Y la política pasó a segundo plano

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El año 2020 va a pasar a la historia como uno de los años más extraños y complejos, de esos que dejan huella y que cambian el curso de la historia. De hecho, si nos ponemos a revisar los pronósticos que se hicieron entre diciembre y enero de lo que sería este año nos encontramos con muchos vaticinios, pocos cercanos con lo que en realidad pasó. Claro, en esto hay un poco de trampa porque ¿Quién hubiese imaginado que un virus saldría de un mercado chino y mandaría al mundo a una cuarentena?

Aunque pudiese hacer un artículo entero explicando lo que fue cambiando en cada uno de los países importantes por el COVID-19, prefiero enfocar mi primer articulo en semanas a Venezuela. Y es que la pandemia cambió todo el escenario político que había para el 27 de febrero del 2020.

A ver, comencemos.

El año comenzó en el país con la disputa que se dio en la Asamblea Nacional entre los diputados traidores liderados por Parra y el chavismo, y la oposición liderada por Guaidó. Luego Guaidó dio una gira por el mundo que concluyó con su participación en el Discurso de la Unión donde Trump le dio su apoyo. Ya en mediados de febrero, a menos de 30 días del 13 de marzo, Maduro, Guaidó y los miembros de la mesita estaban conscientes de que había una carrera contra el tiempo por las elecciones parlamentarias. El chavismo junto con los miembros de la “mesita” buscaban alargar lo más posible la inmovilidad de Guaidó, mientras buscaban apoyos dentro de su grupo para cercenar al “Gobierno Interino”. Por el otro lado, Guaidó y los suyos planteaban una reactivación de la calle para presionar y retomar el momentum perdido.

Hasta ahí todo bien, pero llegó el 13 de marzo.

Desde ese viernes de marzo la situación política cambió. Se acabaron los planes de calle, las elecciones están cada vez más en duda y ya la política dejó de importar. La preocupación de la gente no es si Guaidó dijo esto o si Bolton dijo lo otro, no, la preocupación de la gente es un virus que no saben cómo enfrentar. La preocupación de la gente es la economía. La preocupación de la gente es volver a su vida normal y al parecer aun hay gente que no entiende.

Para la fecha de realización de este articulo tenemos que el país reporta un promedio de 300 casos diarios, 300 casos confirmados y me enfoco en esto porque lo más probable es que sean más. Según un estudio del Instituto Tecnológico de Massachesetts (MIT), por cada caso confirmado hay 12 sin confirmar, si aplicamos esos cálculos a Venezuela yo estaría bastante preocupado.

Y hay que preocuparse.

Venezuela no tiene ni de cerca el sistema sanitario español e italiano, y si en esos países la cosa fue ruda no quiero ni imaginarme lo que puede ser aquí y más cuando día tras día se reportan aglomeraciones de personas en varias zonas del país por diversos motivos.

Y con todo lo que le acabo de contar, que es poco de lo que en verdad es, hay gente discutiendo si Trump nos va a invadir o si tenemos que ir a elecciones. ¿De verdad eso es lo importante ahorita? Yo creo que no. El problema de todo esto es que la clase política se ha desconectado del país. Hay un grupo importante que trata de jugar y vivir de la política, mientras la gran mayoría del país tiene que lidiar con los problemas que su corrupción, incompetencia y, en muchos casos, complicidades han causado.

En conclusión, hoy en día, nadie en el país está preocupado por Guaidó, Maduro, Leopoldo o María Corina. Nadie se preocupa por la AN, ni por Trump. No, la gente se preocupa por sobrevivir porque cuando la política deja de estar al servicio del pueblo y los problemas empiezan a surgir, estos pasan al primer plano y la política al segundo. @dald96

Daniel Limongi