Venezuela: Del “vamos bien” al “ya no vamos”

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Venezuela arranca el 2020 manteniendo su status quo: Siendo un país con una inmensa crisis política, económica y social, con una clase política devaluada y cuestionada por la opinión pública de los ciudadanos que padecen el día a día las consecuencias de un régimen totalitarista (pobreza, hambruna, hiperinflación, mísero poder adquisitivo, un sistema de salud pública decadente y el profundo deterioro de los servicios públicos); que en su conjunto forman parte del legado de la era de Hugo Chávez –el cual su heredero Nicolás Maduro ha profundizado en detrimento de la población–.
La “Revolución Socialista del siglo XXI” continúa dejando una huella imborrable en la historia de Venezuela: Caos, Corrupción y Miseria. Dos décadas de una ineficiente gestión pública han llevado al país suramericano con envidiables recursos naturales a un inmerecido atraso y una crisis humanitaria tan inmensa que hoy es el principal proveedor de desplazados del continente (siendo un Estado que no está en situación de guerra).
El régimen que hoy preside Nicolás Maduro con el respaldo de una Fuerza Armada corrompida ha dilapidado el erario público, ha destruido las instituciones, la República prácticamente ya no existe porque no hay división de poderes, el estado de derecho ha sido vulnerado flagrantemente por el sistema neo-totalitarista que gobierna.
Ante esta espantosa realidad la clase política alterna al régimen parece no estar a la altura de las circunstancias, año tras año realizan una serie de acciones que no parecen tener una estrategia específica, desencantando a la inmensa mayoría de ciudadanos que no tienen las posibilidades concretas de migrar o se niegan aún a hacerlo, por lo cual ponen en ellos la esperanza de salir de este régimen.

¿Dónde quedó aquello de: “Cese de la Usurpación, Gobierno de Transición y Elecciones Libres”?

Se terminó el año 2019 y por la experiencia de los años anteriores se hace cuesta arriba mantener la esperanza de que este nuevo año sí se va a lograr que el régimen de Nicolás Maduro salga del poder pronto. En política la comunicación es fundamental, por ello insistimos en que el haber puesto como ruta el cese de la usurpación, el gobierno de transición y elecciones libres sin explicar el cómo se alcanzaría ese objetivo trajo el desánimo y la pérdida de confianza de los ciudadanos en el presidente Guaidó y su equipo.
Hoy el sentir en las calles es el mismo, el desánimo ante los discursos populistas llenos de falacias y promesas vacías, errores que no han sido asumidos con responsabilidad, temor a hablar con claridad y sin ofrecimientos ficticios. Una exageración en el uso de medios de protestas como las marchas que se agotan ante la falta de acciones más concretas cuando se siguen perdiendo vidas.
Se sabe que todas las opciones han de estar sobre la mesa pero ya hay que descartar las que de plano se han intentado y por ende se sabe que con este régimen no tendrán buen resultado, para esto hay que asumir los riesgos de aplicar otras vías que no se han experimentado, urge el cese de la usurpación, sin el cual no hay una Venezuela libre que sea posible.
El país está urgido de soluciones para afrontar la inmensa crisis que está atravesando y si hay algo que la gran mayoría de ciudadanos tienen claro es que Nicolás Maduro y todo lo que representa al chavismo son los responsables de haberla creado por lo que no hay manera de esperar que de ellos provengan las soluciones. El liderazgo de la clase política alterna tiene el reto de promover la esperanza a través de cualquier medio de que este régimen totalitario que dirige Nicolás Maduro respaldado por una corrompida cúpula militar debe cesar en la usurpación del poder lo antes posible, pero debe hacerlo con claridad y transparencia, si se ha dicho que “todas las opciones están sobre la mesa” y los innumerables diálogos han fracasado ¿Cuáles son las otras opciones? ¿Por qué no se prueban?

Venezuela necesita un liderazgo que genere esperanza…

Un país en el que el control del régimen de los medios de comunicación tradicionales es absoluto, los servicios de electricidad y de internet son decadentes; lo cual condiciona el uso de los medios de comunicación modernos, es complicado no generar suspicacia e incredulidad en quienes mitifican que en las redes sociales está el sentir de la “mayoría” de venezolanos, la verdad es que ello es una estrategia que usan los diferentes actores políticos según les convenga, la realidad es que el acceso a internet es muy limitado y en las regiones este hecho se profundiza, sin embargo hay que advertir que esto no implica que la opinión pública reflejada en las redes sociales no sea importante mucho menos decir que por esto hay que usar menos estos medios de comunicación.
Ante ese escenario hacer masivos los mensajes es y seguirá siendo cada vez más complejo. El régimen sabe jugar sus cartas, no está dispuesto a entregar el poder y eso es un principio que debe estar claro, seguir subestimando su alcance hoy día es absurdo. La clase política alterna debe tener claro que hasta ahora ha sido ineficiente en conseguir el cese de la usurpación, a partir de ahí asumir esa responsabilidad, deben replantearse los medios y el enfoque en la estrategia.
Los ciudadanos no van a salir a marchar porque hoy no tienen razones para confiar en el liderazgo, entonces es el liderazgo el que está obligado a reinventarse, a cambiar de asesores, a buscar formas de ganarse de nuevo la confianza de un pueblo que quiere romper las cadenas de un régimen –que no está dispuesto a entregar el poder–. Ya no se puede seguir alabando los pequeños pasos que se dan diciendo que “vamos bien” cuando la sensación de los ciudadanos es que “ya no vamos”. @edderferreira
Edder Ferreira Pérez