Hablar de Soberanía Sirve para Todo

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Todos los pueblos y naciones tienen derecho a defender su soberanía y a reclamar o repeler, con toda su fuerza, cualquier intento de intromisión en sus asuntos internos. Esto procede cuando las acciones o actividades no afecten gravemente a las naciones allende sus fronteras.

Tales acciones de intervención foránea en asuntos o territorios ajenos, justificadas o no, han sido causal de muchas guerras. Y le ha costado a la humanidad millones de vidas y pérdidas materiales, que, tal vez, se han podido evitar manteniendo el obligatorio y valioso principio del respeto.

En el caso que nos ocupa, hemos visto cómo es que el caso venezolano se ha convertido en un controversial tema de incumbencia a nivel mundial y, tristemente, afectando en todos sus aspectos a sus sufridos ciudadanos. A los mismos que, luego de vivir en el país más rico y próspero del continente Sur Americano, y habiendo gozado de una de las democracias más sólidas a nivel regional durante el llamado “puente histórico” de los Siglos XX y XXI, han sido obligados a vivir en el país más pobre del Continente, en el naufragio de muchos y lamentables problemas sociales.

Hoy, con todas las calamidades internas, entre las que sobresalen: violación de derechos humanos, violencia, abusos y maltratos responsables de miles de muertos, hambre, ruina y miseria, tráfico de drogas, entre otros casos, es inocultable el doloroso efecto en el que se ha traducido una estampida o diáspora de más del 15% de la población.

Esta grave situación interna ha logrado afectar a los países vecinos, así como a muchos otros a nivel mundial, creado una cadena de protestas, causando rompimiento de relaciones diplomáticas y recibiendo sanciones para nuestro país de organizaciones internacionales, coo es el caso de la 0rganización de las Naciones Unidades, la Organización de Estados Americanos y la propia Unión Europea. También de países individualmente.

A tales niveles se ha llegado que esos países han desconocido elecciones internas por irregulares o ilegítimas. Y, por consiguiente, a las autoridades electas, incluyendo a las que están actualmente en el Gobierno. Inclusive, han reconocido como Presidente Interino de Venezuela al actual Presidente de la Asamblea Nacional, y, adicionalmente, además de solicitar con insistencia la entrada de ayuda humanitaria para mitigar la hambruna nacional, han demandado la realización de un proceso electoral, que le permita a los connacionales que, como pueblo soberano, escojan libremente su destino.

Insólitamente, esto lo han calificado el actual régimen y algunos países comunistas de libre intromisión en los asuntos internos, así como violatorios de la soberanía nacional. Los aliados en la prédica han sido: Cuba, Turquía, China y Rusia, además de Bolivia y Nicaragua. En la avanzada de los interesados, China y Rusia, con derecho a veto en las Naciones Unidas, han logrado vetar cualquier acción a tomar.

Es interesante recordar cómo ha sido el comportamiento de los mencionados países aliados del régimen venezolano, en relación al respeto a la soberanía y asuntos internos de otras naciones, habiendo efectuado muchas intromisiones e incursiones militares bélicas en múltiples oportunidades y en una variedad de países. Y, a partir de allí, proponer la necesaria revisión histórica de quiénes son tales aliados para la circunstancia, y deducir en qué se pudiera estar fundamentando su participación:

En el caso de Cuba, por ejemplo, la reseña histórica regional describe cronológicamente en qué ha consistido su desenvolvimiento político militar:

1.: 1959: El ejército cubano entra en Panamá para iniciar los movimientos revolucionarios.

2. 1959: El ejército cubano entra en la República Dominicana para derrocar al gobierno.

3. 1963: El ejército cubano ataca a Venezuela para derrocar el gobierno y asegurarse el petróleo.

4. 1963: El ejército cubano interviene en Argelia en la "guerra de las arenas”

5. 1964: El ejército cubano interviene en El Congo.

6. 1966: El “Che” Guevara entra a Bolivia con un grupo guerrillero de cubanos y muere en combate con el ejército boliviano.

7. 1967: El ejército cubano vuelve a entrar a Venezuela para derrocar al gobierno y es derrotado por el ejército venezolano.

8. 1973: Tanques cubanos entran y combaten en Siria.

9. 1975: El ejército cubano entra y lucha en Angola.

10. 1977: El ejército cubano interviene en la guerra de Etiopía.

11. 1979: El ejército cubano entra como fuerza guerrillera y lucha en Nicaragua.

En cuanto a Rusia, la historia destaca que:

Invade a Hungría en 1956, Checoslovaquia 1968, Afganistán 1979, Chechenia 1994 y 1999, Ossetia del Sur 2008, entre otros países. Involucrándose en cruentos combates e inmiscuyéndose en asuntos internos de esos y muchos otros países.

Por su parte, China, arrastra consigo lo siguiente:

Entre tantos problemas y guerras fronterizas durante su larga historia de más de 200 conflagraciones, resulta necesario citar la más notoria, reciente y cruenta intervención, efectuada en el Tíbet y que persiste hoy en día. En tal proceso, en el que la "Revolución Cultural China" destruye la sociedad tibetana, sus monasterios y cultura, se ocupa de causar miles de muertos y de exilados que fueron obligados a esparcirse por el mundo.

En cuanto al caso de Turquía, mencionarlo equivale a describirlo así: un país que ha tenido innumerables problemas de fronteras, guerras y cruentas intervenciones. Actualmente, figura entre las fuerzas que han intervenido a Siria, motivado a sus eternas diferencias.

Desde cualquier posición humana que se le analice, resulta injustificable e inaudito que no se permita el ingreso a territorio venezolano de una ayuda humanitaria que fue ofrecida por diversos países, y que el pueblo venezolano está requiriendo por causas de mengua y de hambre. Pero, además, que el argumento de peso al que se apele para rechazarlo, sea el de una etiqueta política e ideológica excusa fundamentada en una ya burda excusa: la del agravio a la soberanía.

Para quienes recurren al no como causa de honor ideológica, aceptar la ayuda humanitaria, equivale a permitir una invasión e intromisión camuflada en los asuntos internos del país; mancillar su soberanía. Pero, además, lo afianzan apuntalando reflexiones en el devenir político e histórico de aliados cuya trayectoria, adicionalmente, apela al concepto del “injerencismo” y de la “autodeteminación de los pueblos”, para rechazar, de paso, invasiones inaceptables.

Tan poco priva y cuenta el derecho de los ciudadanos venezolanos a decidir su propio destino que, a partir del argumentario de los 4 que se abrogan la defensa nacional, mucho menos sobresale que lo otro, lo atinente a la temática de la soberanía, luzca de menos importancia y relevancia, ya que no pasa de ser una excusa; un grito que no suma a connacionales en la cantidad que se requiere, sino que los ubica entre los integrantes de una poblada de temerosos.

Cuando se produzca un verdadero proceso electoral que le dé paso a las condiciones ideales y apropiadas para que cada venezolano participe, elija y decida qué espera alcanzar a partir de lo que representa exactamente vivir en un ambiente en el que la soberanía es auténtica, entonces, Venezuela pudiera dejar de ser como luce hoy: una presa que se la disputa un rebaño que, en el fondo, procura su parte. Y nada más.
Egildo Luján Nava