Otro Pinocho en cine… y vienen más

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Llega a la gran pantalla otra versión de Pinocho. El laureado director italiano Matteo Garrone reimagina el cuento de Carlo Collodi en esta nueva adaptación, donde el actor y realizador Roberto Benigni interpreta a Gepetto, el carpintero que crea a Pinocho, un muñeco de madera que, tras cobrar vida, vivirá grandes aventuras para ser un niño como los demás.

Garrone, responsable de títulos como El cuento de los cuentos y Gomorra, se atreve con una revisión de Pinocho más adulta -aunque sin olvidar al público infantil- y fiel a la obra original.

Tal es así, que el diseño de este universo fantástico y lleno de magia, pero también oscuro y brutal, se inspira en las primeras ilustraciones que acompañaron su primera publicación en 1882 para mostrarnos una Italia rural sumida en la más absoluta miseria.

De este modo, temas obviados por adaptaciones previas (entre ellas el clásico de Disney en dibujos animados, que ahora cumple 80 años), como la muerte, se unen a otros más reconocibles, como el poder de la imaginación, la mentira y el amor paterno-filial.

Tras dirigir, escribir y protagonizar como el propio Pinocho su propia (y nefasta) versión, Roberto Benigni se convierte ahora en Gepetto, el padre de este niño rebelde y mentiroso, que vivirá todo tipo de aventuras para cambiar la madera de la que está hecho por carne y hueso.

El cine se interesó por este personaje desde 1911 con la película de Giulio Antamoro, protagonizada por el francés Ferdinand Guillaume, quien desarrolló su carrera en Italia bajo los nombres de Tontolini y Polidor (adorado por Fellini, le confió los papeles del monje en Las noches de Cabiria y del clown en La dolce vita y Ocho y medio).

La versión cinematográfica más famosa fue la de Disney en 1940, obra maestra injustamente acusada de ablandar la historia original (lo que por otra parte era oportuno, dada la dureza de algunos pasajes de la obra original que, por otra parte, perviven en ella). En total ha sido llevado más de 50 veces al cine o la televisión. Interpretada por actores, sobresale la miniserie realizada en 1972 por Luigi Comencini con un reparto de lujo –Nino Manfredi, Gina Lollobrigida y Vittorio de Sica; un conmovedor Pinocho interpretado por el niño Andrea Balestri y una excepcional banda sonora de Fiorenzo Carpi.

Por si fuera poco, se esperan nuevas versiones, como las de Guillermo del Toro, quien prepara una en stop-motion; y Robert Zemeckis, responsable para los estudios Disney de dirigir la historia con actores reales.

De esta versión de Mateo Garrone, han dicho en su estreno europeo, que va y viene de la comedia a la más desgarrada crónica social y la fantasía. También que no supera la de Comencini, pero que no carece de interés en su tratamiento visual barroco. El propósito de Garrone es aunar su mundo mágico y su gusto por el hiperralismo lindante con el tremendismo, lo que lo lleva a aproximarse al original de Collodi y a su primer ilustrador.

La presencia de Roberto Benigni, que fracasó y arruinó su carrera –además de a los productores– condenándose a un parón de 15 años al dirigir e interpretar otra versión del cuento en 2002, es inteligente y cruel por parte de Garrone. “Me recordó la aparición de Von Stroheim en Sunset Boulevard”, escribió maliciosamente un cronista español.

¿Cuándo llegará este Pinocho a Venezuela? Muy difícil predecirlo, por muchísimas razones, que llevaría un largo espacio mencionar. En todo caso, habrá que aguardar el fin de la pandemia.

Aquilino José Mata