Despertar y reaccionar

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El sábado pasado, 7 de julio se instaló la centésima décima Asamblea del Episcopado Venezolano. Las palabras iniciales estuvieron a cargo de Monseñor José Luis Azuaje Presidente de la Conferencia Episcopal.

Hace unos días, en este mismo espacio, escribí algunas reflexiones sobre lo agradecidos que debíamos estar los venezolanos por la conducta pastoral de nuestra Conferencia Episcopal. En esa oportunidad me referí a la decisión que han tenido nuestros pastores de acompañar, con elevado espíritu cristiano, el sufrimiento del pueblo en estos años tan críticos que hemos vivido desde que se inició el siglo XXI.

En medio de la difícil realidad que vive el país, los obispos han contribuido a que la Iglesia siga su marcha testimonial. Ha recordado Monseñor Azuaje que en este año 2018 se cumplen 50 años de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín.

“Recordar a Medellín en estos momento en que vivimos grandes injusticias en Venezuela es motivo de esperanza” nos dice Monseñor Azuaje. Porque Medellín representó un gran cambio en la orientación de la Iglesia en nuestro continente y un compromiso más claro y más definitivo con los pobres. “Cambió la historia de nuestra Iglesia en su servicio a la humanidad latinoamericana”.

Hoy, el pueblo venezolano está padeciendo sufrimientos enormes: hambre, desabastecimiento, alto costo de la vida, desempleo, inseguridad, deterioro de todos los servicios públicos incluyendo el suministro de agua, de energía eléctrica, de salud, de educación, de transporte público. Está sufriendo por la violación de todos los derechos humanos consagrados en la Constitución Nacional y en la naturaleza humana. En estas dramáticas circunstancias resulta consolador saber que contamos con el acompañamiento solidario y fraterno de nuestros pastores y de toda la iglesia.

Monseñor Azuaje en sus palabras de instalación denuncia los atropellos del gobierno y de un sistema que tantas veces ha fracasado y que tanto sufrimiento ha producido. Deplora también la ausencia de una alternativa seria y confiable que sea capaz de interpretar las esperanzas de los ciudadanos y los anhelos de cambio para mejorar y progresar.

Es la hora de “Despertar y reaccionar”. Es el tiempo de luchar con inteligencia y con coraje contra el régimen que nos oprime y también la hora de reaccionar ante los que nos invitan a la resignación y a cruzarnos de brazos frente a la realidad.

El mensaje del Humanismo Cristiano es muy poderoso. Venezuela y los venezolanos no estamos solos. Gracias a Dios contamos con nuestros pastores reunidos en la Conferencia Episcopal.

Que el Espíritu Santo los ilumine para que sigan acompañando al pueblo en su sufrimiento y en su esperanza.

Seguiremos conversando. @EFernandezVE
Eduardo Fernández