Con el carnaval y el coronavirus todo se olvidó

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Es increíble la capacidad de olvido que tienen los venezolanos. No importa qué tan grave sea la situación o lo amargo que sea el momento. En este caso, el Coronavirus borró del mapa noticioso nacional e internacional la precaria situación del país.

Adicionalmente, el Carnaval, como tal, en Venezuela no es otra cosa que la perfecta excusa para no hacer nada, o para, como se dice coloquialmente, "echarnos unos palos" en el medio de un motivo de "bonche y rochela". Suficiente, entonces, para que todo paralice al país, que, lejos de trabajar y de producir en respuesta al necesario “mejoramiento” de la situación, busca excusas para eludir responsabilidades, obligaciones y trabajo.

Ya terminó el asueto de Carnaval. Pero muchos tienden a prolongarlo irresponsablemente, alegando no poder reincorporarse a sus actividades productivas tradicionales por fallas de transporte o algún quebranto de salud de última hora. Pero hay más: al reincorporarse, de inmediato, comienzan a planificar cómo seguir el "bonche" durante la venidera Semana Santa.

Ahora, sinceramente: ¿Cómo se puede recuperar un país así?

Desde luego, lo peor es que todo esto es aupado por las autoridades gubernamentales. Lo hacen aprovechando aquello en lo que han demostrado ser competentes: convertir cada una de estas oportunidades para prolongar su permanencia en el poder, que lo hacen, de paso, sin tomar en cuenta la precaria situación de hambre y miseria que azota al país. Después de todo, poco cuenta e importa cuando, irresponsablemente, de lo que se trata es de aprovechar una ocasión para declarar la extensión de dos días adicionales de asueto, de "bonche", o de carnaval pintarrajeado con vagancia.

Todo esto sucede, sin embargo, mientras el país demanda trabajo y más trabajo, producción y más producción.

¿Qué lectura darle, por ejemplo, al hecho de que la producción agroalimentaria a nivel nacional haya quedado reducida a un 20% de lo que se producía hace 21 años?.

De igual manera, ¿qué tratamiento darle al hecho de que igual suerte haya ocurrido en la producción industrial, los servicios públicos y, consecuentemente, en el país en general?. La Nación está en estado precario. No podía ser de otra manera: bastaría con observar detenidamente la situación de las carreteras del país. ¿0 es que los medios de comunicación vial no están colapsados?.

Asimismo, viajar al exterior vía "diáspora" es una aventura de terror. Asimismo, las vías aéreas, además de incosteables, todas se cotizan al valor que han establecido los inalcanzables dólares, euros o pesos colombianos. No podía ser de otra manera: abundan las causas. Ya son pocas las aerolíneas que vuelan desde y para Venezuela.

Para colmo de males, el Gobierno de Venezuela, en una de sus subjetivas y caprichosas interpretaciones cuando se trata de darle piso a sus acusaciones públicas, decidió suspender a la línea aérea portuguesa TAP que volaba tres veces a la semana de ida y vuelta a Europa. El motivo habría sido el de supuestos incumplimientos de normativa internacional, luego de haber transportado en su vuelo de regreso al país al Presidente Interino de Venezuela, Juan Guaidó.

Imposible no dejar de comentar lo extraño y difícil que resultaba creer que una línea aérea internacional, como es el caso de la empresa catalogada bandera aérea de Portugal, sujeta al rígido cumplimiento de controles internacionales, pueda haber permitido que un pasajero que acompañaba a un personaje en su vuelo de regreso a Venezuela, por ser tío del reconocido por casi 60 países como Presidente Interino de la Nación, se haya expuesto al peligro de incurrir en graves delitos. ¿Es tan fácil transportar a nivel internacional a un pasajero con explosivos y/o material bélico a bordo de una empresa como TAP?.

Es necesario insistir en que lejos de continuar atizando fuegos, es indispensable recuperar la cordura y el buen juicio. Venezuela reclama mayoritariamente que regresemos al plano constitucional: ley, orden y respeto.

No basta con enseñar el librito de la Constitución y de vociferar a los cuatro vientos que "todo dentro de la Constitución y nada fuera de ella", a la vez que, simultáneamente, se sigue propiciando hambre y miseria. El asunto es respetarla, catarla y cumplirla. Ya el deterioro afecta a todos.

Sin duda alguna, llegó la hora de ser venezolanos de corazón y de demostrar amor a la Patria.

Egildo Luján Nava