La presunta calamidad

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El usurpador no dejo sombras de dudas, cuando en medio de la catástrofe eléctrica, hizo publico el uso de paramilitares contra la población civil diciendo “les hago un llamado a los colectivos, a todos, llegó la hora de la resistencia activa”, esto representa una evidente incitación al odio y llamado a la violencia; esto es un reconocimiento tácito que el crimen contra los que piensan distinto es castigado por el Estado y que estos delitos tienen toda la impunidad desde el poder… pero también es un soberano reconocimiento a que Maduro no le tiene confianza a las fuerzas militares, ni le tienen obediencia a sus caprichos y han perdido capacidad de mando. ¡Vamos bien!

Patriotas cooperantes me informan que el régimen está aplicando la misión soberano caos: saqueo a todas las tiendas “opositoras”, disparos en edificios residenciales “opositores” y destrucción de transformadores/subestaciones de las zonas “opositoras”. Según información de “adentro” los colectivos están formados por presos, cubanos y otros mercenarios de “afuera”. Sin duda, el chavismo es saqueo en acción. Aumentando la anarquía el régimen espera frustrar el masivo apoyo que el pueblo todavía le tiene al presidente interino Juan Guaidó y busca preservarse en el desorden del poder. Si Nerón incendio Roma, Maduro oscurece Infiernozuela: ¡la destrucción es la misma!

La Cámara Venezolana de la Industria Láctea (Cavilac) denunció que: “al menos 35% de la producción láctea del país se perdió por el apagón”, eso sin contar todas las carnes y productos (alimentos y medicinas) que requieren refrigeración. Todo esto indica que el caos será muchísimo mayor y apenas estamos “empezando” a ver la mega calamidad que se avecina. ¿Qué más debemos esperar para pedir activar el artículo 187, numeral 11?

Algunos lectores me recriminaron la insistencia de pedir la “intervención militar humanitaria” pues aseguran que podría ser una fuente de muchos decesos indeseados. No termino de comprender si las muertes actuales son “deseadas”, pero puedo asegurar que nadie rescata al que no pide ayuda. Por otra parte, una intervención muy puntual (contra los malos que promueven la maldad) salvaría las vidas de muchísimos inocentes que en condiciones criticas no tienen forma de irse del infierno. Además abriría las puertas para una reconstrucción inmediata del país, algo que todos pedimos a gritos.

Mientras una parte de la oposición desesperadamente justifica que “esto lo podemos resolver los venezolanos”, pues resulta que alrededor del mundo grupos “anti-guerra” están activándose y promoviendo “Hands-off Venezuela”. De esta forma, ya importantes politiqueros internacionales piden aguerridamente que no ocurra una posible intervención en un país que ya está destruido por el chavismo pacífico. La diáspora venezolana debe movilizarse activamente para exponer la verdad y denunciar que en Venezuela si existe una guerra: una guerra de un régimen tiránico armado contra una población indefensa y desarmada. Si nosotros no defendemos la IMPERIOSA necesidad de una intervención, más nadie lo hará.

Cuando desde la AN se hizo la solicitud de ayuda humanitaria, el mundo respondió de forma inmediata. Pedir auxilio al actual secuestro tendría la misma respuesta de acción con una coalición internacional que podría estar apoyada por muchos de nuestros soldados en el exilio. Pero hay algunos que dudan sobre la existencia de un consenso mundial para lograr este “milagro”, pues parece que no han muerto suficientes venezolanos. Varios dirigentes políticos han manifestado públicamente su desacuerdo a una “intervención militar” e incluso una de sus líderes comentaba que ésta debería ser “la última opción”. Ante estos cuestionamientos que nacen del seno del partido mandante, es necesario y urgente que la Asamblea Nacional haga dos nombramientos diplomáticos prioritarios: Diego Arria debe ser nombrado embajador ante la ONU y Pedro Mario Burelli como asesor de relaciones internacionales. Entre los dos deberán buscar los apoyos necesarios para el rescate del país y así poner fin a esta “presunta” calamidad.

Ni la quema de los camiones cargando ayuda humanitaria, ni el mega apagón nacional que cegó la vida de muchos pacientes en los hospitales, ni la masacre al pueblo Pemón, ni la destrucción ambiental del arco minero han movilizado ni un solo dedo del extranjero. La razón es obvia: aquí hay un presidente reconocido por todos esos países y nadie, absolutamente nadie va a actuar sin la solicitud expresa del presidente (interino). Si la Asamblea Nacional no autoriza el 187 es poco probable que alguien quiera “entrar a la fuerza” a resolver lo que hasta ahora parece ser (desde el punto de vista internacional) un problema interno.

Algunos creen que “algún país” asumirá la aventura de llevarse por sorpresa a nuestros captores, sin embargo, es una posibilidad muy remota, considerando que ni Maduro, ni Diosdado, ni Tarek, ni Bernal valen una bala; sus vidas son tan miserables que es mejor dejarlos irse (… y después que algún buen cristiano les de patria). Un escenario muy posible es que después de una solicitud de rescate, se formará una coalición para entrar (después de un cierto debate sobre la procedencia y otras reglas de cortesía, etc) y se le dará un ultimátum a los malos para que abandonen el poder; honestamente, todos los malos “muy malos” (jerarcas) ¡se irán volando! Punto. Lo primero, lo primero: ¡pedir al mundo un auxilio internacional!

No podemos seguir esperando ni el arrepentimiento de los malos ni los milagros espontáneos. Si todos nosotros no abogamos por una URGENTE intervención, esto jamás va a ocurrir. @DBonyuet
David Bonyuet