¿Venezuela depende de una solución negociada?

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A pocos días de cumplirse un mes del último intento de sublevación dirigido por el Presidente (E) Juan Guaidó y el líder opositor Leopoldo López contra el régimen tiránico que usurpa el poder presidido por Nicolás Maduro, el país sigue sumergido en una inmensa crisis.
El liderazgo político no consigue la fórmula para echar el país a andar, en lo interno Venezuela es un país con dos gobiernos –uno constitucionalmente legitimo encabezado por la AN y el otro usurpador respaldado por la cúpula militar–, que en la práctica no tienen capacidad de realizar actos de gobierno significativos que ayuden a detener la caída en el abismo al cual el mentado “socialismo del siglo XXI” (que impulsó el expresidente Chávez) ha llevado al país.
Ante ese escenario los grupos de interés promueven los dichosos “diálogos” que en el pasado nunca han dado buenos resultados para la población, y que en la actualidad llegan en un momento en el que las partes no tienen un alto nivel de confianza de los ciudadanos que con razones de peso observan que estos contactos siempre se inician a espaldas de la opinión pública y cuando son expuestos hay una primera reacción a negarlos para después ya descubiertos continuarlos. ¿Por qué volver a repetir el libreto que tanto daño ha causado en el pasado?
No se trata de atacar a los medios alternos de resolución de conflictos, pues bien es sabido que ante las grandes crisis como la que atraviesa Venezuela “todas las opciones deben estar sobre la mesa” y evidentemente la negociación debe ser una de ellas, pero lo cuestionable son las “formas” en reiteradas ocasiones hemos resaltado la falla comunicacional que tiene el “gobierno” del presidente (E) Guaidó en transmitir los mensajes, pues resulta inexplicable que cuando se filtra la información que hay conversaciones llevadas a cabo en Noruega uno de los principales partidos de oposición (que se supone forma parte de la “unidad” que hay en la AN) como lo es Primero Justicia se desliga absolutamente del conocimiento de que ese diálogo se estuviera realizando; visto ese evento ¿Cómo se puede exigir confianza y credibilidad? ¿Por qué el gobierno interino no trabaja en forma conjunta? ¿Por qué la falta de transparencia? ¿Quién financia los viajes y la estadía de los voceros que allí participan? ¿Quién asignó esos delegados para negociar?

El tiempo sigue siendo implacable con los ciudadanos que padecen día a día la crisis…
Mientras los políticos se toman su tiempo en encontrar una solución a la crisis los ciudadanos se ven obligados a intentar sobrevivirla, la falta de energía eléctrica en Estados como el Zulia donde las temperaturas son inclementes es un crimen de lesa humanidad contra la población que allí habita, la hiperinflación causando estragos en las familias que no encuentran cómo satisfacer la necesidad básica de alimentos ante el alto costo de la vida que hay hoy en el país, la pérdida de vidas en hospitales públicos por falta de medicamentos, personal o equipos necesarios; el elevado costo de los pasajes que no van acorde al ingreso de las personas, la falta de gasolina ante la disminución de la producción, el paupérrimo estado de los servicios públicos, etc.
En fin, el caos se consume las energías de los ciudadanos que están agotados física e intelectualmente por ello los políticos deberían de considerar muy bien a la hora de “exigirle” sacrificarse más y salir a la calle cuando son los ciudadanos los que padecen la crisis del día a día.

¿Dónde quedó la convocatoria a “calle sin retorno”?
El pasado 30 de abril cuando el país despertó en medio de un intento de sublevación –un día antes de la convocatoria a la protesta del día del trabajador– que terminó dejando al preso político Leopoldo López libre de las manos del régimen bajo la protección de la embajada del reino de España en Caracas, y a un grupo de militares solicitando asilo en la embajada de Brasil; en medio del discurso del momento el presidente (E) Guaidó decidió llamar a la “calle sin retorno”, sin embargo la escasa convocatoria recibida al día siguiente el 1° de mayo en respuesta a los eventos del día anterior al parecer ha sorprendido a sus asesores que han dejado esa frase en el aire para que se la lleve el viento, sin causar ruido en que la estrategia está herrada pues al igual como aquella afirmación de que “la ayuda humanitaria pasa sí o sí” y que a la fecha en que se escriben estas líneas sigue en los galpones del lado de Colombia y en Brasil esperado a cruzar la frontera. Con lo cual hemos de resaltar nuevamente que debe haber una mejora necesaria en la comunicación pues crear falsas expectativas tiene sus consecuencias y trae un desgate en el liderazgo.

¿Habrá una pronta salida?
Como hemos resaltado antes, siempre hay que decir que no existen fórmulas mágicas, el país está gravemente herido. No se trata de “anti-política” sino de falta de confianza en la clase política y esa no la van a recuperar con una retórica inútil, han tenido muchos fracasos y siguen empeñados en no tener el coraje y la gallardía de asumir la responsabilidad de ellos, lo que hizo y sigue haciendo que los ciudadanos se distancien de sus formas de ver y afrontar el conflicto.
Hoy el sentir en las calles es el mismo, el desánimo ante los discursos populistas llenos de falacias y promesas vacías, errores que no han sido asumidos con responsabilidad, temor a hablar con claridad y sin ofrecimientos ficticios. Una exageración en el uso de medios de protestas como las marchas que agotan ante la falta de acciones más concretas cuando se siguen perdiendo vidas.
Todas las opciones han de estar sobre la mesa pero hay que descartar las que de plano se sabe no tendrán buen resultado y asumir los riesgos de aplicar otras, urge el cese de la usurpación, que surja el mentado gobierno de transición y se convoquen las elecciones libres, si Venezuela depende de una solución negociada los ciudadanos deben saberlo y no enterarse por terceros ajenos a su clase política. @edderferreira
Edder Ferreira Pérez