¡Que finalicen esas horribles elecciones en EE.UU!

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Antes del debate entre el presidente Donald Trump y el aspirante Joe Biden, el pasado martes 29 de septiembre, publiqué en Twitter que lo vería con el propósito de entretenerme, como quien ve un partido de equipos que no sigues, pero donde disfrutas el juego. Mis expectativas eran bajísimas conociendo a los personajes, pero el ridículo que se montó fue patético y es un ejemplo más de lo que están siendo estas horribles elecciones.

Desde peleas infantiles donde Trump y Biden decían cosas como “tu eres un mentiroso” para que el otro le respondiese “no, tu eres el mentiroso”. Hasta cosas absurdas como Biden diciendo que “Antifa es solo una idea”, y Trump poniendo en duda la legitimidad de los resultados. Todo esto pasando por una pelea donde resaltó el que más interrumpía y gritaba. El debate fue una mezcla de todo lo que un político que aspira llegar a la Casa Blanca no debe hacer y una muestra de que los dos candidatos son un desastre.

La realidad es que para la presidencia compiten dos personajes que no deberían estar habilitados para ejercer. A mi parecer, Trump no es un buen líder y se demostró este año con la pandemia y con las protestas. Sí, tiene buenas ideas económicas y sí ha tenido proyectos buenos, pero la realidad es que yo no puedo apoyar a un político que decide saltarse las reglas institucionales, que en medio de la mayor polarización de su país su respuesta sea más confrontación y que prefirió correr el bulto con el tema del virus debido a intereses políticos. Sí, si critiqué a Pedro Sánchez por hacer algo similar a Trump también lo criticaré.

Biden no se queda atrás. Fuera de su pésimo carisma y oratoria, una que me recuerda a Maradona, por cierto, el vicepresidente me parece que ni liderazgo tiene y un ejemplo de eso es que se ha dejado llevar por las corrientes radicales de su partido únicamente porque sabe, o le han hecho creer, que son las únicas que pueden hacer que la gente que lo apoya se motive a votar por él. A su vez, que tu mayor logro político sea haber sido el vicepresidente de Obama, que su gobierno no es que haya sido de los mejores que digamos, me parece patético. Y por supuesto, si critico a Trump por no hacer nada contra la polarización, también critico a Biden por cosas que ya mencioné en párrafos anteriores.

En definitiva, por mi ambos deberían ser inhabilitados, el problema aquí es que yo no decido eso y mucho menos voto en ese país. Por eso no tomo una postura recalcitrante, comento y critico lo que me parece, pero como quien comenta el partido donde su equipo no juega, por simple placer. Esta postura choca con muchos de mis conciudadanos que en los últimos meses se han montado en el tren del radicalismo, de la polarización y del fanatismo que se vive en EEUU. Desde señoras diciendo que a Trump lo acompaña San Miguel Arcángel o que va a ganar porque la luna está en tauro y Venus en escorpio (yo no entendí, creo que ustedes tampoco); hasta miembros de partidos venezolanos diciendo cosas como que esta elección es la lucha del bien contra el mal como si el que estuviese analizando esto como quien está viendo la pelea entre Iron Man y Thanos en Avengers.

Esto no sería más que una anécdota ridícula sino fuese por el nivel de polarización y maniqueísmo al que ha llegado nuestra sociedad debido a esta elección. Si apoyas a Biden eres comunista, si apoyas a Trump eres un chavista de closet. Sí, ambos argumentos los he leído y son los menos incendiarios. Y es que estamos viendo situaciones donde se han linchado en redes a familias por apoyar a un candidato. También encuentras a muchos seguidores pidiéndole a Trump que deporte a todo aquel venezolano que no lo apoye. Y a cuanto creyente de teorías de conspiración dando opiniones y siendo tomado en cuenta, no importa si estas dicen cosas como el “mentiravirus” o que Biden es un agente del Foro de Sao Paulo.

Toda esta guerra que hay ya llega a un nivel donde el asco me sobrepasa. No tengo problemas si te gusta Trump, a quien por cierto, llegué a apoyar al principio; o si te gusta Biden. Tengo amigos en ambas posturas y mis debates siempre han sido con respeto o, en muchos casos, solo les he preguntado sus motivos sin criticarles. Mi problema es cuando el fanatismo sobrepasa la lógica y nos lleva a los demonios que generaron todos nuestros problemas.

Personalmente deseo que esto se acabe. Cuento los días para que lleguen las votaciones y podamos descansar del radicalismo que nos está invadiendo. Me da una lástima enorme tener que ver los mismos comportamientos que antes criticábamos. Lamento profundamente el nivel al que se ha llevado la política de una de las potencias que antes era ejemplo. Y termino decepcionado al ver que, en medio de toda esta locura no hay una sola persona que diga “ya va, esto no puede seguir por donde va”, es impresionante. Al final, lo único que me queda por pedir es que se acabe esta horrible elección. @dald96

Daniel Limongi