que admiraba mucho y trató de imitar. En 1935, ingresa al trío The Hoboken Four, del que no tarda en ser la voz principal. En 1939, el trompetista y director de banda Harry James lo contrata como vocalista. A los pocos meses, frustrado porque no alcanzaba el triunfo que se proponía, dejó a James y pasó a ser el principal solista de la orquesta de Tommy Dorsey. Juntos grabaron más de 100 discos, hasta que en 1942 decidió que era hora de empezar por su cuenta.

En apenas 15 meses se convirtió en la sensación musical del país y no tardó mucho en llegar a Hollywood. Luego de dos películas mediocres con la RKO, la Metro Goldwin Mayer lo contrata en 1945 para filmar la comedia “Levando anclas”, que resultó un éxito rotundo y lo hizo una estrella.

En febrero de 1947 llegó a La Habana y se hospedó en el Hotel Nacional, donde coincidió casualmente con más de 70 jefes pandilleros que celebraban una convención lejos de la vigilancia del FBI. Pero el rumor es que le llevó un maletín repleto de dinero al célebre gangster Lucky Luciano, uno de los principales mafiosos de todos los tiempos. Eso lo marcó para siempre y le ocasionó más de un problema con las autoridades.

En sus frecuentes espectáculos, primero en Las Vegas y luego en el Hotel Fontainebleau de Miami Beach, acabó por encontrar la mezcla perfecta entre blues, swing y baladas. Se las ingenió para reinventar las canciones hasta hacerlas propias. Se ha dicho que por alguna razón no le gustaba cantar “My Way” ni “Extraños en la noche”, dos de sus más sonados éxitos, pero disfrutaba enormemente con “New York, New York”. A partir de entonces, tuvo una vida llena de altas y bajas.

Desde mediados de la década de los 90 comenzaron sus quebrantos de salud. Batalló con problemas de neumonía, presión alta y cáncer en la vejiga, hasta que sufrió el severo ataque cardíaco que el 14 de mayo de 1998 terminó con su vida en el Hospital Cedars-Sinai de Los Angeles.

La impronta de Frank Sinatra en el mundo del espectáculo es inmensa. Sin él no habrían existido Tony Bennett, Charles Aznavour, Harry Connick Jr. ni Michael Bublé. Sus canciones quedarán como el retrato de un país y una época; y cuando se hable del siglo XX, su nombre siempre estará entre los más grandes.

Aquilino José Mata/ EDC