Las cosas cambiaron

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Digan lo que digan, muchos ya lo sabían. Las medidas tomadas este jueves por el Departamento de Justicia de los EEUU contra Nicolas Maduro, Diosdado Cabello y Cliver Alcalá Cordones cambiaron el panorama político venezolano. Las órdenes de captura llegan en uno de los momentos de mayor debilidad del régimen y cuando la incertidumbre de la crisis por el COVID-19 aumenta cada día.

Antes de las medidas, Henrique Capriles Radonski y otros políticos opositores estaban buscando un acuerdo en donde la oposición y el chavismo dieran una tregua para solventar la crisis. La situación de ilegitimidad que tiene Maduro le ha dificultado encontrar ayuda económica en medio de la crisis y lo ha ido obligando a sentarse con la oposición para lograrlo. De hecho, Maduro ya ha dicho en repetidas oportunidades durante la semana que se sentaría con quien sea para encontrar soluciones, pero, tras lo sucedido este jueves, las cosas cambiaron.

La posibilidad de que un gobierno en el que esté Maduro ocupando un cargo logre un acuerdo con el Fondo Monetario es nula. El país con más peso en el organismo es EEUU y por ende, no le daría dinero a un perseguido por su justicia.

Esta situación complica las cosas a Maduro. La crisis del virus va a aumentar según pasen los días si se cumplen todos los ciclos que hemos visto a nivel mundial, pero el virus no es la única crisis que hay. La gasolina está escaseando, la situación de alimentos puede empeorar y los servicios básicos siguen por el piso, generando así un caldo de cultivo donde la crisis puede empeorar.

Lo que queda es ver qué sucede tras estas medidas de EEUU. Hasta ahora, las declaraciones de Maduro se han quedado en ataques vacíos al “imperialismo”, a Alcalá Cordones; llamamientos de diálogo y a la unión, pero sin tomar una medida real. Mientras, el tiempo pasa y los factores políticos actúan. @dald96

Daniel Limongi