¿Tigra cuidando carne?

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La Alta Comisionada de la 0rganización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos con sede en Ginebra, y ex Presidenta de la República de Chile Verónica Michelle Bachelet, tiene hoy a su cargo la seria y comprometedora responsabilidad diplomática de dirigir los esfuerzos institucionales globales en materia de derechos humanos. Y, adicionalmente, de actuar objetivamente ante los casos de violaciones en esta área en los que incurren países que, en muchos casos, presumen modelar comportamientos políticos de respeto y resguardo de tales derechos, pero sus comportamiento los compromete por violarlos, descuidarlos y anularlos

Ella estuvo algunas horas en Venezuela esta semana. Y es de suponer que, a partir de dicha visita, asistida por funcionarios del organismo que lidera, como de los asistentes a una serie de reuniones que sostuvo con los representantes de distintos entes públicos, familiares de víctimas y representantes de la sociedad civil, entre otros, la Comisión presidida por la funcionaria, cuando ha pisado el territorio nacional, esa sido para corroborar una amplísima información basada en pruebas y documentaciones de todo tipo, consignada sobre las múltiples y permanentes violaciones de los derechos humanos en el país.

Parte importante de dicha información, de hecho, fue descrita hace años por la organización Human Rights Watch. Dicha institución fue fundada en 1978. Es una organización no gubernamental, con sede en la ciudad de New York, y que, cuando vino a Venezuela, fue, precisamente, para ocuparse de lo que, a partir de informaciones venezolanas, le permitía dedicarse a su trabajo de investigación, defensa y promoción de los derechos humanos en el país. Es, decir, dedicarse a trabajar a fondo con detenimiento de aquello por lo que es reconocida internacionalmente, y que en Venezuela ha adquirido características preocupantes y alarmantes.

Tanto y serio ha sido su trabajo que su Director Ejecutivo, José Miguel Vivanco, ya ha consignado múltiples denuncias sobre violaciones de derechos humanos en Venezuela. Pero, cuando lo hizo, su argumentación nacional e internacional se convirtió en un motivo para que fuera expulsado el 19 de septiembre del 2008. La publicación de un Informe Crítico donde demostraba que el ya difunto Hugo Chávez sobresalía por erosionar la Democracia venezolana, y en su Gobierno se convertía en un hecho normal -y casi rutinario- la violación de los derechos humanos, pasó a ser un tema de palabras mayores.

Más recientemente, entre esas y otras causas, el hecho fue añadido al episodio electoral que se produjo en el país, para convertir al sustituto de Chávez Frías, Nicolás Maduro Moros, en un Presidente electoral con doble y continuo mandato, sin que dicho proceso dejara entrever que se tratara de un ejemplo de transparencia comicial. Por el contrario, fue un evento electoral caprichoso, que se convirtió en el rechazo y negación de una elección entre casi 60 ‘países, cuyos Presidentes coincidieron en que no sólo no había transparencia electoral, sino que era también un acto usurpador de un mandato no correspondiente.

En lo que se ha traducido esta situación, es que dichos países democráticos han desconocido a Nicolás Maduro y a su Gobierno, por considerarlos ilegítimos. Y, en su lugar, han reconocido al Presidente de la Asamblea Nacional, Ingeniero Juan Guaidó, como Presidente interino de Venezuela, con base en su elección parlamentaria legítima a finales de 2015.

El solo hecho de que más de un 10% de la población venezolana equivalente a más de 3 millones 500 mil personas haya emigrado en estampida a otros países, y con todo el daño humano que eso implica, sin duda alguna, son más que suficientes las razones para deducir que Michelle. Bachelet y la organización que ella preside, están más que convencidos de la amplitud y multiplicidad de razones para admitir la gravedad del problema social de lo que está ocurriendo en Venezuela, Pero, además, que cuando a lo humanitario a la que se enfrentan los venezolanos que aún se mantienen en su territorio, entre hambre, hambruna y necesidades médicas, no es cuento. Es que, además, es un componente adicional a la que se enfrenta la ciudadanía cuando, entre esos problemas, reclama respuestas gubernamentales y la consecuencia en su acusación de conductas delictivas.

¿Cómo atreverse a admitir la certeza de que en Venezuela hay hoy casi 800 detenidos cuya causal es su comportamiento político al margen de la ley, y provocación de actos hostiles en contra de un formato gubernamental que apuntala vigencia y poderío, a partir de la justificación de un ambiente hostil en un ambiente supuestamente de paz?.

Por otra parte, con todas estas evidencias en cartera, además de los testimonios y acciones de casi 60 países y organizaciones no gubernamentales internacionales, renegar de la situación venezolana, donde a diario se ve a niños, mujeres y ancianos compitiendo con perros y ratas en la basura para alimentarse, es un elemento inhumano que no puede minimizarse ni ocultarse. Adicionalmente, ¿qué decir cuando en los hospitales venezolanos muere a diario un sin número de seres humanos por falta de medicinas y de atención médica?.

Imposible que no sea así. Los médicos describen lo que sucede. Y familiares de los pacientes que padecen de enfermedades como el cáncer, afectaciones cardiovasculares, los que necesitan diálisis, trasplantes o cualquier tipo de intervención quirúrgica, mueren, sencillamente, demuestran qué es lo que sucede con los suyos, mientras las referencias gubernamentales, entre otras, indican que tales fallecimientos son una consecuencia de las sanciones políticas norteamericanas.

