La distracción en hiperinflación

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La tarde del pasado martes 3 de julio las calles de Barquisimeto estaban hechas desiertos. Y según me dicen mis amigos de varias ciudades de Venezuela la situación de desolación también para ellos era igual.
Un juego de octavo de final entre Colombia e Inglaterra había llevado a muchos Venezolanos a reunirse en restaurantes, bares, clubes a ver un juego de 36 faltas, ocho tarjetas amarillas, goles en los últimos minutos y definición en penales.
Ud. dirá, este país está loco, este país no se entiende, por eso es que estamos como estamos: un martes, dos de la tarde, la gente sin ir a sus trabajos, gastando en un promedio de 1.300.000,00 Bsf cada fría, una pizza en promedio 13. 000.000,00 Bsf (sencilla) y luego ¿protestando por la hiperinflación?
Pues déjeme decirle que la hiperinflación en economía es un estado depresivo, por ello los gringos en el año 1930 la llamaron la gran depresión a su situación terrible económica. Y es que la misma posee todos los síntomas de la depresión mental (estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces, dificultad para conciliar el sueño, cansancio, falta de energía, sentimientos de inutilidad, frustración) la misma que por ejemplo viví cuando mi ex novia me dejo para irse por su sueño americano horas antes de casarnos, o quizás Ud. la ha vivido cuando, usted sabe, en todo caso, el ABC de salir de la misma es bien parecido al ABC de cómo vivir en hiperinflación, y uno de esos tips es producir serotonina, que es un neurotransmisor o molécula que genera una sustancia química encargada de regular nuestro estado de ánimo, sexo y apetito, y si el nivel es bajo genera tristeza, ansiedad y estrés, y una forma de aumentar la serotonina además del chocolate, hacer ejercicios y recibir luz clara es distraerse en grupos. Es decir, Ud. necesita divertirse, levantar el ánimo en hiperinflación, pero, recuerde que esa distracción sea también planificada, presupuestada y organizada, planee sus entretenimientos de ocio (salidas, comidas, reuniones) recuerde este es un proceso económico largo y cada día más estresante, y su salud mental es importante para mantenerse.

Ahora bien, en este mismo Mundial de Futbol, la cultura de Japón ha sido referencia por su civismo, actitud colectiva y responsabilidad, no solo por recoger la basura en el estadium sino como demuestraron el manejo emocional de sus derrotas y triunfos colectivos.
Y fue ese mismo pueblo de Japón que el 11 de marzo del año 2011 fue víctima de un terrible terremoto que genero un tsunami (el cuarto más potente del planeta), imagínese 6 minutos duro, magnitud 9 con olas de 41 metros de altura (el obelisco de Barquisimeto tiene 50 metros y la parte más alta del puente de Maracaibo tiene 45 metros). El epicentro del terremoto se ubicó en el mar, a 130 kilómetros al este de la ciudad de Sendai, dejo 500 mil familias sin casa, 15 mil muertes y unas semanas después más de 4000 personas caminaron 800 km para ver el juego de futbol de segunda división entre el Vegalta Sendai (la ciudad donde llego el tsunami) contra kawasaki Frontale. Es decir, los japoneses en una depresión profunda de destrucción colectiva se permitieron distraerse, nadie los juzgo como irresponsables, tercermundistas, ni flojos e incoherentes, no, nadie lo hizo.
Esta expresión surrealista pune de manifiesto una necesidad humana ante la tragedia como es buscar en grupo una razón para seguir, unirse, buscar ayuda y hablar el mismo lenguaje para superarlo. Es decir, en hiperinflación es necesario buscar alianzas estratégicas con empresas, personas que ayuden a Ud. a sobrevivir ante la calamidad: un japonés en la marcha al estadium lo dijo: la opción de sentirnos mal no es válida entre todos nosotros, tenemos mucho que hacer (25 millones de escombros se tenían que limpiar), es decir, en hiperinflación no es recomendable meterse en ninguna burbuja, ni autodefinirse yo solo puedo y los demás no me importan, sus manos son importantes, los brindis y gritos colectivos ante un juego de un equipo de futbol ajenos a nuestra bandera también ayudan a su paz mental, a su equilibrio emocional; pues al igual que los japonés Ud. vive como muchos una calamidad y no le puede dejar al tiempo y al discurso de dejar pasar las cosas porque corresponde o no los merecemos, pues mientras tanto el cartón de huevo sube, los niños crecen, su ánimo varia y su vida se acorta. @fritzmarquez360
Fritz Marquez