“Fantasía”, historia de una experiencia

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Después de haber estado experimentando durante años con cortos animados acompañados de orquestaciones clásicas, Walt Disney le propuso al eminente músico Leopold Stokowski unir esfuerzos para hacer algo hasta entonces sin precedentes: Un largometraje animado que ilustrara algunas de las piezas clásicas más famosas de todos los tiempos.
De esta manera nace Fantasía, estrenada hace ya 80 años, el 13 de noviembre de 1940. La idea al principio no cuajó y resultó un fracaso de taquilla.

Sin embargo, pese tal descalabro, hizo historia hasta ser reivindicada como uno de los mayores logros artísticos de la factoría Disney, que probó estar adelantada a su tiempo. En medio de la cultura psicodélica de 1969, su vuelta a los cines hizo que se convirtiera en un filme de culto. Las nuevas generaciones no la consideraron algo excéntrico, sino una obra de arte visionaria. La innovación en sus formas y la imaginación que exhibe influenciaron a grandes directores, desde Steven Spielberg a Wes Craven.

Tras las pérdidas iniciales, demostró ser muy rentable. Lleva recaudados más de 80 millones de dólares, mientras que su secuela de 1999, Fantasía 2000, ingresó más de 60 millones. El Instituto de Cinematografía de Estados Unidos la incluye entre las 100 mejores películas creadas en ese país y en 1990 el Registro Nacional Cinematográfico la incorporó a su archivo de trabajos “cultural, histórica o estéticamente significativos”.

Consiste en siete segmentos que no están hilados narrativamente, sino por la progresión de la música, que es lo que centra la historia, con la Tocata y fuga en re menor de J.S. Bach, la suite El cascanueces de Tchaikovsky, La consagración de la primavera de Stravinski, la Sinfonía Pastoral de Beethoven, la Danza de las horas de Amilcare Ponchielli, Una noche en la árida montaña de Modest Mussorgsky, el Ave María de Franz Schubert y El aprendiz de brujo de Paul Dukas. El resto es un afiebrado viaje a través de la imaginación de los dibujantes, con centauros danzantes, dioses griegos y viajes en el tiempo y el espacio.

El filme tuvo que ser recortado de 121 minutos a 84 y la guerra en Europa opacó el interés internacional por un dibujo animado con música clásica. Aunque The New York Times la describió en su momento como “encantadora y excitante en su originalidad” y la Academia de Hollywood le otorgó premios especiales, la innovadora creación de Disney fue demasiado para el público de la época, al contrario que ahora, ocho décadas después cuando se celebra y conmemora la musical cinta.

Con el paso de los años, se convirtió en uno de los títulos más apreciados del cine de animación y ocupa el quinto puesto en la lista de las 10 mejores películas de la historia en ese género, del American Film Institute, detrás de Blancanieves (1937), Pinocho (1940), Bambi (1942) y El Rey León (1994).

Aquilino José Mata

Aquilino José Mata