Biden y Trump: Ambos son malos candidatos

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Desde las últimas semanas llevo estudiando la situación de las elecciones de EEUU a profundidad. Desde entender las encuestas hasta la situación de la polarización, y si bien hay varios puntos donde tanto un candidato como el otro tienen cosas a favor, la realidad es que estamos ante la elección con los peores candidatos que había.

EEUU se había caracterizado por siempre tener estadistas en sus puestos de liderazgos. Por tener a gente preparada y que, a pesar de sus diferencias, pudiese negociar para mantener a la primera potencia mundial en su rol de liderazgo mundial. Lamentablemente, eso no se está viendo.

Por un lado, tenemos a Joe Biden, un tipo que no tiene ni el carisma de Obama, que no representa esa nueva cara del Partido Demócrata como Bill Clinton que llegó a las elecciones con la promesa de ser la nueva ala de los demócratas; o que no representa esos aires de cambio de Kennedy. En cambio, Biden llega a la elección porque sí, porque era el único moderado con apoyo del partido y con el que se podía evitar que los radicales tomaran el control.

Biden llega rodeado de casos de corrupción del hijo, sin haber sido un líder importante en su partido y con una serie de contradicciones ideológicas que hacen difícil apoyarlo.

Por el otro lado está Trump. El presidente no representa ese liderazgo republicano que llevaría a EEUU a su mejor futuro como lo hizo Reagan, tampoco es un ideólogo conservador como Barry Goldwater y mucho menos es la representación del tipo que va a poner en orden al país como lo fue Eisenhower. Sí, que Trump ha usado las armas que estos usaron con anterioridad en su campaña, pero la realidad es que ni ha representado esa imagen de unión patriótica, tampoco es un ideologo conservador y mucho menos ha logrado el orden, de hecho, muchas de sus declaraciones han aupado ese desastre que se vive hoy en día con las protestas.

Y aun con todo esto, aquí estamos, a menos de una semana de la elección con dos candidatos que no son rescatables. Básicamente, la elección por ver quién es menos malo que el otro y esto es un problema.

De ganar Trump se puede presuponer que la polarización seguirá en aumento, que los demócratas ayudados por los medios seguirán radicalizando su mensaje al punto de ser casi una caja de resonancia de grupos como el de Bernie Sanders o “The Squad” de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez. Me pueden llamar exagerado, pero es lo que ya estamos viendo con el caso de la Juez de la Suprema Corte Amy Coney Barrett, donde la han acusado de todo y donde Ocasio-Cortez ha pedido que se aumente el número de jueces porque sí, porque ellos, los demócratas no controlar al poder judicial. Todo esto no me preocuparía si en la Casa Blanca estuviese sentado un líder capaz de calmar a los radicales y volver a la unidad, el problema es que Trump ha tenido varios episodios donde le ha echado más leña al fuego y les ha dado rienda suelta a grupos como QAnon . Sí, es cierto que también ha rechazado al supremacismo blanco, algo que no ha hecho Biden con Antifa por ejemplo, pero eso no quita que su forma de actuar le haya dado rienda suelta a ciertos grupos conservadores para que monten una narrativa de “lucha patriótica” que no ayuda a la estabilidad del país.

Y bueno, de ganar Biden está la duda del camino que este correrá. Yo no creo en promesas de campaña, creo en los que rodean al candidato y su pasado. A ver, si quieren un ejemplo de esto vean las promesas de Chávez y lo que hizo después, algo que se podía prevenir debido a que dio un golpe de Estado y a que su grupo estaba conformado por guerrilleros, socialistas y aliados del castrismo.

Joe Biden es un político que nunca ha asumido una posición de liderazgo en el Senado. Sus posiciones han ido cambiando con el tiempo según la tendencia política del momento. Su mayor logro y por lo que es relevante es su vicepresidencia con Obama, la cual está llena de acusaciones de corrupción y nepotismo, donde el hijo fue el mayor beneficiado. Sí, Biden fue electo por los demócratas porque era el moderado con mayor apoyo, pero luego revisas a Kamala Harris, su compañera de fórmula, y nos encontramos que es una política que está a favor de mayores regulaciones a las empresas y al alza de impuestos. Sus respuestas recientes sobre su posición sobre el socialismo dan mucho que desear y no transmite confianza para la economía.

En conclusión, nos encontramos con que en estas elecciones estadounidenses se disputan el puesto dos candidatos mediocres. Uno tiene ciertas cosas buenas como su postura económica, pero puede representar mayor polarización y por ende, mayores problemas internos para EEUU, algo que el mundo no puede permitirse. Y el otro es una moneda al aire y su única luz de esperanza está en que es el candidato que puede ser que calme los ánimos en el país. Sí, así estamos. @dald96

Daniel Limongi