La Alta Comisionada Michelle Bachelet, por lo pronto, se ha convertido en depositaria de la consignación, de igual forma, de una serie de denuncias debidamente sustanciadas, acerca de las presuntas e innumerables detenciones a cientos de presos políticos. Tales detenciones han sido calificadas de violaciones a derechos humanos, injustificadas detenciones, hacinamiento carcelario, torturas y fallecimientos inexplicables. ¿Acaso no fue así lo que sucedió con el caso del Concejal y dirigente político del partido Primero Justicia Fernando Albán?.

Dicho dirigente, previo a su fallecimiento, había sido detenido tres días antes por el Servicio Bolivariano de Inteligencia. Este organismo, supuestamente, y según versión oficial, lo detuvo el 18 de octubre del 2018. Y el detenido habría fallecido, luego de ir al baño, al lanzase desde un décimo piso del edificio citado, y perteneciente al mencionado organismo de máxima seguridad del Estado. Fue un hecho que, inexplicablemente, se desarrolló en las instalaciones del local gubernamental donde, se supone, que todo privado de libertad está altamente custodiado y asegurado.

Ahora bien, estando Michelle Bachelet, la funcionaria visitante en nombre de la Organización de las Naciones Unidas, en conocimiento de todo un abultado expediente y e Informe presentado por sus propios enviados al país previamente, y acerca del cual ella ya hizo unos pronunciamientos , ¿ a qué, entones, vino realmente a Venezuela?.

Los venezolanos esperan, por supuesto, que su visita al país no sea sólo “un saludo a la bandera”. Coloquialmente, se afirma, que no sea perder y dar más tiempo. Es decir, que su visita no termine convirtiéndose en una prolongación de respuestas, y en una multiplicación de argumentos relacionados con lo que, durante casi 20 años, ha sucedido en el país.

Mejor dicho, no sólo con el menosprecio a lo que contempla, registra y representa la Constitución para la Nación. Sino también con una prolongación del hambre y de la agonía del pueblo venezolano, mientras él espera solución de cambio por el que clama más del 80% de la población. Y que es lo mismo que han dicho el Gobierno y un importante número de funcionarios y habitantes del país en donde nació la visitante.

Tanta ha sido la identidad de ambas naciones que, definitivamente, no reconocerlo de esa manera, equivaldría a no admitir la fortaleza de la Democracia sureña liderada por Chile. Además a la perseverancia que ha usado el Presidente Sebastián Piñera para demostrar en qué consisten los componentes de su pensamiento crítico sobre la negación gubernamental venezolana a reconquistar una Democracia de avanzada. Asimismo, en qué se apoya esa misma Democracia local para convertirse en un país receptor de miles de venezolanos inmigrantes, a la vez que describe que dicho acontecimiento es una consecuencia de la naturaleza y desconocimiento acerca de por qué Venezuela necesita vivir en un ambiente de verdadera Democracia.

¿Justo o atrevido, injusto o irracional?. El hecho de que, tomando en cuenta la trayectoria política de Michelle Bachelet, y luego de que se percatarse objetivamente de lo que está sucediendo en Venezuela, lo que se ansía es que su viaje a Venezuela no se evapore en los alcances que los venezolanos esperan de su pasantía por esta parte del mundo?.

Hay inclinaciones ideológicas suyas que, políticamente, se han ubicado alrededor de la respuesta popular que alcanzó, cuando se convirtió en Presidente de su país en dos ocasiones. En la primera oportunidad, lo hizo participando e interviniendo en las motivaciones de sus connotaciones para echar las bases de un proceso democrático que debía profundizar paulatinamente su distanciamiento de las causa de las diferencias que se hicieron sentir en 1973. Después para, desde la oposición, apuntalar la continuidad de lo avanzado a cargo de Ricardo Lagos, hasta hacer posible que Piñera insistiera en reemplazar su vocación económica empresarial, para seguir aportando aquello en que se había transformado la economía local.

Hoy Michelle Bachelet se ha ido de Venezuela, luego de sus pocos días de visita, sin que su pasantía se haya desplazado sobre la fragilidad de las parcialidades ideológicas. Los venezolanos han apartado a un lado la expresión coloquial de que, si no hubiera sanciones, en cambio, sí se hará sentir la fuerza de la parcialidad a favor de quienes han ignorado la importancia relevante de derechos humanos, como de acciones en contra de muchos que no gozan de la alternativa de sanciones en respuesta a lo que determina el estado de derecho.

El asunto, entonces, no es poner lo ideológico al servicio de una causa consustanciada con el pensamiento subjetivo de un funcionario de una innegable trayectoria administrativa del Estado. Es que, definitivamente, Venezuela no puede seguirse supeditando a la voluntad de un ocultamiento deliberado de lo importante y necesario que es convertir al país en una Democracia reivindicadora, y para lo cual el desconocimiento de los derechos humanos no puede seguir siendo un elemento para la minimización de lo que equivale a vivir en un ambiente de plena y verdadera libertad.

Que la máxima representante de la defensa de los derechos humanos de las Naciones Unidas, en algún momento, haya visto con simpatías el Socialismo del Siglo XXI, la ventaja administrativa diplomática, bajo ningún concepto, puede darle más tiempo al actual régimen venezolano. Con toda seguridad, la gran mayoría de los venezolanos espera que no sea así, y que su visita -y en honor a su alta investidura- permita contribuir a la transición pacífica y democrática, y lograr, a corto plazo y con todas las garantías necesarias, la celebración de unas elecciones generales en Venezuela.
Egildo Luján Nava