Un pobre país llamado Venezuela

Daniel Limongi's picture

Un debate mediocre, políticos que no entienden de imagen y analistas que opinan desde su agenda o sus sentimientos opacan los casos importantes con peleas inútiles

Esta semana ha sido triste para el debate político nacional. Dos escándalos fueron los que marcaron la pauta en el debate, mientras, las luchas por condiciones laborales de los profesores, la entrega de las minas a las gobernaciones y el asesinato de un concejal opositor, fueron acontecimientos irrelevantes en las redes

El primer caso sucede el miércoles, el segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional, Stalin González, era criticado porque estaba en el juego por la final de la Liga Nacional de la MLB en Washington. Si bien, el hecho es criticable porque, al estar en un viaje de trabajo el diputado no debió haber aceptado ir al juego, el debate se fue por otra vía; acusaciones de corrupción, insultos y varios “analistas” diciendo que por esto no hay intervención militar, fueron alguno de los argumentos del día.

Desde García Banchs hasta el “mono estratega”, se unieron en una sola voz para pasar todo el día acusando a Guaidó y a González de corruptos y cómplices de Maduro; la crítica llegó a tal nivel de absurdo, que el mencionado economista pasó una hora publicando el video del diputado, mientras, Juan Carlos Sosa Azpurua, dedicó otra hora enviando tweets cada tres minutos, todo lo cual nos lleva a preguntarnos: si estos señores trabajan; sin embargo ello será tema para otro día.

El segundo caso sucedió el jueves, 24 horas después del primero: la cuenta satírica “Sifrizuela”, publicaba un artículo en el que hablaba de los “neonacionalistas venezolanos”; el cual no cayó bien en uno de los aludidos en el mismo, quien hizo que le dedicara un video de 44 minutos “reaccionando” a esto. El mencionado video tiene su culmen, cuando tratando de defender a Pérez Jiménez, el youtuber dice asegura entre otras cosas, que no hay pruebas de que el dictador haya torturado y que esos casos son o personas que están presas por actos vandálicos o propaganda. Esto dio paso a un debate en el que una serie de fanáticos trataban de defender de forma absurda al dictador.

Esto acabó con Sifrizuela nombrando libros y casos que el youtuber decidió negar y llamar propaganda, porque usando el mismo método de la izquierda radical, cualquier cosa que vaya en contra de su idea es “progre”, “socialista” y “propaganda de la izquierda”; claro, si un partidario del socialismo lo llama fascista se ofende y los llama mediocre, pero éste también es un tema para otra oportunidad.

Todo lo anterior ocurría casi simultáneamente al desarrollo de la protesta de profesores universitarios exigiendo un sueldo digno; y a la vez se difundía la noticia del hallazgo del cuerpo de un concejal opositor asesinado en una carretera; al parecer, ni la vida ni las condiciones laborales importan para muchos en este país.

Sí, Stalin González, cometió el error de ir a un juego de béisbol. Él está en un viaje laboral, no de turismo, pero ir y acusarlo de traidor, corrupto y cómplice por ello es igual de infantil y absurdo que llamarlo socialista por el nombre. Sí, se le puede preguntar cómo obtuvo la entrada, esto es válido, pero no se puede acusar sin pruebas de que lo hizo con fondos públicos.

Sí, Pérez Jiménez hizo obras públicas y la economía avanzó con él, pero eso no significa que necesitamos otra dictadura militar y mucho menos que haya sido el mejor gobierno de la historia nacional. Los casos de tortura y asesinatos están ahí y no, no son propaganda ni eran “vándalos” que merecían su cárcel, por cierto, en un país civilizado a un criminal sí lo llevan a la cárcel, pero no lo torturan.

Bajo esta lógica de que “nada es real si no hay una documentación exhaustiva” casos como Treblinka son mentira porque no existe este campo de exterminio porque los nazis lo desaparecieron. ¿Qué esperan estos tarados fanáticos de dictaduras? ¿un video promocional de Guasina? Por favor, hay que ser un fanático para decir cosas así.

Pero ahora yo me pregunto: ¿por qué eso es tendencia? ¿por qué hay jóvenes que se declaran “perezjimenistas” como si fuese la gran cosa? ¿Acaso 22 años de gobierno militar no nos ha enseñado que la democracia es el modelo ideal? ¿por qué un adulto que se hace llamar demócrata, dedica su día a insultar a un político, pero no puede escribir ni un tweet lamentando el asesinato de un concejal? Y por último: ¿por qué tenemos a figuras tan mediocres?

La pauta la marcan mediocres. Desde un García Banchs que acusa a Guaidó de cómplice por evitar la supuesta intervención, a pesar de que hay bastantes trabajos periodísticos que desmienten esta versión, hasta un supuesto estratega que manipula una noticia a su favor para no quedar mal. Todo esto aplaudido por una población que está asqueada de lideres mediocres, que no encuentra otra versión en la cual creer y termina siendo polarizada por las agendas de personajes mezquinos y ególatras que odian ver que otros tengan más relevancias que ellos.

Es la misma historia repetida; a CAP en los 90 lo acusaban de cuanto mal había en el país, mientras un grupo aplaudía a Chávez porque era necesario una “mano dura”. ¿Qué sucedió? bueno, el plan económico de CAP fue destruido, su gobierno interrumpido, los partidos tradicionales se colapsaron, hubo una crisis bancaria que se llevó al sector financiero y terminaron abriéndole la puerta a un golpista que terminó cercenando la democracia que muchos construyeron.

22 años después tenemos a un Guaidó siendo atacado constantemente por personajes que ya rayan en lo caricaturesco, a otro grupo que aplaude dictadores y a otro que pide una guerra porque para ellos no hay otra opción que la sumisión total del enemigo. Al final, los polvos del pasado trajeron unos lodos que no nos van a llevar a un mejor puerto.

No, la guerra no puede ser la solución. No, una dictadura de derecha tampoco lo sería; nuestro objetivo tiene que ser recuperar la democracia, reconstruir los poderes públicos, abrir la economía para establecer un sistema liberal y rescatar al país de este ostracismo. No podemos pedir como solución una opción radical que cercene libertades o que implique muertes. Ojalá como sociedad podamos entender esto y empecemos a avanzar en la construcción de un mejor país

Para concluir, hay que parafrasear a los Beatles en su canción “A Day in The Life”, viendo los debates de hoy, solo pude pensar en lo triste que eran. Lo triste que es ver a personas negando torturas, a personas pidiendo guerras desde Madrid y más triste aún, ver como los debates en otros países son por temas importantes no por los delirios de algún tarado que quiere ser importante.

Pobre país donde lo importante es hablar de un diputado antes que del asesinato de un concejal; pobre país donde unos jóvenes niegan rotundamente las pruebas de los asesinatos y torturas de un dictador solo porque no los favorece. Pobre país donde las noticias ya solo son tristes y nadie se entera. Ojalá podamos salir de esto, del resto, pobre país, pobre gente.

@Dald96

Daniel Limongi