La revolución y su legado: Pobreza, hambre y desolación…

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No hay duda en afirmar que Venezuela está sumergida en la crisis más significativa desde su independencia, el modelo político-económico implementado por el expresidente Hugo Chávez y continuado por su sucesor Nicolás Maduro solo ha causado un profundo empobrecimiento en la sociedad. El neototalitarismo como forma de gobierno que se ha instalado en el país sigue empeñado en mantener una economía cerrada cuyos efectos los padecen día a día los ciudadanos.
Pobreza, hambre y desolación es el panorama que se observa en cada rincón del territorio nacional, no hay forma objetiva de hacer un diagnóstico positivo a la situación paupérrima que vive el país hoy, la hiperinflación causa estragos en los hogares de las familias venezolanas que no tienen forma de ser parte de la diáspora.
Un gobierno que no solo está negado a perder el poder político sino también a realizar cambios significativos en el modelo económico que ha causado el caos actual en el que se encuentra Venezuela. La calidad de vida para “la revolución” es un concepto inexistente, el gobierno cívico-militar que hoy preside Nicolás Maduro sigue empeñado en someter a la población a través de los controles sociales para sostenerse en el poder mientras que los más pobres intentan sobrevivir comiendo de desperdicios que encuentran en la basura.

¿Rompiendo el termómetro se acaba la fiebre?
El gobierno sigue implementando un atrasado modelo económico en el que las políticas macroeconómicas se improvisan, donde el principal problema que es la hiperinflación no es atacado sino que por el contrario se continua incentivando a través de insignificantes aumentos salariales que solo traen como consecuencia más pobreza.
Decretar el sexto aumento de salario mínimo en lo que va de 2018 es reflejo de que la economía no funciona bien, menos cuando han sido doce aumentos en el último año y medio. Es evidente que el poder adquisitivo de los ciudadanos está abismalmente mermado, y los mentados aumentos lejos de contribuir a paliar la crisis terminan empeorándola. Es como quien decide romper el termómetro para dejar de percibir la fiebre.
El Banco Mundial define la “pobreza extrema” como las personas que viven con menos de $ 1,90 por día, es decir, en Venezuela si se asume el valor actual del dólar al tipo de cambio “oficial” del DICOM (Bs 80.000 por $ 1), el nuevo salario mínimo que regirá a partir del próximo 1° de julio de Bs 3.000.000,00 mensuales que equivalen a Bs 100.000,00 diarios, fijara el ingreso diario de una persona –con salario mínimo– al equivalente en dólares a “1,25” por día de trabajo, lo que simplemente refleja que esta revolución (aun tomando como base los números oficiales) tiene a su población sometida a condiciones todavía peores de las de pobreza extrema. Lo único pertinente es sacar a colación aquella frase utilizada por el ex presidente Bill Clinton en ocasión de la campaña presidencial en los EEUU en 1992: “Es la economía estúpido”.

El cuarto mandamiento: “Lucha. Tu deber es luchar por el derecho: pero el día que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la justicia.”
En tiempos turbios para el ejercicio de la profesión y con ocasión de que en el país se conmemora este 23 de junio el “día del abogado”, no está de más evocar el cuarto mandamiento del abogado que dejó como legado el ilustre, prestigioso abogado y profesor uruguayo Eduardo Couture, para recordar que en tiempos de totalitarismos cuando el derecho está en conflicto con la justicia es obligación luchar porque la Justicia prevalezca. }

Venezuela: Una Señal de Esperanza…
Mientras que la clase política del país parece sumergida en un letargo que le impide presentar una alternativa al modelo neototalitario que gobierna, deberían fijarse en Nicaragua donde los partidos políticos que perdieron el rumbo, hoy han sido suplantados y es la Iglesia Católica, los jóvenes y líderes anónimos quienes comandan la rebelión. @edderferreira
Edder Ferreira Pérez