El reparto de "El botín de Bartazar"

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El "Botín de Baltazar" es un pasaje bíblico, fabulado en los libros del escritor Osvaldo Andreoli y de otros autores, quienes, en sus múltiples obras, hacen referencias o aluden a dicho relato. Valga decir que en la producción literaria, figura un artículo del intelectual y escritor venezolano Arturo Uslar Pietri.

A propósito del tema, en sus respectivos escritos, todos ellos hacen referencia a una cena-bacanal que ofreció Baltazar, hijo mayor de Nebodino, último rey de los babilonios, y quien ejerció el cargo de Corregente de Babilonia durante una prolongada ausencia de su padre, el Rey.

En este fastuoso banquete, Baltazar, un corrupto e inescrupuloso gobernante, profanó las copas sagradas del templo, al usarlas para embriagarse y repartir botines alegremente entre sus comensales. Relatan los escritos que, milagrosamente, durante el evento, apareció un escrito en la pared, pronosticando la caída de su reino como castigo (Cualquier similitud es mera coincidencia)

A propósito del tema, es importante citar un caso que obliga al análisis comparativo, porque tiene que ver con lo que también anunciara el Presidente Nicolás Maduro el 16 del mes en curso. El alto funcionario, ante los medios de comunicación, anunció la entrega de minas de oro a cada una de las gobernaciones de Estado, lideradas por dirigentes de su partido, para su explotación y usufructo. Desde luego, eso no sucedería con las que estén comandadas por gobernadores de la oposición.

En cuanto a si ese acto procede, porque se ajusta a derecho, se sabe que, sin embargo, de lo que se trata es de que se está en presencia de una situación que, además de ser una medida procedimental violatoria de la Constitución Nacional, es contraria a todo concepto de equidad e imparcialidad, al intentar favorecer únicamente a aquellos Estados que están gobernados por sus copartidarios.

Importante señalar que la disposición, negociación o entrega de cualquier bien material de la Nación, según lo establece la Constitución, tiene que ser aprobada por la Asamblea Nacional, acorde con la Ley, y como se señala en el Artículo301 de la vigente Constitución.

Por otra parte, también se debe recordar que, como lo contempla el Artículo 150 de esa misma Constitución Nacional, en cuanto a la legalidad que se debe tener presente para la entrega de minas. Señala que “la celebración de los contratos de interés público, requerirá de la aprobación de la Asamblea Nacional, en los casos que determine la Ley”.

El Estado, entonces, se reserva el uso de la política comercial para defender las actividades económicas de las empresas nacionales, públicas y privadas. Por lo que no se podrán otorgar a personas, empresas u organismos extranjeros regímenes más beneficiosos que los establecidos para los nacionales. Hay que tener presente que la inversión extranjera está sujeta a las mismas condiciones que la inversión nacional.

Es igualmente pertinente señalar el contenido del Artículo 302. Reza que "El Estado se reserva, mediante la ley orgánica respectiva, y por razones de conveniencia nacional, la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico”.

Adicionalmente, como señala la Constitución Nacional en su Artículo 164, "Es de la competencia exclusiva de los Estados regionales, (Numeral 5) el régimen y aprovechamiento de minerales NO METÁLICOS , no reservados al Poder Nacional, las salinas y ostrales y la administración de las tierras baldías en su jurisdicción, de conformidad con la ley"

En agravamiento al ilícito constitucional que estas disposiciones implican, es procedente enumerar algunos de los vicios, daños y graves problemas que estas entregas pueden generar: Por una parte, ¿quién y cómo se controlarían los daños ambientales?; ¿Quién o qué organismo controlaría el pulcro manejo económico de cada unidad de producción?.

De igual manera, al ser oro el producto final que se tendría que vender en el mercado internacional, ¿quién y cómo se controlaría el ingreso de las divisas que ingresen a cada Estado?. Por otra parte, ¿no sería esta producción parte de las reservas nacionales?. Adicionalmente, ¿quién y cómo se evaluaría la eficiencia, control y uso del dinero generado por cada Estado?

Son muchas las dudas e interrogantes que surgen, teniendo como ejemplo el retrato y resultado de lo que ha sucedido en muchas de las empresas en manos del Estado. Es el caso de lo que ha acontecido con Petróleos de Venezuela (PDVSA), Venalum, Sidor, CANTV, Hidrocapital, Agropatria, las Cementeras, los Centrales Azucareros, las minas del Arco Minero y tantas otras.

En este caso, es de sabios y honroso rectificar o corregir. Porque se trata de un negocio para producir oro, que es igual o mejor que producir dinero. ¿Cómo impedir, por ejemplo, que suceda lo que pudiera plantearse a partir de la apertura de las puertas a una potencial corrupción?.

Es bueno recordar lo que tantas veces han repetido diversos voceros de los grupos que apoyan o deciden conjuntamente con quienes ejercen el actual mandato en el país: “Sólo aceptaremos lo que esté dentro de la Constitución. Nada de aquello que esté fuera de ella" ¿Y entonces?.
Egildo Luján Nava