Petróleo: ¿Y la cosecha pa´cuándo?

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“Sembrar el petróleo” es una consigna escrita en piedra en el corazón de los venezolanos. Significa transmutar los beneficios de la industria petrolera en desarrollo sustentable del país. Más que una consigna, un reto cuya no superación ha devenido en remordimiento de conciencia colectivo. Se siembra para cosechar. Venezuela tiene alrededor de cien años sembrando el petróleo. ¿Se perdió esa cosecha? ¿Qué hemos logrado? ¿Reflejamos una siembra sin cosecha? Hagamos un somero recorrido histórico.

1.- JUAN VICENTE GÓMEZ
Comencemos por recordar que al revés de Noruega cuya industria petrolera se desarrolló cuando éste era un país formado, en Venezuela el advenimiento petrolero sucedió en una república agraria, endeudada, diezmada por guerras, caudillos y montoneras; palúdica y analfabeta. Un país pobre y sin muchas expectativas.

En 1928 – a catorce años del Zumaque - fuimos el primer exportador petrolero del mundo y la renta petrolera supero a los otros ingresos del fisco. Igualmente ese fue el año del afloramiento de la llamada Generación del 28, que encabezaría la transformación del país. Con los crecientes recursos Gómez hizo la carretera trasandina, alguna que otra infraestructura y cierta organización en la administración pública. Pagó la deuda pública (hacía menos de treinta años nos habían intentado cobrar a cañonazos) como homenaje al centenario de la muerte del Libertador. Hasta allí, porque sostuvo su férrea dictadura mediante una política de entrega a las transnacionales, que se sintetiza en la frase: hagan ustedes las leyes porque son los que saben de petróleo. Por ello devino en un dictador del petróleo. Duro con el pueblo y genuflexo con las transnacionales.

Al morir era el gran terrateniente de la comarca, el hombre más rico de una Venezuela minada por enfermedades endémicas, con 85 % de analfabetas. Dicen que sus haciendas se podían entrelazar la mano desde Maracay hasta San Cristóbal. Su fortuna era superior al presupuesto nacional. La dictadura sembró el petróleo en las haciendas y bolsillos de Gómez, sus familiares y los enchufados de siempre.

2.- DE LÓPEZ HASTA GALLEGOS
Gómez fue sucedido por López Contreras, su Ministro de Guerra. Comprendió la necesidad de cambio y se abrió hacia la democracia. Acabó con el paludismo, la tuberculosis y los males endémicos, e inició reformas educativas, sociales, económicas, etc. Venezuela comenzó a utilizar la renta petrolera para progresar. Las primeras semillas del petróleo.

Labor que continuó su sucesor Medina Angarita, quien encabezó la creación de la Ley petrolera de 1943, que le alargó los pantalones a la relación de los venezolanos con su principal recurso. Medina logró en Venezuela un régimen de libertades nunca visto; pero no fue capaz de librarse de la hegemonía andina, de los “chopo e piedra”, del eterno golpismo de los militares de escuela, ni de satisfacer las exigencias de elecciones directas, universales y secretas. Para remate, Diógenes Escalante, el candidato de consenso, sufrió una repentina enfermedad cuya consecuencia política fue el 18 de octubre.

¿Golpe o revolución? seguirán discutiendo los historiadores por siempre. Lo cierto es que llegó una nueva generación al poder. Algo similar a lo que está aconteciendo hoy en Venezuela. Betancourt, con sus 37 años, se empeñó en incrementar la participación de los venezolanos en el negocio petrolero. Hubo grandes logros en los aspectos educativos, sociales y económicos. Y se hicieron las primeras elecciones universales, directas y secretas, en las que triunfó el gran escritor Rómulo Gallegos, que fue derrocado por los militares con Delgado Chalbaud a la cabeza apenas transcurridos nueve meses de ejercicio, y once días después de que el Congreso aprobara el Fifty – Fifty.

3.- PÉREZ JIMÉNEZ
Marcos Pérez Jiménez fue el hombre fuerte durante los siguientes diez años que incluyen el asesinato de Delgado Chalbaud y dos fraudes electorales descomunales. Para sus nostálgicos del siglo XXI, hay que acotar que de haber sido buen presidente no hubiera tenido que trampear para mantenerse en el poder.

Durante ese período, se otorgaron concesiones, se incrementó la producción petrolera y disminuyó la participación del fisco por barril. Hubo un alto crecimiento del PIB, que por cierto entre 1936 y 1976 fue el de mayor crecimiento mundo. Pérez Jiménez ejecutó emblemáticas obras de infraestructura, paralelamente a una gigantesca represión, exiliados; muertos y torturados en la tenebrosa SN y otros depósitos de seres humanos. Se sembró el petróleo con concreto y en calabozos. La cosecha la recogió el 23 de enero.

El crecimiento del PIB no se tradujo en desarrollo de la provincia. Por ello esta respondió tan masivamente al Plan de Emergencia de Larrazábal.

Wolfang Larrazábal, el digno militar civilista que encabezó la rebelión de nuestro primer 23 de Enero, porque nuestro segundo 23 de enero se llama Juan Güaidó.
Continuará…
Rafael Gallegos