Lecciones de una transición

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¿Quién lo diría? En menos de un año el partido de Evo vuelve al poder tras ganar las elecciones en primera vuelta. El fin del “evismo” no sucedió y tampoco se fueron a la oposición por un periodo presidencial. No, el objetivo de la oposición no se sostuvo en el tiempo y nosotros, los venezolanos, debemos aprender de ellos.

El pasado domingo 18, Luis Arce, candidato del partido MAS boliviano ganó las elecciones en primera vuelta lo que significa el regreso de los partidarios de Evo Morales. Ante esto, surge la pregunta sobre los errores que cometió la oposición boliviana para que, a pesar de haber logrado el gran objetivo que era sacar a Evo del poder, el cual mantuvo durante 14 años, no pudo retener el poder y así realizar una serie de reformas para evitar que otra vez un presidente se instale en el Palacio Quemado por tiempo indefinido, utilizando las instituciones para sus intereses personales.

Para comenzar, hay que referirse a la imagen que se percibe de Arce. El presidente electo fue ministro de economía de Evo y era considerado el cerebro tras el plan económico que sacó a miles de personas de la pobreza. Sí, muchas de sus medidas fueron aupadas por el boom de las materias primas de comienzo de siglo, pero para la percepción de la gente, que es lo que importa en una elección, Arce era el sujeto que los había sacado de la pobreza. A su vez, hay que recordar que actualmente Bolivia se enfrenta a una crisis económica sin precedentes producto de la pandemia y que un candidato tenga la imagen de ser un buen economista sirve como producto de campaña.

Por el otro lado, la oposición llegó dividida a la elección. A pesar de que se sabia que la base electoral del MAS estaba consolidada y que el “evismo” era bien visto en la población indígena que representa el 45% del país; la oposición no se puso de acuerdo en un candidato único que representara a las fuerzas anti-evo en la elección. De hecho, fue todo lo contrario. Para la elección fueron varios candidatos incluyendo a la presidenta interina que ya venia con una popularidad en el piso y siendo acusada de promover la polarización del país.

Estas cosas que parecen simples, pero no lo son, desembocaron en el regreso del MAS al poder. No significa que Evo vuelva, de hecho, Arce ya dijo que no estará en el gabinete ministerial, pero sí significa que quienes en el 2019 levantaron las banderas de la democracia y del cambio fracasaron, y lo hicieron por sus propias trabas. El ego, el radicalismo y la división no los ayudó.

Ahora bien, el venezolano debe aprender de esto por varias razones. Primero, la oposición nacional es un enjambre de ególatras que creen que por ser de Venezuela ellos son una especie de “consagrados” y por eso se las saben todas. Segundo, la oposición está dividida en miles de pedazos; y tercero, el chavismo, aunque ustedes no lo crean, tiene un gran trabajo de base que viene desde hace décadas, a su vez, el cuento del “legado de Chávez” sigue teniendo calado en mucha gente, sí, es una realidad y se tiene que vivir con ella. A su vez, el país vive en un clima de inestabilidad constante, si el día de mañana llega un presidente interino con ansias de hacer todo por la fuerza y sin negociar, pues le cuento que ese gobierno no llega al año. Miren, hasta en Alemania hubo problemas tras la reunificación, no se crean que porque la gente no apoye a Maduro esto será sencillito.

La conclusión a la que llego es simple: tenemos que empezar a promover una alianza de los moderados para el día después. Venezuela necesita políticos de altura, que sepan que su labor es la transición, donde deben dejar al país listo para el restablecimiento de las instituciones democráticas y para una gran reconciliación nacional. El cuento mágico de que pronto llegará un ejército de ángeles comandados por Trump y se irán dejando al país en orden y con progreso, es un invento de un loco ignorante, la historia nos ha demostrado que eso no es así. Y si usted ve a un señor, que posiblemente le recomendó invertir en Bolívares, que vive en el extranjero y que se jacta de ser un intelectual, hablando de que necesitamos una guerra, pues ese señor primero es un irresponsable y segundo está loco. Venezuela no necesita otra dictadura, Venezuela necesita estadistas que sepan cuál es su labor en la historia y pongan al país en las condiciones necesarias.

Que se acaben los egos y que reine la prudencia. @dald96

Daniel Limongi