La solución es económica y política la perdición

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Actualmente en Venezuela, con excepción de los que denominan "enchufados", un alto porcentaje de los venezolanos está de acuerdo en que las principales y más graves calamidades que los aquejan, son: el hambre, la salud, la miseria y la inseguridad. Se trata de problemas que sólo se resuelven con dinero. Y el dinero únicamente se consigue con trabajo, educación, iniciativa y perseverancia. Nada de esto se resuelve imponiendo ideologías ni religiones y, mucho menos, dictaduras. Tampoco degradando al hombre como tal, con una tabla rasante igualitaria o un Comunismo solapado.

Siendo esto así, la conclusión es la de que la gran mayoría de los venezolanos estaría de acuerdo en algo: el rechazo al régimen, Y que sólo una minoría de seguidores estaría de acuerdo con el mismo. Entre otras razones, es por lo que, como desde una caja de resonancia, la comunidad internacional coincide con esa gran mayoría. Razón por la cual luce inminente y hasta recomendable que se comience a trabajar en las coincidencias. Asimismo, que se identifiquen las causas del los problemas y que, a su vez, se inicie la depuración.

La destrucción ruinosa de Venezuela por intermedio y con base en lo que se denominó en un principio "El Chavismo", dependió de una fase evolutiva promovida por el dictador Fidel Castro. El, con su agudo sentido político, convenció a su fiel admirador y discípulo Hugo Chávez Frías, para que le cambiaran la denominación al movimiento revolucionario por "Socialismo del Siglo XXI". Sin duda alguna, con un propósito: disfrazarlo en su esencia comunista, con un nombre rimbombante y cargado de una supuesta novel ideología.

Lamentablemente para Venezuela, esta desventura política no fue -y sigue siendo- otra cosa que un asalto engañoso, para apoderarse de un país durante una época de sometimiento a una gran crisis partidista. Fue el momento ideal para darle con esta nueva denominación un tinte de ideología política única y obviamente nueva. Sin embargo, en el fondo no resultó ser otra cosa que un manejo populista de parte de una dirigencia política advenediza, y, según los patrones del Marxismo, denominada "Comunismo Primitivo". Mejor dicho, reflejo fehaciente y convincente de una etapa del desarrollo de las formaciones económico-sociales, caracterizadas por el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y la propiedad en común de los medios de producción y la distribución igualitaria de sus productos."

La Venezuela de finales de la década de los 90, luego de haber sido durante 40 años la democracia más sólida y de mayor desarrollo económico del continente Sur Americano y una gran defensora de la libertad, operó como una fuente de ayuda para muchos países vecinos en su particular proceso para consolidarse como tal. Incluso, llegó a convertirse en un refugio de los oprimidos a nivel internacional. Ante semejante realidad, hasta se podría citar el caso de España, cuando hubo la oportunidad de brindarle cobijo a cientos de miles de españoles durante la dictadura franquista. Fue, a su vez, un proceso que concluyó con el famoso "Pacto de la Moncloa ", como colofón de la transición española del 25 de Octubre de 1977, y que hizo posible la liberación de España de continuar inmersa en una guerra civil interminable.

Pues bien, ese Pacto en España tomó como ejemplo -y recibió ayuda de Venezuela- al Pacto de Punto Fijo, que se firmó en Venezuela el 31 de Octubre de 1958, pocos meses después del derrocamiento del dictador Marcos Pérez Jiménez. Se trató de un Acuerdo de gobernabilidad firmado por los líderes de los partidos políticos de la época.Ellos, entonces, hicieron posible el alumbramiento a los 40 años de sólida democracia en dicho país europeo.

En 1998, la sociedad civil y los partidos políticos venezolanos habían perdido su norte,. Sucedió cuando se convirtieron en maquinarias electorales, impulsados por proyectos y ambiciones personales. Se olvidaron del ciudadano y de su calidad de vida. Emergió una situación que tiene mucha analogía con la actual, y que hoy se califica como la más grave de las vividas en el país a lo largo de la historia venezolana.

Esta pérdida de credibilidad en los partidos políticos dejó al ciudadano común sumido en una gran confusión, con temores económicos como de seguridad y esperanzas. Esto le dio puerta franca a un astuto militar de rango medio, Hugo Chávez Frías. Dicho uniformado, repartiendo ofertas y promesas de democracia, seguridad y bienestar, que nunca cumplió, por cierto, fue asistido y asesorado por Fidel Castro. Es decir, por el mismo que el 8 de Mayo de 1967 intentó. invadir a Venezuela, pero que fue derrotado por las Fuerzas Armadas venezolanas. En esta última asesoría,entonces, el dictador coronó el propósito que siempre estuvo buscando: ponerle la mano al gigante petrolero del Sur.

Luego de 20 años del régimen Chavista con su Socialismo del Siglo XXI a cuestas, el país está inmerso en una perversa polarización, en un caos económico y en una patética destrucción de su aparato productivo; una diáspora ciudadana de millones de venezolanos repartidos en el mundo; hambre e inseguridad.

El régimen, los partidos políticos y la comunidad internacional, empeñados en buscar una solución y que no han encontrado por haberse empeñado en soluciones políticas como un diálogo, elecciones amañadas, una explosión social o una invasión, finalmente, han concluido en una simple aspiración verbal. En nada más. Porque mientras que más del 80% de la población, por igual, rechaza al Gobierno como a los partidos de oposición, además de que no creen en soluciones políticas plantea una realidad innegable: únicamente unidos por ese rechazo común al régimen, es como puede darse el gran salto histórico que hoy demandan venezolanos y distintos gobiernos del mundo. .

El pueblo venezolano, ya obstinado en decir y ratificar que lo que desea es una solución económica productiva, democrática, que le dé trabajo, garantía alimentaria y social, seguridad, con un nuevo liderazgo que le brinde esperanza, experiencia, honestidad y dedicación, sin ambiciones personales a un futuro político, describe el camino por el que considera que hay que actuar y trabajar. Se trata del mismo para lo cual se tendría que recurrir a las existentes y valiosas reservas sociales ya experimentadas en el pasado democrático. Apuesta por la participación y actuación de aquellos que ya han manejado al país en su época de bonanza y orden, y que estén dispuestos a asumir esa responsabilidad como un Gobierno de transición. .

Parafraseando al exPresidente norteamericano George Bush (Padre) en un intento nacional por señalar el camino venezolano, es importante recordar aquella famosa frase expresada por él durante su campaña electoral contra el ex Presidente Bill Clinton en el año 1992. Puntualizó entonces:"ES LA ECONOMÍA, ESTÚPIDO ". En este momento, no hay cabida para discusiones estériles polarizantes y, mucho menos, de diatribas ideológicas partidistas. El único norte es: el orden, la disciplina, la salud, la seguridad y la producción.
Egildo Luján Nava