Como el sapo y el escorpión...

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Hay una fabula que dice que una vez, un escorpión le pidió a un sapo que lo ayudara a cruzar el rio montándolo en su espalda. El sapo, preocupado, le hizo prometer que no lo picaría a lo que éste respondió que “de hacerlo, nos hundimos los dos”. A mitad de camino el escorpión termina picando al sapo y ambos se ahogan. En plena agonía, el sapo le pregunta al escorpión ¿Por qué lo hiciste? A lo que le responde “es mi naturaleza, no lo puedo evitar”.

Desde esta columna y desde mi cuenta de Twitter @dald96, he criticado varias veces las practicas y actuaciones de Patricia Poleo y el Panam Post. Desde la publicación de acusaciones sin base, algo que la periodista ha dicho que ella no necesita pruebas; pasando por la guerra sucia y terminando por el claro y abierto partidismo con el que se pretende hacer periodismo, teniendo así a unos periodistas que, en vez de ejercer, realizan activismo. Todas estas prácticas siempre las he señalado

Resulta entonces que este miércoles 23 de septiembre me entero que Patricia Poleo dedicó dos programas de su medio Factores de Poder a criticar al Panam Post por una nota en la que se le acusaba de haber violado la Ley RICO por el trabajo sobre un supuesto caso de corrupción en el Gobierno Interino. Evidentemente, procedí a ver los programas comenzando por la editorial en el que Poleo, en una práctica común suya, destruye tanto a la autora de la nota como al editor del portal, Orlando Avendaño. Su procedimiento es simple, busca el perfil de la persona en cuestión, trata de encontrarle algún trapo sucio y desde ahí comienza a atacar, si no consigue, pues lanza acusaciones generales sin mucha prueba, sí, acusa sin pruebas. En fin, la clásica de cuestionar la imagen del enemigo y acusarlo de que es la cara visible de intereses ocultos, simple.

Esto seria una guerra más de las que ha tenido Patricia si no fuese por la particularidad del enemigo en cuestión. El Panam Post se ha vuelto una de las puntas de lanza contra Guaidó y cualquier movimiento opositor fuera del entorno de María Corina Machado y los radicales. De hecho, el editor, al igual que varios de sus periodistas, ha declarado, en distintas ocasiones, su admiración a la política de Vente. A su vez, ese portal ha hecho desde notas alabando a periodistas como Poleo, hasta haciendo un manifiesto en pro de la reelección de Trump, por cierto, ambos trabajos hechos por Avendaño.

Para concluir, no se puede dejar pasar la amistad que había entre el Panam y Poleo, de hecho, varios colaboradores y presentadores de Factores de Poder trabajan en el Panam y colaboran con periodistas insignes del medio. Sí, eran como los gemelos maravilla.

Pero el amor se acabó. Desconozco los motivos y tampoco daré crédito aquí a los que argumenta Poleo, pero el hecho está en que, a día de hoy, hay una guerra fratricida entre ambos medios. Avendaño ha guardado silencio a las acusaciones, pero conociendo el historial de Poleo la cosa no tiene pinta de que acabará pronto.

Ahora bien, toda esta novela no tiene mayor importancia más allá del hecho de que se debe aprender de esto. Tener años saltándote las normas de ética, teniendo prácticas sospechosas y buscando guerras hasta por debajo de las piedras solo te puede llevar a la implosión. Las profesiones no son un fusil de asalto que se pueden usar para atacar a todo lo que te pase y mucho menos puedes ir por ahí haciéndolo sin esperar que te respondan o que, en una de tus misiones, golpees a unos de los tuyos. No, hay que tener ética y respetar las normas de juego.

Por último, uno tiene que saber con quien se junta. Yo sé que en política a veces hay que juntarse hasta con el demonio para tener éxito, pero hay que saber que, en política, un día eres la estrella y el otro eres el villano. Todo esto hay que tenerlo en cuenta cuando tu nuevo mejor amigo es alguien que ha tenido fallas y malas prácticas durante años. Sí, ambos se necesitan para cruzar el río, pero el día que la naturaleza aparezca te picará y se hundirán ambos. @dald96

Daniel Limongi