Gerencia de las emociones en hiperinflación: La infancia dejada atrás.

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- Mira– mostraba desde un celular más grande que su mano- acaba de subir el dólar, ahora la leche volverá a subir y la azucarita y pepito bueno, incomprables- el papá de un amigo vendió en 9000 dólares su apartamento, yo no tendré casa ni carro… Estas palabras la pronuncio Kimberly (10 años estudiante de quinto grado) a su amiga Elba (11 años compañera de clases) –que broma respondió Elba mientras buscaba alguna respuesta en el universo de kardashian.

Son las diez y mi papi no ha llegado – gritaba desconsolado Moisés de 12 años a una abuela temerosa y arrugada- me abandonó igual que mi mamá- al tiempo que maldecía y tiraba un Ben 10 roñoso y distante de toda pobreza –

Al respecto, el economista Asdrúbal Oliveros de Eco Analítica manifestaba “que en hiperinflación nadie sale ileso, es decir, los gobiernos, la oposición, la nación, cada ciudadano sufre sin piedad sus consecuencias, a todas las edades tocará”. Bajo esta teoría y el escenario arriba existente en muchos hogares Venezolanos, es entonces necesario intentar que nuestros niños aprendan a manejar sus emociones ante esta realidad, después de todo, el cerebro emocional tiene un protagonismo indiscutible en el niño, que se mueve por la ilusión, la rabia, el deseo, el miedo, y, por eso, comprender sus emociones, aprender a dialogar con ellas y saber cómo se puede apoyar el desarrollo emocional es una gran ventaja para aquellos padres que sepan cómo hacerlo.

Es decir, así como usted preparó un carnaval de despedidas, se arregló la dentadura, así como hizo propuestas íntimas de despedidas extrañas, de la misma forma como vendió a menos de la mitad de valor todas sus pertenecías y enseñó a la viejita skype y a apostillar un documento que desconoce, dedique tiempo y dinero a ir a un terapeuta de niños, un psicólogo especialista en adolescencia, dedique tiempo a preparar y planificar el futuro integral de quienes lo rodean y a quienes su movilización física será impactada, organícese como por cierto, lo hace la gran mayoría de los ciudadanos que viven en el país donde usted decidió re-comenzar.

En relación a esto último y en su libro “El Cerebro de los Niños” del Neuropsiquiatra Daniel Siegel (inteligencia emocional de los niños, recomiendo leer) muestra una completa guía, desde un enfoque científico, donde descubre a los progenitores las oportunidades que diariamente les brinda cualquier situación para ayudar a sus hijos, de 0 a 12 años, a integrar todas las experiencias – buenas y malas – en su desarrollo vital y aprender de ellas para formarse como adultos.

Después de todo, dentro de 10 años, Kimberly, Elba y Moisés tendrán 20, 19 y 22 años respectivamente, y sus acciones, respuestas, estímulos, pensamientos pasaran por lo que aprendió entre otros momentos en estos días de hiperinflación. Cuando decidan si cruzan o no un semáforo en ámbar o cuando decidan lo que van a cenar, su cerebro emocional está dejándote saber cómo se siente con cada una de las alternativas. Lejos de amilanarse ante las decisiones más importantes de la vida, como escoger a una persona para compartir la vida, huir de una situación adversa o enfrentarla con aptitud de vencer, plantear un proyecto en la empresa o decidir si dejar o no la pareja, el cerebro emocional crece y ejerce una influencia poderosa, a veces irrefrenable, sobre el cerebro racional. Es de destacar que según esta investigación conforme el cerebro de los niños se desarrolla refleja el de sus padres, es en esta edad entre los 0 y doce años donde el ser humano aprende a conseguir sus metas, relacionarse con otras personas, los celos, ser toxico, crear vínculos, confianza en sí mismo, valorarse, los apego disfuncionales, el abandono, la seguridad ocuparse de sus propias necesidades, es decir, su cerebro aprende a integrarse consigo mismo y su exterior, aproveche entonces este momento que la vida le presento para regalarle a su hijo la salud emocional y mental necesaria para que enfrente y disfrute su vida, bien sea en hiperinflación, en una economía sana o adentro o del otro lado de la rampa cinco de Maiquetía. @fritzmarquez360
Fritz Márquez