Editorial: Un firme respaldo al pueblo de Venezuela

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La votación de la Asamblea Constituyente que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha organizado para este próximo domingo es un golpe contra la Asamblea Nacional, el único órgano que representa al pueblo en un país sometido y acosado por un mal gobierno.

La Asamblea Nacional está en manos de la oposición desde diciembre del 2015, cuando los votantes eligieron democráticamente a una mayoría de candidatos opositores. Desde entonces, el enfrentamiento entre la Asamblea y los demás órganos del gobierno, controlados por el chavismo, ha sido incesante. Por eso Maduro busca la manera de disolver el Parlamento, que es en estos momentos la única entidad que no puede controlar.

Resulta curioso que la Asamblea Constituyente que Maduro insiste en formar eliminaría precisamente la Constitución promulgada por su antecesor, Hugo Chávez. Pero en su afán por mantenerse en el poder, el presidente venezolano demuestra que es capaz de cualquier desatino. Lo que ha montado para el domingo es una votación arbitraria que aplastaría a la Asamblea Nacional y dejaría a Maduro gobernando en Miraflores sin oposición.

La gente lo sabe y por eso toma las calles prácticamente todos los días, en protestas que ya duran varios meses y que mantienen en jaque al gobierno. La presión popular se ha hecho sentir hasta tal punto que Maduro propuso el martes aplazar la votación de la Constituyente por 45 días para que la oposición “enfríe” las manifestaciones. Es una treta para ganar tiempo, pero la propuesta también revela que el mandatario se siente entre la espada y la pared ante las extendidas manifestaciones en Caracas y otras ciudades.

Y las protestas van a seguir. Este miércoles, comenzó una huelga general de 48 horas, con cierre de calles y comercios, y pancartas con las consignas: “No más dictadura”, “No más represión”.

Ante este esfuerzo popular por librarse de un régimen que censura las libertades y ha arrastrado al país a una crisis económica sin precedentes, la comunidad internacional no debe cruzarse de brazos.

El gobierno de Estados Unidos ya ha advertido a Caracas que impondrá sanciones económicas si la Asamblea Constituyente se concreta. Y este miércoles, decretó castigos contra 13 funcionarios importantes del gobierno de Maduro. Entre los sancionados están Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (un órgano al que se acusa de estar en manos del chavismo); Néstor Luis Reverol, ministro de Relaciones Interiores, el ex presidente Elías Jaua; María Iris Varela Rangel, ex ministra de Prisiones, y Tarek William Saab, el Defensor del Pueblo.

Reverol enfrenta además cargos por narcotráfico en Estados Unidos.

Varios países del hemisferio, además de Estados Unidos, han instado a Caracas a suspender la elección de la Constituyente. Son Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú.

Maduro y sus seguidores en las altas esferas del gobierno deben entender que sus acciones no serán toleradas. Más aún: deben saber que recibirán un castigo directo, como ha hecho el gobierno norteamericano al sancionar a altos funcionarios chavistas.

Este es el momento en que el pueblo venezolano necesita el firme respaldo de la comunidad internacional para salvar a su país del desastre en que lo ha arrojado un gobierno incompetente. El golpe que Maduro pretende llevar a cabo contra la Asamblea Nacional no se puede permitir.
Junta Editorial El Nuevo Herald

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/en-nuestra-opinion/article163775...