En Venezuela está naciendo el "dolívar"

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La terrible devaluación del Bolívar Soberano, moneda legal venezolana, es solamente comparable con el insólito caso de Alemania, que el 20 de noviembre de 1923 debió frenar la hiperinflación que se produjo durante la Primera Guerra Mundial. Entonces, al concluir el enfrentamiento que se suscitó entre el 28/7/1914 y el 11/11/1918, Alemania pierde y, como perdedora, acepta las condiciones del armisticio.

Pero, además, elimina su "Marco Alemán" como moneda nacional a la que ya le habían restado 12 ceros, producto de haber sufrido una macro hiperinflación, y se decide a crear el "Rentenmark", su nueva moneda oficial. Con una paridad de 4,2 por Dólar, el logro es que controla y frena la inflación, y comienza a recuperar su economía.

En el caso del Bolívar, ya se le han eliminado ocho ceros a su valor nominal. Y todo sucede en un continuo y fracasado intento de reflotar o salvar al signo monetario de un imposible.

Se ha dicho que no hay peor daño o castigo para la población de cualquier país, que sufrir una desmedida inflación y devaluación de su moneda, lo cual, irremediablemente, conduce al hambre y a la ruina, además de que propicia el sometimiento de su población.

A la hiperinflación, no se le puede catalogar solamente como un problema económico. Es, además, un gravísimo problema social y político. Como tal, su sola presencia, invariablemente, es un mal integral en el que los más afectados son siempre los integrantes de las clases más desposeídas. Es que, inevitablemente, la inflación es el impuesto más dañino y perverso que utilizan los malos gobiernos para perpetuarse.

Sí, se trata de los mismos gobiernos que usan el argumento populista de que ser rico, es malo. Y que, además, pregonan y practican el proceso de quitarle a los ricos para supuestamente beneficiar a los pobres, y concluir su danza perversa con la que logran arruinar a todos por igual, salvo que los pobres dejan luego de serlo, para pasar más adelante a ser miserables.

Todo gobierno que pretenda vivir, apropiándose de la renta producida por la explotación y control directo de los recursos naturales del país, en lugar de incentivar la producción y el desarrollo del mismo, a través de los ciudadanos y vivir del cobro de los impuestos para vivir de la riqueza y prosperidad de esos ciudadanos, quienes son los legítimos dueños de los recursos naturales. No pasarán nunca, de ser un país de pobres con un gobierno rico, sujeto a la tentación de toda clase de fechorías, malversación y apropiación o peculado.

En Venezuela, es indispensable para salir del caos socioeconómico, eliminar el concepto de Estado empresario, incentivar y propiciar la libre empresa, el desarrollo y la producción, la libre competencia, lograr la estabilización y cambio de la moneda sin complejos nacionalistas. Bolívar es nuestro prócer libertador, héroe nacional y no merece ser devaluado. Al dolarizar la moneda, se le eliminaría la discrecionalidad al Banco Central de Venezuela, desactivando así la perversa maquinita de imprimir dinero sin respaldo, simultánea y urgentemente, hay que establecer un salario mínimo digno en dólares, no sujeto a devaluaciones provocadas al frenar drásticamente la inflación.

Bolívar ostenta una representación histórica. Es un prócer Libertador, un héroe nacional y no merece ser devaluado. Al dolarizar la moneda, se le eliminaría la discrecionalidad al Banco Central de Venezuela, desactivando así la moralmente cuestionable maquinita de imprimir dinero sin respaldo. Simultánea y urgentemente, hay que establecer un salario mínimo digno en dólares, no sujeto a devaluaciones provocadas al frenar drásticamente la inflación.

Es imposible lograr algún progreso o estabilidad social, si el grueso de la población continúa devengando un salario mínimo equivalente a $ 3 al mes, cuando el promedio de ingresos en toda la América Latina es de $ 250 mensuales, es decir $ 8,10 diarios. Las Naciones Unidas califican de miseria, cuando cualquier trabajador percibe un salario menor de $ 2 diarios.

Si a ese dramático cuadro se le añaden las graves carencias en hospitales y salud pública, la caótica situación de los servicios públicos y la lamentable situación de todo el sistema de educación, inseguridad y deterioro de todos los sectores productivos, entre otras tantas fallas a nivel nacional, el país continuará sumido en un trágico cuadro tercermundista.

Ya, de hecho, en Venezuela la comercialización o compra de todo tipo de insumos o pago por servicios, se está haciendo en dólares, o en bolívares al cambio del día. Es decir, es el Dólar, y no el Bolívar, el signo monetario que marca la pauta. En la medida que se siga imprimiendo dinero inorgánico sin respaldo, la hiperinflación y la ruina del país continuarán al galope .

Es indispensable comenzar a pensar en el país y en su gente, empezando con la estabilización de su moneda de libre convertibilidad y concentrar los esfuerzos en producir cada día más. Ya se hace urgente la recomendación de la creación del "DOLIVAR" como moneda nueva, estable y de libre convertibilidad. Para, a la par de las demás decisiones que superen la tendencia sistemática de la gradualidad de los cambios, se inicie el proceso de superar las causas de la inflación y propiciar una pronta recuperación equilibrada de su cuadro fiscal y monetario.
Egildo Luján Nava