Venezuela, país insólito

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Parece el nombre de un parque temático, pero no lo es. Comencemos por lo más evidente: un país petrolero, que presume de tener las mayores reservas probadas del mundo, cuyo gobierno creó una cripto moneda que tiene el petróleo como valor, no tiene gasolina. Primero estuvo casi dos años regalándola, ahora los conductores pasan noches esperando por 20 litros que posiblemente la pagarán más cara que en Estados Unidos.

Luego tenemos un Presidente que regaña a una ciudadana porque se contagió de COVID 19 por no respetar la cuarentena que ya va para 90 días. El Mandatario parece ignorar el alto porcentaje de venezolanos que vive con el trabajo diario y que no están recibiendo ingreso alguno. Y para colmo, hay fallas con el servicio de agua potable y tenemos el peor internet del mundo por lo que el teletrabajo es misión casi imposible .

Y hablando de sueldo: En este país llamado Venezuela, donde Hugo Chávez, quienes le siguieron hasta el que hoy gobierna, se llenan la boca para hablar de Bolívar. El único país donde la moneda lleva el nombre de su libertador. Pues bien, esa moneda ya no vale ní un céntimo. Cualquier buhonero que se respete, tiene su letrerito indicando que “tengo pago móvil y acepto divisas” . ¡Qué tal!

En este país de sorpresas, las empresas privadas también tienen su papel. Hace poco, en plena pandemia, recibí un correo electrónico de una reconocida aseguradora, donde me invitaba a “pensar en el futuro” y me ofrecía una póliza funeraria . Entre las “preguntas más frecuentes” encontré la que tenía en mente: ¿Cuánto tiempo dura la cobertura?: “Mientras el pago esté al día tiene cobertura”. Después encontré que una de las condiciones era que tenía que morir en Venezuela . El pago anual, naturalmente, es en dólares.

Esa misma aseguradora, con la que estuve relacionado por 17 años, un día me informó que ya no tenía cobertura mi póliza de vida: “Ya usted cumplió 60 años y afortunadamente sigue vivo”, fue la explicación.

La última, hablando de bancos y aseguradoras. Hace unos días mi esposa me estaba haciendo una transferencia para comprar un colirio que tiene el módico precio de ¡745 mil bolívares!! No aguanté la tentación de llevarlo a dólar y para ese momento era 4 dólares. Pero más allá de la cantidad, la página web del banco indicaba que no podía hacer la operación “porque usted no ha notificado que está fuera del país” . Ella me miró, yo la miré, me asomé por la ventana. Sí, estábamos en nuestro lugar de trabajo en San Antonio de Los Altos, estado Miranda, Venezuela, país insólito. @erondoni

Enrique Rondón Nieto