Algo huele mal en la oposición venezolana

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La guerra sin cuartel que hay entre un ala radical de la oposición contra el lado más moderado ha hecho mucho ruido. Ambas partes se atacan con todo y se afincan entre apoyar a Guaidó o no. Pero hay algo que poco se comenta y cuando se hace, es desechado por muchos porque se cree que es un ataque más de la guerra abierta que hay. Ese tema es la negociación que se está dando debajo de la mesa entre parte del G4 (Voluntad Popular, Primero Justicia, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo) con el chavismo gobernante por unas elecciones parlamentarias.

Es cierto, desde antes del 2019 se viene hablando, desde muchos medios, que hay facciones del G4 que no están dispuestas a realizar otra acción que no sea una elección. Ya sucedió en 2017 cuando AD y otros partidos fueron a los comicios de gobernadores a pesar de haber llamado, en diversas ocasiones, ilegitimo al CNE y de venir de la jornada de protestas más larga y violenta de la década, para luego terminar cantando fraude y luego juramentándose ante la ANC, órgano que ellos mismos llamaron ilegal.

La situación ha cambiado desde el 2017 hasta hoy. Para la oposición venezolana, Maduro es un usurpador de funciones y el presidente legítimo por su condición de diputado y presidente de la AN, es Juan Guaidó, éste a su vez, es apoyado por EEUU y 50 países más, pero hay un problema, el período de la AN finaliza este año y muchos quieren aprovechar esa circunstancia.

Es una realidad. Según la constitución, la AN debería ser renovada este año su directiva, pero hay dos problemas. El primero, la oposición nacional se encuentra con que el cese de la usurpación no se ha dado y ya Trump y varios lideres globales han rechazado cualquier elección con Maduro en el poder; y el segundo, es la desconfianza que hay con el CNE actual o uno nombrado por la AN de Luis Parra o por el TSJ, dos órganos también llamados ilegítimos por la oposición venezolana.

A pesar de todo esto, ya hay reportes de que hay acercamientos entre facciones del G4 y el chavismo para las parlamentarias. Maduro dijo, el 14 de febrero, que efectivamente hay negociaciones y que el Gran Polo Patriótico ha aceptado que “esta AN nombre a la nueva junta directiva del CNE”, pero no especificó cuál de las AN, si la de Guaidó o la de Parra.

Ya Guaidó ha dicho en reiteradas oportunidades que él no participará en otra elección que no sea presidencial, políticamente hablando, es en la única en la que puede participar. Unirse al coro de las parlamentarias lo hundiría políticamente y le llevaría la contraria a su aliado más importante, pero hay un problema: lo que hagan sus aliados del G4.

Si es cierto que parte del G4 se ha reunido con Maduro y de que los informes de que incluso Capriles estaría de acuerdo con esto, Guaidó tendría un inconveniente en sus propias filas y tendría que actuar rápido para cambiarlo>. No hay peor enemigo que tus aliados decía Churchill y Guaidó ya debe saberlo.

Todo apunta a que el primer punto de conflicto será el nombramiento del CNE. Maduro cedió esto a la AN, pero no dijo a cuál. De ser nombrada por Guaidó, el G4 tendría un argumento valido para participar, si ya cambiaron a los rectores que ellos consideraban ilegales ya la cosa cambia y podría incluso llevar a una división en el G4, una jugada magnifica de Maduro.

Pero hay otra situación, que la directiva la nombre la AN de Parra o que mande estos nombramientos al TSJ alegando omisión legislativa, esto podría blindar a Maduro en sus instituciones y en su juego de las dos oposiciones, pero podría volver a unir a la oposición en que no hay salida.

Todo está por verse y Guaidó debe tener claro que este juego tiene más de dos participantes. Veremos lo que sucede con el CNE. @dald96

Daniel Limongi / Informe 21